El 29 de mayo del 2000 Iron Miden lanzó el duodécimo disco de estudio de su carrera, “Brave New World”, lo que constituyó un nuevo debut para el grupo y la confirmación de que la banda es una de las más importantes de la historia de la música popular. La placa significó el regreso del cantante Bruce Dickinson y del guitarrista Adrian Smith, representando la reconversión de la formación en el sexteto que se mantiene hasta el día de hoy.

Los ingleses, distinguidos como Visitantes de Honor por el Congreso de la Nación Argentina durante su última visita al país el año pasado, tuvieron múltiples formaciones a lo largo de su carrera, que comenzó a mediados de la década del ’70 y se formalizó con el lanzamiento de su primer larga duración en 1980. De dicha placa únicamente continúan su bajista y líder Steve Harris y el guitarrista Dave Murray. El baterista Nicko McBrain se sumó en 1982, pero durante la década del ’90 los otros dos integrantes, Smith primero y Dickinson después, se retiraron para enfocarse en proyectos individuales, siendo reemplazados por Janick Gers y Blaze Bayley respectivamente.

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La suerte de estos últimos fue dispar: Gers conservó el puesto y así se conformó el tridente de guitarras más famoso de la historia del metal; Bayley fue despedido luego del show de la banda el 12 de diciembre de 1998 en el estadio de Vélez Sarsfield, José Amalfitani. Otro punto de contacto del grupo con Argentina; sobran ejemplos, tales como los conciertos que supo brindar el vocalista de los dos primeros discos, Paul Di’Anno, en pequeños bares y clubes del Conurbano Bonaerense para no más de algunas decenas de asistentes nostálgicos.

Volviendo a “Brave New World”, tanto su título como el arte de tapa están inspirados y constituyen un homenaje a la novela “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, representando a un futuro distópico en el que, ya desde la ilustración que lo acompaña, La Doncella de Hierro lo presume futurista, con un cielo amenazante que se cierne sobre una ciudad que avanza cada vez más despiadadamente sobre los recursos naturales. Toda una declaración de principios, consecuente con sus anteriores trabajos y, podemos afirmarlo ahora, con los que le continuaron.

El disco cuenta con diez canciones: “The wicker man” (uno de los singles y de los clásicos de la banda de todos los tiempos), “Ghost of thenavigator”, “Brave new world” que le da nombre al CD, la brillante “Bloodbrothers”, “Themercenary”, “Dream of mirrors” que tiene una extensión… ¡de 9’ y 21’’!, seguida por la más breve de la placa “The fallen angel”, “Thenomad”, “Out of thesilentplanet” (el otro corte de difusión de la obra) y “Thethin line betweenlove and hate”.

Más allá de su altísimo valor artístico, este larga duración representa la reunión de seis músicos excepcionales en una banda que sacaba discos desde hacía veinte años y hoy, tras el paso de exactamente la misma cantidad, lo sigue haciendo. Iron Maiden es sin duda uno de los mejores grupos de heavy metal, cuyas producciones dialogan con tradiciones populares, narraciones folclóricas y con infinidad de otras obras de la industria cultural.

Su concierto en la cancha de Vélez el 12 de octubre de 2019 fue el número once que brindaron por estas tierras y, a contramano del circuito de festivales, estuvo completamente agotado, con tanta anticipación que Dickinson, a mitad del show, insultó a la capacidad del estadio y juró que su visita N° 12 será, paradójicamente para los futboleros, “At the River Plate Stadium”, bramando micrófono en mano ante la ovación de los fanáticos. El estadio “Antonio Vespucio Liberti” del club de Núñez es el más grande del país y sólo allí pareciera poder contenerse la pasión que genera Iron Maiden en Argentina, sentimiento que estuvo desde siempre, pero se fortalecía un día como hoy hace 20 años con el lanzamiento de un disco histórico, fundamental y significativo.