La Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil, confirmó el hallazgo de restos humanos en la avioneta caída en el Delta del Paraná, aunque todavía no pudieron ser identificados aunque se sabe que corresponden a tres cuerpos lo que eleva la certeza de que se trate de los tres ocupantes de la aeronave. Como se sabe, el Mitsubishi matrícula LV-MCV era ocupado por el  piloto Matías Ronzano, de 30 años; su copiloto Facundo Vega, de 25 años, y Matías Aristi, de 37 años, hijo del dueño de la empresa Aibal SA, la propietaria del avión.

El avión había despegado el 24 de julio desde el aeropuerto de San Fernando rumbo a Formosa. No se supo nada más hasta el sábado pasado, cuando sus restos fueron hallados en una zona de gran vegetación cerca del río Paraná Guazú, en el Delta.

La esposa de Matías Ronzano, Ángela Barbero, aseguró que la esperanza de las familias “está intacta” a pesar de que el avión que piloteaba su esposo fue encontrado estrellado a 40 kilómetros de Zárate, al tiempo que pidió a la sociedad “ahorrarse palabras innecesarias” y orar para que se produzca finalmente “el abrazo que esperamos con más ganas que nunca”.

El avión desapareció con tres personas a bordo el 24 de julio en el delta del río Paraná Gauzú fue hallado 27 días después ya que la zona en la que cayó es muy “dificultosa” para realizar búsquedas debido a la creciente del agua y a la abundante vegetación, reconocieron autoridades de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).

“La bajante del río y las condiciones climáticas permitieron que los restos que estaban sumergidos en el agua ahora estén a la vista”, aseguró hoy el titular del ANAC, Juan Irigoin, y aseveró que la aeronave en la que viajaban Matías Ronzano, Facundo Vega y Matías Aristi “está en una zona que se inunda mucho y donde es muy dificultoso acceder”.

Las islas del delta del Paraná deben su existencia a la gran cantidad de sedimento que acarrea el agua de ese río, que es el segundo en importancia de Sudamérica y que forma uno de los corredores de humedales más importante del mundo con 17.500 km2 entre las provincias de Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe.

Los bancos de sedimento son colonizados por juncos, ceibos, pajonales, alisos de río, espinillos, claveles del aire y las barbas de viejo, así como las plantas acuáticas como camalotes y repollitos de agua.

La vegetación de la región es muy frondosa, por eso esa zona tuvo que ser sobrevolada hasta 50 veces hasta llegar a dar con la aeronave, como reconocieron desde la ANAC.

Asimismo, se destaca la presencia de lodo en las islas del delta, que se caracterizan por tener forma de plato: sus costas o riberas son más elevadas que sus centros, donde suelen existir pantanos y pequeñas lagunas.

“Dada la singular geomorfología del delta del río Paraná, vastas áreas productivas quedan expuestas a frecuentes inundaciones. Estos eventos tienen dos causantes principales, las crecidas del Paraná debido al aumento de caudales en su vasta cuenca y las crecidas de río de la Plata debido al incremento en los niveles por sudestadas”, explicó el Instituto Nacional del Agua sobre la zona en su última estudio hidrodinámico.