La madre de Candela, Carola Labrador, tuvo un manto de piedad sobre el ex gobernador Daniel Scioli, a quien dejó al margen de sus críticas hacia la policía, la justicia y funcionarios del entorno del ex motonauta. Ella está convencida de que no pudo encontrar con vida a su hija porque el fiscal de instrucción, Marcelo Tavolaro, “se dejó manejar” por la entonces cúpula de la Bonaerense, que habría encubierto a los verdaderos autores.

En varios tramos de su declaración, en la segunda jornada del juicio por el caso Candela, Labrador habló sobre el comportamiento del ex ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, y del ex jefe de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi. “Casal me dijo que Candela se había ido con el novio, un tipo de 31 años. Pero yo decía que no tenía novio y me llevaban a ver cámaras” donde supuestamente aparecía su hija, se quejó la mujer que quebró en llanto en varias oportunidades.

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“Guillermina Rappazzo (ex secretaria de la fiscalía de Marcelo Tavolaro) me dijo que no podía ir a las marchas ni hablar con la prensa”, contó Carola al precisar la estrategia adoptada respecto al periodismo en esos días en los que Candela estuvo cautiva, aunque también reconoció que la vez que dijo ante las cámaras que le había cargado el celular a su hija o cuando parecía que le hablaba a los raptores como si los conociera, lo hizo por recomendación de Rappazzo y Paggi. “Yo creía que estaba bien, que la estaban buscando. Pero me mintieron”, continuó.

Carola también reconstruyó el momento en que le dieron la trágica noticia del hallazgo del cuerpo y cuando debió reconocerlo. Paggi, dos comisarios más y una psicóloga se acercaron a su casa, le informaron la situación y le pidieron acercarse a la escena para ver el cadáver. “Les dije que sí porque estaba segura de que no era ella”, indicó.

“Encontré a mi hija toda lastimada, hinchada, morada, inmediatamente me di vuelta y les dije a todos que me habían mentido. Sentí que estaba con los enemigos. A los gritos pedía que me traigan a mis hijos porque tenía miedo que terminaran como Candela”, declaró entre sollozos la mujer.

Luego, precisó que a través de su trabajo en una cooperativa en el Hospital Bocalandro, en Loma Hermosa, se enteró por sus compañeros que su hija estuvo cautiva en una casa de la Villa Costa Esperanza, en Tres de Febrero. “Me llevaron al lugar donde estuvo secuestrada. La policía y gendarmería realizaron allanamientos ahí pero revisaron hasta cierto lugar. El procedimiento se quedó a tres casas de donde estaba mi hija”, señaló y añadió: “Esa casilla ahora la demolieron”.

Sobre la posibilidad de que el hecho haya sido una venganza en contra de Alfredo Rodríguez, el padre de Candela, por haberse quedado con un presunto dinero producto de un robo, Carola argumentó: “mi marido no tuvo nada que ver ni con el secuestro ni con la muerte de Candela”.

Por otro lado, Carola no tiene dudas de que el ADN en la denominada casa rosada de Kiernan “fue montado por el otro fiscal. Por algo le estamos haciendo juicio político a él y a Rappazzo”.

La mujer también reconoció que Candela frecuentaba el Club Atlético Esperanza, donde uno de sus hermanos jugaba a la pelota y Carola daba una mano en la barra, cuyo buffet era manejado por Alejandra Romagnoli, la ex mujer de un primo de Labrador, quien ya había sido secuestrada por un ajuste de cuentas narco.

“A Burlando me lo mandó mi hija, porque el fiscal Tavolaro me había dicho que esto ocurrió porque Candela era una atorranta. Ahí dejé de hablar con él porque me quería meter presa”, señaló Labrador sobre la llegada del mediático abogado Fernando Burlando al caso, quien se incorporó como particular damnificado por pedido del padre Julio César Grassi.

Lista negra

Burlando le solicitó a su clienta que enumerara una especie de lista negra sobre aquellos funcionarios que no estuvieron a la altura de la investigación: Carola colocó a Casal a la cabeza, seguido por Paggi, el ex superintendente de Investigaciones de la Bonaerense, Roberto Castronuovo, el comisario de La Matanza Marcelo Chebriau “y a toda la gente de él”.

“Castronuovo amenazó a mi hermana y a mi mamá. Les dijo que si seguían hablando y haciendo lío les iba a pasar algo”, precisó.

La fiscalía dejó constancia ante el Tribunal Oral en lo Criminal 3 que va a desprender un expediente para que se investiguen todos estos posibles delitos.

Nueva prueba: un chip

Carola sorprendió a las defensas y a la fiscalía al presentar, en el medio de su declaración, una nueva prueba. Se trata de un chip de la compañía Movistar que le habría dado el padrastro de una mujer, Patricia, quien estaría vinculada con Hugo Bermúdez, el hombre acusado de abusar y matar a la nena. En la actualidad, Patricia está procesada por haber asesinado a un muchacho que la acusó de haber asesinado a Candela, junto a Bermúdez.