Cristian Mauricio Moreno Garzón tenía 27 años y era médico veterinario. Había llegado a la Argentina proveniente de El Espinal, en el departamento de Tolima, a unos 153 kilómetros de la capital colombiana, para realizar un posgrado. El 18 de febrero de 2020 murió en el Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero después de una larga internación por la paliza que sufrió en la Unidad Penitenciaria Psiquiátrica N°34, donde había recaído luego de ser detenido durante un brote psicótico. Para la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que interviene como particular damnificado en la causa, “la misma justicia que, con su desidia y negligencia, arrojó a Cristian a la situación en que se produjo su muerte, ahora no demuestra el compromiso institucional, que le cabe, para llegar a una investigación expeditiva, profunda y eficaz que pueda dar cuenta de todas las responsabilidades detrás de esta muerte, y pueda reparar en algo el dolor de la familia”.

A un año de la muerte de Moreno Garzón la causa no tuvo ningún avance significativo. El expediente que tramita el Juzgado de Garantías N°6 de La Plata sólo tiene como imputado a una persona con padecimientos de salud mental detenida en la Unidad Penitenciaria Psiquiátrica N°34 de Melchor Romero. “No quiero guardar rencor con nadie, pero necesito que haya justicia para tener tranquilidad en mi alma”, le dijo a la agencia Andar Mariela Garzón, la mamá de Cristian.

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A mediados del 2019, el joven se instaló en una pensión de La Plata para realizar una especialización en cirugía equina en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata. El 13 de diciembre, alrededor de la medianoche, una discusión entre una pareja en una de las piezas de la pensión donde vivía Cristian desencadenó su cuadro psicótico. “Pese al evidente estado de descompensación que sufría, los agentes policiales lo trasladaron de inmediato a la comisaría 2º de La Plata, en lugar de requerir la intervención de los dispositivos de emergencia en salud”, había denunciado en su momento la CPM, que intervino de inmediato alegando que “pone en evidencia las graves violaciones de Derechos Humanos cometidas por la justicia provincial y la policía bonaerense que incumplen la ley nacional de salud mental”.

El 18 de diciembre, Cristian fue llevado a la audiencia ante el Juzgado de Garantías 1 de La Plata, a cargo de Federico Atencio, pero el proceso se suspendió debido a la evidente descompensación de su estado de salud mental, por lo que se ordenó su alojamiento en Melchor Romero. Apenas dos días después, según confirmó luego el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), “Cristian Mauricio Moreno Garzón fue agredido por otro detenido en el Área de Sanidad”. El posterior examen del joven constató “un traumatismo encéfalo craneano (TEC), con heridas contuso cortantes en rostro, trastornos del nivel de conciencia y un edema bipalpebral”. También sufrió un paro cardíaco que lo depositó en la terapia intensiva. Tres días después, los médicos decidieron que lo mejor era provocarle un coma inducido hasta su muerte, casi dos meses después.

“Desde hace un año, todos mis días son tristes. Es un dolor que sólo Dios y una como madre puede saber cómo se siente. Todos los sueños de mi hijo quedaron sepultados y con ello también el esfuerzo que hicimos los padres para que pudieran cumplir esos sueños. Los responsables de su muerte no entenderán nunca el dolor que nos causaron”, concluyó la madre.