Al ingresar al aula de la Facultad de Ciencias Sociales, Francia Márquez saludó una por una a las personas que llegaron a escucharla. La reconocida Defensora de DD HH y referenta del Proceso de Comunidades Negras, es la primera mujer negra candidata a la presidencia de Colombia. El 21 de julio pasado se oficializó su precandidatura desde el movimiento político “Soy porque somos” en el marco del Pacto Histórico.

En medio de una maratónica agenda de actividades, Francia participó del Encuentro Nacional de Comunidades Afroargentinas organizado por el INADI y de la conferencia “La resistencia al poder” en la que estuvieron presentes Victoria Donda, titular del instituto contra la discriminación, Federico Pitta, funcionario del mismo organismo, y Gabriela Merlinsky, docente de la Facultad. En este marco, además, se impulsó la declaración de Honoris Causa para Francia.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

“Lo primero que tengo que decir es que el título que están discutiendo no es para mí, es para la gente que ha luchado; es en honor a mis ancestros y ancestras, a las mujeres que en medio del despojo se han parado, han caminado y han levantado a sus hijos e hijas, a quienes han luchado por vivir y por defender la vida en honor al pueblo afrodescendiente”, aseguró

–Francia, ¿es momento de disputar la democracia?

-Esta es una democracia planteada desde el privilegio, por eso hay que profundizarla y llenarla de contenido. Para nuestros países, democracia es condenar a los jóvenes a la muerte en los barrios populares, ¿Qué le dice la democracia a una mujer que cuando llega de haber trabajado 8 y 14 horas en una casa de familia donde le pagan un mínimo? ¿Qué no le alcanza para alimentar a sus hijos? La democracia es profundizar el reconocimiento de justicias diversas, raciales, de género, económicas y ecológicas. Si logramos pensar en propuestas que garanticen los derechos de toda la humanidad y no derechos de privilegio para unos pocos, estamos profundizando la democracia. Si hay garantías para la participación política de las mujeres, estamos poniendo la democracia. Pero eso no nos lo van a regalar, nos toca arrebatarlo.

Lo que estamos haciendo aquí es arrebatar el espacio que siempre han ocupado otros y dar voz a los que no han tenido voz; nuestra candidatura es ir desde la periferia al centro, construir desde la raíz mandatos populares. Queremos que la propuesta no venga de Francia, que la construyamos como pueblos; y en ese sentido, queremos que las mujeres construyan una propuesta feminista que profundice la democracia en Colombia y en esta región de América Latina. Queremos parar la guerra, sí, porque la guerra es producto del patriarcado.

Y parar la guerra para garantizar la vida implica silenciar los fusiles y parar el hambre, porque con hambre no hay paz; y eso significa pensar un sistema de producción agroecológico en vez de uno de producción extractivista que daña la tierra, el agua, que no nos permite tener alimentos; y pensarlo en las formas feministas que hemos usado para nuestras economías, para generar nuestros cuidados y para cuidar a nuestros hijos e hijas y a nosotras mismas, nuestro cuerpo. ¿Y cuáles han sido esas formas? Yo no las tengo todas, nos toca construirlas colectivamente. Y va a ser duro, lo primero será intentar parar el modelo minero energético en Colombia.

Hay que asumir ese reto de hacer un tránsito de ese modelo minero energético y petrolero hacia un modelo agroecológico y ahí pensar en economías feministas será muy importante para este cambiar, y eso pasa también por la deconstrucción de las formas de educación. Porque, ¿qué le significa educación gratuita y superior a un niño de las comunidades nuestras donde no hay conectividad? ¿Cómo compite ese niño cuando termina su bachillerato para cumplir con los estándares que le pone la academia para entrar a la educación pública?

Francia es abogada y defensora de los derechos de los pueblos, realizó su tesis en la Universidad Santiago de Cali sobre racismo y consulta previa en Colombia. Cuenta que encontró archivos históricos del Siglo XX, entre ellos los escritos por Luis López de Mesa sobre la “degeneración de la raza en Colombia”. Explica que la racialización sirvió como argumento para justificar las masacres hacia las comunidades indígenas y afrodescendientes tanto en su país como en todo el continente pero que, sin embargo, olvidan lo esencial de aquella historia: “La independencia se logró con nuestra sangre, con sangre negra e indígena”.

Y explicó: “La colonia y el racismo no sólo nos daña cuando alguien nos racializa, sino que nos daña en nuestro ser. No nos permiten ser cuando nos hacen sentir vergüenza de nuestra propia identidad: Seguimos asistiendo a esa expropiación de nuestra condición humana.”

Si bien Francia decide presentarse como candidata a presidenta de Colombia luego de la Masacre de Llano Verde en Cali durante 2020, su lucha como defensora de los pueblos y territorios lleva una larga trayectoria: “Cuando en el 2009 dijeron que en mi comunidad no tenemos derecho, cuando dije esta gente está definiendo políticamente que mi comunidad, que ha estado en el territorio desde 1636, tiene que ser desalojada para privilegiar a unos terceros, a una empresa multinacional, me involucré”. Y agrega: “Siempre nos han sacrificado por el desarrollo. En el nombre del desarrollo esclavizaron a nuestros ancestros y ancestras y nos han matado y despojado. En nombre del desarrollo el patriarcado ha hecho lo que quiere con nuestro cuerpo y con nuestros territorios”

Ante este escenario, Francia reflexiona: “Nos están quitando un pedazo de nuestro ser. Hicimos muchas movilizaciones, dejamos nuestros hijos solos, varias mamás caminaron con sus bebés recién nacidos; caminamos para parar la minería que estaba envenenado con mercurio nuestro territorio donde no hay agua potable y tenemos niñas y niños con mercurio en la sangre. Eso es parte del racismo ambiental porque no en todos lugares se envenena“.

Fue en ese contexto en que comprendió el lugar que debían asumir desde las comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas en la política: “Ahí nos dimos cuenta que hay que disputarse el Estado, para poder hacer los cambios que necesitamos, para hacer un Estado de cara al pueblo, que cumpla las promesas del Estado social del derecho”. Sin embargo, conserva una certeza en su decisión: “Participar en la política representativa no es el fin; llegar a la presidencia colombiana no es el fin. Es un medio, una herramienta para contribuir a la lucha de los pueblos”.

Ciertamente que una mujer rural y afrodescendiente se presente como candidata a la presidencia de Colombia no es lo habitual ni esperado por la política hegemónica. Y Francia no lo desconoce: “Tenemos todas las limitaciones de lo que implica una campaña presidencial. Estamos recogiendo firmas en todo el país porque no tenemos el aval de un partido político para poder participar en la consulta. Estamos en un proceso de largo aliento y si llegamos a la presidencia, impulsaremos que las acciones y las propuestas de cambio sean una realidad y no solo un discurso”. Y agrega: “Esta es una apuesta desafiante por asumir el grito desesperado del pueblo; porque nos han quitado tanto que hasta el miedo. Somos, soy, parte de la generación del cambio y pues lo parimos con todas, todos y todes”.

Francia elige la creatividad como forma de cambiar y disputar la política en Colombia, sabe que en su país no todo es violencia, sino que también hay resistencia que se enfrenta a la política de la muerte de manera histórica, recuerda que “a la gente que la han colocado de rodillas, que la borraron” de la historia pero, que a pesar de ello, el pueblo “hoy se para y dice aquí estamos”. Reconoce que su decisión es colectiva y por eso elige asumirla con su lema de campaña “soy por somos”: “No es la lucha de Francia, es la apuesta de un pueblo que está cansado de que no lo dejen respirar, de que les limiten sus sueños”.

Dice que “de juntarnos como pueblos y decir aquí estamos y nos paramos, nos ponemos de pie para caminar. Eso es lo que hemos hecho en Colombia como población afrodescendiente como pueblo indígena como pueblos campesinos como pueblos y sectores populares oprimidos”

Desde el 31 de octubre se celebra en Glasgow, Reino Unido, la Conferencia de las Naciones por el Cambio Climático, COP26. Entre los mandatarios de los países participantes se encontró Iván Duque, presidente de Colombia. En su presentación Duque instó a los gobernantes a luchar contra el cambio climático; sin embargo, sus palabras no se vieron reflejadas en acciones concretas. Al salir de la Cumbre un grupo de jóvenes de Colombia increpó al presidente para preguntarle por qué su gobierno no firmó el Acuerdo de Escazú, también le recordaron las masacres y asesinatos en el marco del Paro Nacional de este año y la cantidad de líderes y lideresas sociales que perdieron la vida por defender sus territorios frente al modelo extractivista. En su exposición Francia no dejó pasar el hecho. “A propósito de la COP 26, mientras vamos a por allá a hablar bonito de cómo afrontar las luchas ambientales, hay gente de carne y hueso que está muriendo todos los días por defender la naturaleza”, afirmó y sostuvo con la experiencia de haberlo vivido que “cuando un líder o lideresa ambiental se para a enfrentar a una multinacional, es para defender la humanidad”.

“El desafío más grande que tenemos es frenar la crisis ambiental, la muerte en la casa grande, la extinción de la vida en su sentido amplio. ¿Cuántas pandemias más somos capaces de soportar?”. La pregunta de Francia resonó en el silencio y la emoción de un auditorio que la escuchó con atención desde el comienzo. “La pandemia nos dijo que la comida y el agua no nace en el supermercado, que se produce en el territorio y que cuidarlo como un espacio de vida es necesario”, afirmó la candidata dejando claro que la lucha contra el cambio climático radica sobre todo en el respeto por la vida, por los territorios y sus comunidades. En definitiva, como sostiene en cada mensaje, se trata de “poner la vida en el centro”.

Francia sabe que la lucha no es fácil, pero abandonarla no es opción, por eso sostiene que “tomamos la decisión de participar en política, para hacer una política otra, que no nos haga sentir vergüenza”. Lleva el mandato de una comunidad ancestral y de un pueblo que se expresó en las calles durante el Paro Nacional y es consciente de esa responsabilidad. “Este camino que estemos haciendo queremos hacerlo con dignidad, logremos lo que logremos”, afirmó y advirtió que, “no tenemos nada que perder porque ya nos han arrancado todo; y parte eso es que nos siguen expropiando la condición humana. Entonces tenemos todo por ganar”.

La política representativa y su institucionalidad en la actualidad implican desafíos de los que Francia no desconoce. “¿Cómo decirle a la gente que crea en un país que le ha arrancado todo?”, interpela, “¿cómo decirle a la juventud que sueñe con que va a haber una política digna cuando crecimos en una política de corrupción donde los valores sobre la vida se quebrantaron? ¿Cómo decirle a los pueblos negros que crean cuando los han condenado toda la vida a vivir con hambre y viene el político y les ofrece un plato de comida? ¿Cómo decirles que creo en lo que estamos haciendo? Yo no les obligo a creer en eso; los invito y las invito a que asumamos el desafío de pensar una política otra que nos permita sembrar esperanzas”.

Asumir ese desafío significa también interpelar a la política tradicional, no solo hacia la derecha, sino también al interior de los progresismos de la región. “Los movimientos progresistas y América Latina tienen que cultivar la esperanza y hacer que la gente sienta que su proyecto, que el proyecto que están empujando, también les hace parte y no que es un proyecto de unos pocos”, afirmó Francia. Llamó a repensar los métodos de hacer la política, para que sea “ese lugar que contribuye en algo a hacer mis sueños”, y agregó: “Una crítica a los gobiernos progresistas, tenemos principios diferentes a los de la élite, en eso no hay duda; pero los métodos de hacer la política son iguales, no se diferencian de los de la derecha. Ese es el desafío que tenemos. Si queremos que la gente se sienta parte, hay que hacerlo de otra manera, hay que innovar, construir desde abajo, desde la raíz, hay que hacer que todes nos sintamos que ‘soy porque somos’, que estamos construyendo colectivamente”. ¿Es más difícil?, seguro, pero “hay que hacerlo si queremos salvar la vida, si queremos un país y una región justa”, enfatizó.

Como integrante del Proceso de Comunidades Negras de Colombia Francia destacó que en el marco de las luchas por la reivindicación de derechos de la comunidad negra, aprendió no solo a llevar adelante las luchas, “también aprendí la solidaridad entre los pueblos”, dijo y destacó que, “este camino que estamos haciendo no solamente es un camino por Colombia”. En este sentido, recordó que “esta región tiene más de 200 millones de personas afrodescendientes pero la mayoría vivimos de manera no digna y atendiendo a la muerte y el despojo”.

La libertad de vientre por la que lucharon las ancestras hoy se ve vulnerada por nuevas formas de esclavitud, “nuestras abuelas liberaron nuestro vientre y el Estado nos esclavizó los vientres porque nos puso a parir hijos e hijas para la guerra. Porque los muertos los han puesto las mujeres negras, indígenas y campesinas, las mujeres empobrecidas”. En suma, Francia Márquez entiende que “la política patriarcal que nos ha dañado como humanidad hoy está destruyendo el planeta, el útero mayor. Entonces, cuando estos hombres blancos de élite me vienen a decir que yo no tengo los méritos para ser presidenta porque no he estado gobernando el país, pues que me digan ellos qué es lo que han representado y cuál es la experiencia que tienen”. La pregunta despierta sonrisas en la audiencia y Francia no demora su respuesta: “Su experiencia es condenar a pueblos enteros a la muerte, a la guerra; su experiencia es no permitirle a los jóvenes soñar, a las mayorías; su experiencia es excluir a las comunidades LGTB y sembrar una política de odio incluso al interior de nuestras propias familias”.

Sin duda ponerle fin a la violencia histórica en Colombia es urgente y Francia reconoce esa urgencia, “esta es una apuesta por parar la guerra, por la reparación histórica sobre los efectos de la esclavitud, el racismo, el colonialismo y una apuesta por feminizar la política y eso significa que en Colombia siempre han estado hablando de Reforma Agraria, pero hoy es necesario no hablar desde los hombres, desde los machos que siguen pensando que la tierra tiene que estar en manos de los hombres, hay que hablar de una Reforma Agraria Feminista”. A propósito del feminismo, Francia va mucho más allá y no le tiembla la voz al decir que “la apuesta de cambio para Colombia es feminista y antirracista o no es, la apuesta de cambio asume parar la política de la muerte o no; no podemos seguir engañando a la gente. Y si no lo logramos hoy, estoy segura que nuestros nietos y nietas lo van a hacer mañana. Este es un camino que se tiene que pensar entre los pueblos y tiene que permitirnos hermanarnos como los pueblos de la Abya Yala con otros pueblos oprimidos en el mundo. Así esperamos que este camino nos permita tejer relaciones con Mamá África”.