Mediante el decreto 297/2020 a través del cual se estableció el aislamiento social, preventivo y obligatorio, el Gobierno consideró a los trabajadores y las trabajadoras de prensa como “esenciales”. Sin embargo, esto no se ve reflejado en los magros salarios que pagan las empresas ni en las precarias condiciones en las que se realiza el teletrabajo.

La enorme pérdida del poder adquisitivo del salario en la carrera contra la inflación viene de larga data: comenzó cuando los legítimos representantes quedamos afuera de las negociaciones paritarias, en 2014, y se profundizó en los últimos cuatro años de gestión macrista. El crítico escenario se acentuó en 2020 por la pandemia, utilizada como una oportuna excusa por parte de las patronales en su negativa a una recomposición salarial.

Congelada durante más de un año, la última paritaria negociada por la Utpba no cuenta con retroactivos y aporta solamente míseras sumas fijas que en su conjunto no alcanzan a cubrir la canasta básica. Esto evidencia, por un lado, la complicidad de dicho gremio con las patronales, y por otro, la necesidad de que los trabajadores y trabajadoras sean representados de manera legítima por el SiPreBA en sus negociaciones salariales.

A esta situación debe sumarse el contexto de teletrabajo. Según una encuesta sobre salarios, teletrabajo y condiciones laborales realizada por el SiPreBA durante mayo y junio, el 97% de quienes hacen teletrabajo afirman que su empleador no le paga por el uso de internet. Al 74,1% su empleador tampoco les provee una computadora para teletrabajar, obligados a usar la suya propia, muchas veces compartida con otros miembros del hogar.

Los trabajadores y trabajadoras seguimos esperando la reglamentación de la Ley de Teletrabajo que regule la actividad, pero mientras tanto los días pasan y son varias las empresas periodísticas que convocan a un regreso presencial, y pocas las que cuentan con un protocolo sanitario que evite la propagación de contagios en los lugares de trabajo.

El que atravesamos es un contexto sin dudas difícil, en el que no solo tuvimos que reinventarnos en el trabajo sino también en la defensa de este. Hemos dejado de lado el megáfono para conectarnos a asambleas virtuales que proliferaron como espacios de intercambio; las marchas en la calle, nuestro histórico espacio de lucha, se transformaron en “apagones» en medios y en “tuitazos” en redes; los plenarios, congresos, y espacios presenciales de reflexión colectiva pasaron a realizarse vía Zom o Facebook Live. La superación de todos los obstáculos impuestos por la pandemia y la reconversión de la tarea laboral y gremial fueron posibles gracias a la unidad de los trabajadores y trabajadoras de prensa como herramienta en la conquista (y la defensa) de derechos.

Con esta última premisa como horizonte, y por los motivos expuestos anteriormente, es que desde la asamblea de Ámbito Financiero y ambito.com adherimos al paro convocado por el SiPreBA en el marco del plan de lucha nacional de la FATPREN.