El estado de los hogares porteños para niños se encuentra en situación de emergencia. El caso del Hogar Curapaligüe es la punta del iceberg de un escenario desolador, a punto tal que el Juzgado N° 20 concedió una medida cautelar solicitada por la Asesoría Tutelar Nº 1 por las pésimas condiciones estructurales del edificio. En pocas palabras, sufren de hacinamiento poblacional, se cae la mampostería del techo, las conexiones eléctricas están abiertas, hay una instalación ilegal de gas, los trabajadores a cargo de los niños y niñas son pocos y están precarizados.

La función de estos hogares es dar protección a niños y niñas que sufren, por ejemplo, condiciones de violencia intrafamiliar. Una vez que la Defensoría del Niño identifica un problema familiar, dicta una medida de abrigo y los niños quedan bajo guarda judicial y al cuidado de la Ciudad.

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Sin embargo, lejos de cumplir su función, lo que ha quedado evidenciado es que el estado de crisis que vive el hogar expone a peligros permanentes tanto a los chicos y chicas alojados como a los trabajadores. Tiempo Argentino dialogó con Mariano Skliar, delegado adjunto ATE de la Subsecretaría de Promoción Social del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat sobre la cautelar judicial y el estado del Hogar Curapaligüe. Skliar cuenta que vienen denunciando sistemáticamente la situación particular de este hogar desde hace unos tres años. “No solo la infraestructura no es adecuada, hay desde conexiones de electricidad al aire libre hasta falta de un plan de evacuación. Este año hubo una fuga de gas y se realizó un arreglo clandestino sin intervención de Metrogras”, relata.

Consultado por si las responsables –la ministra de Desarrollo, Guadalupe Tagliaferri; subsecretaria de Promoción Social, Itatí Canido; y la directora de Niñez y Adolescencia, Gabriela Francinelli– han tomado cartas en el asunto, afirma que no. “Hasta el momento sólo hubo una reacción política desde el gobierno. No hubo modificaciones desde el fallo, que ya tiene una semana. Plantean que la justicia está encaprichada, que los delegados hacen política. Matan al mensajero. Con esta resolución, sentimos que la justicia nos da parte de la razón. El diálogo con el gobierno no funciona. El problema es que dialogan pero no resuelven o resuelven poco. Falta voluntad política y recursos. Se llegó a esto por desidia. María Eugenia Vidal hizo carrera en estas áreas, pero lo cierto es que no son prioritarias. Es obvio, un hogar no se te cae de un día para otro, y no es el único”.

La situación del gas fue un punto de quiebre: “Desde hace tres meses, cada semana presentamos junto con los delegados y trabajadores del hogar un informe sobre las condiciones. Estamos ante una situación desesperante.” Ante estas denuncias, la Asesoría Tutelar, que es un órgano de la justicia, intervino con una cautelar muy precisa, en la que se le exige un plan de obras y establece un escalonamiento de fechas en la que los arreglos deben ser cumplidos”.

Skliar explicó que la jueza tomó sólo la parte edilicia, pero alerta que el problema va más allá, debido al hacinamiento en que se encuentran los niños y niñas allí alojados, “el hogar debe ser chico, esto tiene que ver con que los pibes son sujetos de derecho, en este momento está excedido en 20 chicos. Y hay apenas 40 trabajadores divididos en cinco turnos para trabajar con ellos. La combinación entre sobrepoblación y falta de personal hace imposible establecer un vínculo significativo para ayudar a construir un espacio que sirva para afirmar una subjetivación apropiada y que el hogar deje de ser un aguantadero.”

El problema del gas ha traído consecuencias directas sobre los chicos y chicas alojados, además de los problemas sobre los trabajadores. Skliar cuenta que en este momento “bañan a los 50 chicos calentando el agua con jarras eléctricas y, como no pueden cocinar, el gobierno manda viandas, muchas veces en mal estado e incluso con insectos. Hay fotografías que documentan todo esto. Imaginate, es comida para chicos de 3 años que vienen de situaciones de vulneración social, de violencia, de abuso. Es inaceptable”.