Leaving Neverland es uno de los documentales más controversiales de los últimos tiempos. Desde la mitad del año pasado era vox populi la existencia de todo un equipo de la señal HBO que trabaja en un material sobre Michael Jackson que expondría parte del mar de rumores y denuncias que giraban sobre casos de pedofilia que lo involucraban.

Dirigido por Dan Reedman, Leaving Neverland expone durante cuatro horas –el documental tiene dos partes– el relato de Wade Robson y James Safechuck, cuando desde su más tierna edad imitaban los movimientos de Michael Jackson hasta concretar el sueño de conocerlo a los 7 y 10 años de edad, respectivamente. Mirando a cámara, Robson (hoy de 36) relata que conoció a Jackson durante la gira mundial del disco Bad (1987) con el que el músico recorrió Australia. Según el relato de este, Jackson al conocerlo quedó emocionado por las cualidades que poseía para bailar, y casi posteriormente lo invitó a él y a su familia a recorrer el mundo en el marco de los shows que seguirían por diferentes continentes. Tiempo después, la misma experiencia tuvo James Safechuck (40 años, actualmente) en su encuentro con el Rey del Pop.

El extenso material de archivo recorre diferentes escenarios, pero también deja claro que para Jackson el dinero era una herramienta para lograr el acercamiento a los niños y sus familiares. En busca de una confianza plena, las imágenes exponen a los padres de ambos chicos bailarines cayendo embelesados ante el poder que desplegaba Jackson como figura pública, pero también por la experiencia que vivían al lado de un personaje que compartía su acceso a todo tipo de lujos.

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Los problemas para Safechuck y Waden llegarían cuando cada uno por su lado fueron invitados a visitar Neverland, el rancho que Jackson poseía en California. Casi un imán, el lugar contaba con un zoológico, parque de diversiones y múltiples atracciones de ensueño para todas las edades, especialmente para niños. Según declaraciones de ambos, fue en ese lugar que fueron abusados por el músico. Sin el cuidado de sus padres, que no observaban nada malo en que sus hijos durmiesen con el Rey del Pop, este abusó sexualmente  de cada uno de ellos (masturbación y sexo oral entre otras prácticas) como parte de un delicado plan de seducción. «Si alguien se llegara a enterar de lo que estamos haciendo, tú y yo iríamos a la cárcel por el resto de nuestro tiempo y nuestras vidas quedarían destruidas», le dijo Jackson, según el relato de Robson, como parte de un modus operandi que se repetiría.

Leaving Neverland deja en claro este accionar de Jackson con varios niños y sus familias como parte de un sistema de seducción: mientras se hacía amigo y mentor de los chicos prometiéndoles carreras exitosas, también los separaba de sus allegados más cercanos. El comienzo de todo eran las llamadas «pijamadas», repletas de comida chatarra y golosinas para luego terminar con encuentros de carácter sexual y siempre bajo un manto secreto. El principio del fin comenzó con la adolescencia de los dos declarantes, cuando ya no eran tenidos en cuenta por Jackson siendo reemplazados por otros niños. Sin embargo, ellos mantuvieron el concepto de lealtad hacia su ídolo, inclusive fueron requeridos por la defensa legal de Jackson cuando este fue acusado formalmente de abuso ante las autoridades norteamericanas en los años ’90. En ese contexto, ambos declararon que nunca fueron sometidos sexualmente por el Rey del Pop.

Tanto Wade como Safechuck se casaron, desarrollaron una carrera en el mundo del espectáculo y tuvieron hijos, pero a medida que sus niños crecían se esforzaban por entender un pasado donde siempre estaban presentes las imágenes de abuso sexual que sufrieron en su niñez. En el medio quedaron familias lesionadas seriamente por el accionar de Jackson. «

EN FOCO

Leaving Neverland. Director: Dan Reed. Con la participación de Wade Robson y James Safechuck. Por la señal HBO Go. Disponible en Cablevisión, DirecTV y Telecentro.