La idea para este jueves es hacer un repaso por la historia discográfica de la banda. Presentando “Alas canciones”, su último disco. Pero también repasando muchos temas casi perdidos, esos que encienden las almas de los más fanáticos. Con entradas agotadas desde hace días, Los Cafres se reencontrarán con el público porteño en La Trastienda. Aunque planean entrar a grabar dentro de unos meses, la propuesta para este jueves será un gran festejo de clásicos y no tanto con un público que nunca los abandona.

El grupo liderado por Guillermo Bonetto sigue extendiendo el Tour Sigo Caminando 2018. El mismo que ya los llevó por ciudades como Wilmington, Nueva York, Silver Spring, Anaheim, Santa Cruz, San Francisco y San Diego, entre otras. “Tocar en EE.UU. fue una gran experiencia. Nos presentamos en lugares nuevos, nos seguimos adentrando en la cultura latina del norte y aprendimos mucho. Estuvimos más de tres semanas tocando en muchos lados.  Hay ciertos lugares donde hubo mucho gringo y eso también está bueno. Es divertido llegar a conectar con gente que habla otros idiomas”, cuenta el cantante.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

–¿El reggae es un estilo de música universal?

–Nosotros apostamos al estilo cuando pocos lo hacían en nuestro país. Hoy proliferan muchas bandas y eso nos pone contentos porque amamos este estilo. Creo que genera puentes porque  es un género fértil para expresarse. Podes hacerlo de muchas maneras. Con ejes temáticos fuertes,  podés hablar de todo en el reggae y sus subgéneros.  Te puede gustar o no, pero es un canal de información que quizá necesita una llave, que en general es una canción que abre la catarata y uno se pone en modo detectivesco a buscar con avidez, siempre a la pesca de algo. 

–¿En tiempos difíciles  el lugar que ocupa la música cambia?

–Creo que  es algo  que uno no piensa porque uno hace esto porque le nace. Pero  seguramente pasa y cada uno le da el lugar que quiere a eso que decide escuchar. No sólo en nuestro país está complicado, pero los que le gusta la música, siempre le dan su espacio.  Entonces uno piensa en  los lugares que ocupa lo que uno hace en este lío que es la humanidad.  Una canción es un puente, una compañía, te puede inocular una idea, te puede prender una lamparita, sosegar un dolor si uno sufre por las miles de razones posibles. La música motiva, te da ganas de viajar imaginariamente a otros lugares, sea una salsa para bailar o música clásica. Nosotros hablamos de temas políticos y sociales, y en los momentos complicados como los que estamos viviendo la  banda se fortalece por no esquivar el tema. La gente se agarra de las canciones para sobrellevar la crisis y no sentirse solo.

–¿Sentiste eso en la gira por EE.UU.?

–En tiempos de un personaje tan nefasto como Trump, la cultura latina se hacía sentir. Este empresario, que representa lo peor del mundo corporativo, puso el racismo tan a flor de piel con una  indiferencia y una arrogancia nunca antes vista. Por lo menos a cara descubierta. Que Los Cafres toquen en EE.UU. no fue sólo entretenimiento. Conectamos mucho con la gente

–Luego de tantos años, ¿sentís diferencia con sus primeras canciones y las nuevas?

–La vida es como una rueda que va girando, a veces uno se identifica con muchas canciones y en otras ocasiones uno no las siente más como  al principio. Creo que aceptamos que todo lo que hicimos nos  identificaba en el momento, pero quizá hoy no tenemos ganas de tocar algunas canciones. Uno va cambiando la forma de pensar, pero lo importante es el hilo conductor y notar que quizá hay algo que tiene que ver, un criterio que se conserva desde lo ideológico. Uno es parte del todo y más allá de egos, paranoias, y subestimarse, hay un mensaje que se puede dar, porque uno pertenece a toda esta magia que nos rodea. En estos años conseguimos  descubrir el valor de nosotros mismos como  artistas, como comunicadores, como  acompañantes de alegría y dolores. Nuestra función es ser campanitas  de las distintas generaciones que nos acompañan. Hay que mantenerse fresco.


Los Cafres. Jueves 26/7 a las 21 en La Trastienda, Balcarce 460.