Empieza una nueva temporada escolar en gran parte del país y retornan inquietudes que habían quedado sepultadas bajo la arena y el calor del verano. Están los valores de los útiles, siempre por encima de la inflación y cómo organizar los horarios familiares, pero hay otros problemas más imperceptibles.

Uno es la mochila. Docentes y directivos insisten en las reuniones previas a la cursada: que los chicos y chicas traigan lo justo y necesario. Es en el período escolar donde muchos empiezan a desarrollar malas posturas. «Cargar con muchas cosas en la mochila de los niños condiciona la postura desde muy temprana edad porque en ese momento sus huesos aún se están desarrollando. Existen también otras cosas a las que deben estar atentos los padres como la postura, que muchas veces se corrige con plantillas, y hasta las sillas en las escuelas», enfatiza Andrés Ferrero, jefe del Programa de Escoliosis del Hospital de Clínicas.

Recomienda que la mochila no supere el 10 o 15% del peso corporal de acuerdo a la edad, constitución y estado físico de cada uno. Llevar lo indispensable: «Las mochilas muy pesadas no generan deformidad a corto plazo, pero traen alteraciones musculares que pueden causar dolor. Lo principal es prevenir».

Sugiere cambiar las mochilas con tiras por las mochilas con ruedas, que reducen las consecuencias a largo plazo. Que no se porte la mochila más de 15 minutos, que se usen ambas correas para evitar sobrecargar uno de los hombros, y define a la mochila ideal como aquella «que descansa y se adapta a la curva de las vértebras dorsales y termina por encima de la zona lumbar unos cinco centímetros, evitando cargar dicha zona».

Des–conectarse

El verano (con sus vacaciones) es también el momento donde más se apela al uso de pantallas en infancias. En ese contexto arrancan las clases, sumado a un consumo que crece año a año. La organización Parents Together relevó el tiempo de pantalla post pandemia: el 48% de los chicos y chicas pasan más de seis horas al día en línea. La mayoría en plataformas no educativas (YouTube, Netflix y TikTok).

¿Cómo debe actuar la escuela? Por lo pronto, no rechazar a las tecnologías, sino plantearse cómo incorporarlas y disociarlas del uso que les dan fuera del establecimiento. Tampoco cargar todo sobre las y los docentes, sino que sean las políticas públicas las que se centren en el problema y propongan los dispositivos y recursos (en un país con una enorme brecha digital) necesarios para abordarlos. Como plantea la doctora en Educación, Inés Dussel, egresada de Ciencias de la Educación de la UBA y actualmente en el Centro CINVESTAV–IPN de México, «para la pedagogía escolar, empieza a ser necesario producir algunas acciones explícitas de des-conectarse de la lógica de las redes que interpenetran todas las relaciones sociales. Desde esta perspectiva política sobre los problemas que genera hoy la nueva economía atencional, la pedagogía tendría que producir otro tipo de conexiones, incluso con los mismos dispositivos, pero introduciendo otras lógicas diferentes a las de la popularidad o el flujo incansable de estímulos cada vez más fuertes para capturar la atención».

Desde Salud de Nación recomiendan que el niño o niña no pase delante de las pantallas «más de una o dos horas en total, en horarios definidos por padre y madre. Tratar de presentarle una oferta amplia y variada de actividades para ocupar su tiempo libre y ayudarlo a buscar otras opciones de juego. Acompañarlo en la elección de los contenidos, compartir esos momentos en la medida de lo posible». Y cuando pueda comprenderlo, explicarle tres hechos sobre internet: «todo lo que se publica es de dominio público, puede verlo cualquier persona; todo lo que se sube quedará allí para siempre, y no todo lo que se encuentra allí es confiable». Agregan: «La tele, la tableta o el teléfono no deben ser una herramienta para resolver un conflicto o distraerlo de un capricho».

Ferrero señala que el uso de la tecnología mal aplicada puede tener una repercusión negativa, no ya desde lo cognitivo sino incluso desde lo físico: «Lo recomendable es que las pantallas siempre estén a la altura de la vista, haciendo que tengamos que estar sentados a 90 grados. Ya sean teléfonos, tablets, televisor o computadoras, lo ideal es adoptar esas posturas, ya que existe una tendencia a mirarlas hacia abajo generando posturas viciosas, como tensionar toda la espalda y parte del cuello, lo que se suele conocer como el Síndrome de Tech Neck».

Apunta que uno de los problemas de salud más comunes es la escoliosis: «El crecimiento alterado de la columna puede traer severas consecuencias a futuro. Lo típico de estas escoliosis es que no tengan dolor. Si los padres o maestros detectan que un chico tiene, por ejemplo, un hombro más alto que el otro o permanece con posturas alteradas es tiempo de consultar al traumatólogo». «

Fútbol femenino en las escuelas de todo el país

Esta semana, el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, y el titular de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio «Chiqui» Tapia, acordaron avanzar en que el fútbol femenino se incorpore en las clases de educación física de las escuelas de todo el país.

«El fútbol es una escuela para todas y todos y por eso vamos a impulsar que haya espacio para el fútbol femenino en todo el sistema educativo», sostuvo Perczyk.

Resaltó: «tenemos que hacer que los miles de clubes de barrio y los de AFA formen también a las chicas en igualdad de condiciones. Que ellas quieran jugar al fútbol para nosotros es una obligación deportiva y también educativa».
Perczyk y Tapia también firmaron un convenio de cooperación para impulsar y promover la terminalidad de la educación obligatoria de todas y todos los futbolistas.