Es una de las bandas que le puso música a la desazón de los ’90, cuando expresarse se hacía una necesidad vital. La Bersuit tiene clásicos que hoy constituyen lo mejor del rock argentino y va por más. Así lo dicen, desde el primer tema de La nube rosa, el disco que salió en febrero de este año y se presentará oficialmente el viernes 13 de mayo en el Teatro Ópera.

«Es un buen momento grupal y lo que mejor documenta esto es el disco. Nos encontramos con un trabajo muy interesante, variado con letras profundas y músicas diversas», dice a Tiempo Juan Subirá. Junto a él, Carlos Martín, el baterista de La Bersuit, asume: «Estamos reinventándonos una vez más, refrescándonos con muchas composiciones nuevas.»

–Es un disco conceptualmente cerrado, ¿cómo fue la etapa de la preproducción?

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Juan Subira: –Empezamos a maquetear las canciones, teníamos 50, fue un trabajo que llevó varios meses hasta que el último paso fue escucharlas y hacer una elección interna de las canciones que más nos gustaban. Tiene esa particularidad, que nosotros elegimos las canciones, en elecciones abiertas, internas. Además, fue producido por Pepe Céspedes y Juan Bruno. Es la primera vez que un integrante de la banda produce un disco de la Bersuit.

–¿Cómo fue la experiencia?

Carlos Martín: –En todo momento, muy llevadero. Siempre nos entusiasmamos en la etapa de los demos, nos volcamos por entero. En general, los que fueron nuestros productores no participaban de esta etapa. Pero en este caso, como somos nosotros mismos, salió todo muy natural. Y la verdad es que ya estamos grandes y podemos hacerlo, antes necesitábamos una mirada de afuera para tener cierta objetividad.

–Empezaron con 50 temas y quedaron trece…

JS: –Hay compositores muy prolíficos en esta banda, están las canciones personales, como las de a dos, las clásicas, las grupales. Tratamos de darle curso, que fluya y para eso es la etapa de preproducción que hacemos con mucho entusiasmo. Y está la etapa en la que hay que elegir y a veces duele porque uno se encariña con todas las canciones.

CM: –Hay cuatro temas que no son de esta camada, quedaron afuera de otros discos. Sin embargo, se mantuvieron con una llamita de vida. Varias de ellas cuando hicimos la votación lograron la unanimidad. Es decir que nadie las discutió. Eso no lo habíamos hecho nunca y fue un hallazgo en nuestro proceso de grabación de demos. Eso siempre lo dejábamos en manos del productor y en este caso se decidió con una cuestión democrática.

–¿Es el disco más democrático de La Bersuit?

CM: –Sí, de nuestra carrera. Antes la tarea estaba en manos de un productor para no tener ese tironeo de que uno tenga que salir a defender su propia canción o a imponerla. Pero las obras de arte se defienden solas y preferimos que sea así.

–¿Cómo hacen para mantener el concepto de un trabajo cuando las canciones hoy se escuchan sueltas?

CM: –Es una pena que se pierda el formato de escuchar el disco como obra completa, aunque antes ya existía el single o el corte de difusión. Siempre pasó que se pone un solo tema y el resto no se escucha. Como ya teníamos lado B. No sé cómo tentarlos a que lo escuchen entero. De hecho, subís un tema a alguna red y te opinan del disco por haber escuchado un tema  solo, y eso es parcializado porque no tenés el contexto. Yo le diría a la gente que lo escuche completo, que se van a llevar siempre una sorpresa  porque no se hace un disco al pedo, se hace un disco porque todo lo que lo está integrando tiene razón de ser.

JS: –Es un concepto estético que reúne un montón de ideas y de composiciones. Es feo que se pierda ese viaje que te propone de inicio a fin. Nosotros provenimos de un momento de la vida en que estábamos acostumbrados a la música de esa manera. Podíamos escuchar una canción suelta que llegaba por la radio, pero cuando vos descubrís al artista querés ese disco o muchos más, querés la obra para conocer la banda, su propuesta estética. Eso es lo lindo, que ese objeto te propone una diversidad de ideas y de sonidos propios.

Una situación política que preocupa

«Vemos este momento con mucha preocupación y desde la vereda del frente», coinciden los músicos de una de las bandas que durante la década del 90 representó una de las más contundentes resistencias discursivas.

«Sabemos que este es el neoliberalismo más cruel que no atiende ningún tipo de reclamo ni necesidades básicas de la gente, que no se detiene a mirar los perjuicios que está causando. Hay mucha tristeza por lo que se consiguió en estos años por lo que se avanzó y esto genera un nivel de destrucción feroz. Los medios oficiales –que ahora son todos– hablan de otras cosas, responden a intereses. Esto también repercute en los espectáculos, es lo primero que se recorta», dice Martín.

«Esta gente ve el Estado como una gran empresa que tiene que ser rentable a toda costa. No entiende que el Estado es el representante de todos los sectores de la sociedad. Hay algunos que son muy vulnerables y necesitan asistencia para poder salir de esa situación, si dejás mal a esa gente, en poco tiempo hay acá una olla a presión que sabemos cómo termina», considera Juan Subirá.