Los restos de Johana Ramallo, desaparecida en 2017 en un presunto caso de trata de personas y de quien se encontró sólo algunas partes de su cuerpo en abril, fueron finalmente velados e inhumados.

Durante el velorio, que se realizó en la sede de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) de La Plata, hubo carteles, dibujos y fotos de la joven. También pedidos de justicia y verdad.

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De la ceremonia participaron representantes de organismos de derechos humanos, la ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual bonaerense Estela Díaz; la madre de Miguel Bru, Rosa Schonfeld; y la titular del Consejo Interuniversitario, Florencia Saintout, entre otros.

Marta Ramallo, que desde hacía meses reclamaba la entrega de los restos de su hija para darles sepultura, prefirió no hacer declaraciones a la prensa. El día anterior se había expresado a través de Facebook. «Mañana me iré con vos, sí, mi alma te la llevás vos, hija. Solo quedará de mí el cuerpo para seguir luchando contra lo que venga. Con vos te llevás mis miedos y me dejás las fuerzas y el coraje para seguir luchando contra el mundo cruel, contra un sistema judicial misógino patriarcal que se llevó tu vida», escribió.
El 26 de julio de 2017 Johana, quien tenía una hija de seis años, salió de su casa de La Plata, pero nunca regresó.
La última imagen suya fue tomada por la cámara de seguridad de una estación de servicio ubicada en las calles 1 y 63, donde se la ve entrando a un baño.

A las 23.30 Marta denunció la desaparición de Johana y comenzó una lucha que se extendería durante casi dos años, reclamando a las autoridades que busquen a su hija y denunciando que sería una víctima más de una organización de trata de personas.
En abril pasado, se supo que unos restos humanos hallados en la zona de Palo Blanco, en Berisso, pertenecían a Johana.
Las pericias determinaron que la joven había sido descuartizada y que su muerte habría ocurrido entre septiembre de 2017 y enero de 2018.