Antes del aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), en el imaginario de un gran número de empleados, la idea del teletrabajo representaba la oportunidad de disfrutar de la tranquilidad del hogar, el contacto con la familia y de evitar el tránsito hasta el lugar de trabajo. La realidad, ahora que por la pandemia y la cuarentena se masificó el home office, parece ser bien lejana a esas condiciones idílicas.

Un estudio realizado en seis países de la región latinoamericana por el portal de empleo Bumeran indica que, entre otras cosas, lo que prima a la hora de evaluar el teletrabajo en la vida de los empleados afectados es el “estrés y el agobio”.  

De hecho la abrumadora mayoría de los trabajadores consultados aseguró experimentar o haber experimentado el síndrome de “burnout” durante la cuarentena. Se trata de una sensación de agobio, estrés y agotamiento. Es lo que en la jerga de nuestro país se conoce como “estar quemado” y que incluso inspiró un emoticón de los que la red social watsapp utiliza para reflejar estados de ánimo en forma resumida. Se trata de aquella carita a la que se le levanta la “tapa de los cesos” de donde sale una llamarada de fuego.

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Así se manifestaron el 87,9% de los argentinos, el 89,1% de los peruanos, el 82,4%, de los chilenos, el 74,2% de los panameños, el 70% de los ecuatorianos y el 69,6% de los mexicanos.

Una de las sensaciones más recurrentes, además de la de sentirse estresado es la de “no lograr desconectarse”. De hecho, entre los argentinos encuestados un 22% destacó un agotamiento “fuera de lo normal por la carga excesiva de trabajo” y la “imposibilidad de desconectarse del trabajo, aunque la jornada laboral haya finalizado”. 

De hecho según la encuesta de Bumeran el 68,5% de los argentinos asegura que trabaja más horas que lo que solía hacerlo en la normalidad. Lo mismo ocurre en el resto de los países. En el mismo sentido se pronunciaron el 81,1% de los peruanos, el 67,7% de los chilenos, el 60% de los ecuatorianos y el 55,2% de los panameños.

Entre los empleados argentinos el 44,5% asegura “no poder separar la rutina laboral de la vida personal” mientras que solo el 21,7% dice haber podido armar una rutina que le permite separar las cosas dentro de su hogar.

El estudio destaca también la “desmotivación de quienes trabajan desde sus casas en este contexto mundial de adversidad”.

Por otro lado, la contención que a cinco meses de comenzada la cuarentena pudieran haber desarrollado los departamentos de recursos humanos, brilla por su ausencia: el 71,5% de los encuestados señala que en su compañía no desarrollaron ninguna iniciativa que los ayude a reforzar su salud mental o, al menos, a ofrecer consejos para poder hacer un uso más saludable de su tiempo libre.

Solo un 2,3% aseguró que desde el área de recursos humanos se tomó un rol más activo a la hora de la contención mientras que el 92,2% cree que sería “importante” que las empresas atiendan esa necesidad.

En contraste, la mayor parte de los empleados mexicanos, un 59,1%, aseguró que las empresas de ese país sí ofrecen consejos para afrontar la cuarentena a través de “mails con información sobre salud mental, realizan encuentros virtuales para fomentar las relaciones y llevan a cabo seminarios contando prácticas saludables, entre otros”.

Luego de que el ejecutivo dejara sin efecto el 20 de marzo la normativa de regulación de las condiciones del teletrabajo vigentes el Congreso de la Nación votó una ley que lo regula pero que entrará en vigencia 90 días después de expirado el ASPO. Si bien todavía resta avanzar en su regulación la misma, a la vez que concede la modalidad de trabajo por objetivos (con el riego de flexibilidad laboral que conlleva), establece la voluntariedad de la modalidad una vez que la cuarentena concluya.