“En última instancia, la escritura no es sino un acto de ilusionismo”, reflexiona Ricardo Ragendorfer, el cronista capaz de encontrar en las historias más famosas (o infames) del crimen local aquello que las investigaciones policiales dejan oculto. A su larga trayectoria como periodista de policiales y escritor, Ragendorfer suma ahora otra experiencia. Se trata de Nadie es inocente, el nuevo ciclo de podcast para la plataforma Contar, donde las pesadillas de seis cuentos de los escritores Osvaldo Aguirre, Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Kike Ferrari, Horacio Convertini y Melina Torres son adaptados a episodios sonoros. A su rol como narrador de las historias, Ragendorfer suma la tarea de entrevistar a los autores y autoras en formato audiovisual, material que acompaña a cada podcast. Con la particular inflexión de su voz, sus pausas, sus silencios y una puesta en escena que juega con la atmósfera que proponen los textos, el reconocido periodista promete teñir esas charlas con la elegancia lúgubre que supo abrirle también las puertas de la radio, la televisión y hasta el cine.

Con ecos del radioteatro, esta primera temporada también incluye un elenco de actores y actrices entre los que se encuentran Cristina Banegas, Sofía Gala Castiglione, Pilar Gamboa, Alejandra Flechner, Manuel Callau, Peto Menahem, Gabriel “Puma” Goity y Fabián Arenillas. Los podcast, junto con las entrevistas filmadas, estarán disponibles en tres tandas los viernes 29 de octubre y 5 y 12 de noviembre.

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Como conocedor de los géneros elegidos, Ragendorfer también aportó al ciclo de diversas maneras. “Participé un poco en la búsqueda de los autores, en ciertas cosas de la ambientación y en la parte audiovisual, que tiene una pátina de dramatización, y en la cual más allá de interpretar el rol de periodista –cosa que soy–, lo hago de una manera un poco ‘chandleriana’”, aclara, en referencia al célebre representante de la novela negra, el escritor Raymond Chandler. “Por empezar, advertí en todos los textos que hemos trabajado una especie de denominador común entre los autores, que no fueron seleccionados precisamente por ese denominador común, pero que igual aparece, y que plantea una serie noire con transversalidades”, explica el cronista. “En ese sentido, en los cuentos de Mariana Enríquez y de Samanta Schweblin no hay un crimen, un delito o un tema que tenga ver específicamente con el paradigma de la serie negra, pero esta se hace presente. En ambos casos, abordamos los horrores de la condición humana”. Eludiendo el spoiling, continúa: “En ese sentido, el cuento de Samanta tiene que ver con el horror o el pánico, el mismo que uno puede sentir ante un policía o un delincuente que lo está amenazando, pero que en este caso está en la mente de una persona mayor que va entrando en un proceso de senilidad”.

Consultado acerca de otros ejercicios en los que el cuento policial o de terror se apoya en la voz de uno o varios narradores, el periodista cree que el podcast bien puede ser una “decantación” moderna del radioteatro: “En ese sentido, pienso que este formato está adquiriendo cierto aprecio por parte de un determinado público, dado que el acto o el ejercicio de la lectura no pasa por su mejor momento. Entonces, escuchar un cuento es un ejercicio que, en tanto esfuerzo del receptor, resulta algo así como escuchar una canción en la cual inadvertidamente entra la literatura por los oídos”. El miedo, siempre, es tan nefasto como cautivante. “Pienso que, como género, el policial y el terror producen el mismo espanto, que es el de ser víctima de un delito y el de enfrentarse con lo desconocido, y desde luego, con la muerte”, reflexiona el cronista. “Solo que los monstruos del policial son más humanos –puntualiza– y eso no siempre es bueno o, en todo caso, los humanos no siempre lo son”.

Nadie es inocente no se conforma solamente con lo ominoso de los textos. “Las partes filmadas las hicimos en un segundo subsuelo de la Biblioteca Nacional que es impresionante, parece un búnker antinuclear lleno de anaqueles con libros”, describe Ragendorfer. “Incluso, en la dramatización que corresponde al cuento de Mariana Enríquez ‘La virgen de la tosquera’, hay un perro que está entrenado para actuar y que, aunque es divino y simpático, como muy buen actor que es, tiene un aspecto amenazante”, agrega, irónico.

Como corolario, surge la cuestión inevitable: ¿la realidad supera a la ficción? “Es una pregunta que me vengo haciendo desde que empecé a ejercer el periodismo o desde que empecé a leer libros en mi tierna infancia”, responde el cronista. “Y desde luego, es incontestable. Pero pienso que cuando uno escribe un texto ficcional, el truco consiste en hacerle creer al lector que es una cosa que realmente sucedió; y cuando escribe una crónica periodística, el truco consiste en hacerle creer que lo que está leyendo es una novela”.  «


Nadie es inocente

Ciclo de podcast conducido por Ricardo Ragendorfer con adaptaciones de cuentos. Episodios disponibles en plataforma Contar, los viernes 29 de octubre y 5 y 12 de noviembre.