Un vecino se enteró de casualidad, cuando vio un anuncio en Facebook. La alarma se encendió enseguida y la preocupación creció al confirmar que hay dos proyectos de construcción de torres en Parque Chacabuco. Uno ya está en obra. El otro, en venta al pozo. Vecinos y vecinas ya comenzaron a organizarse para intentar frenar avances inmobiliarios que, denuncian, superan la altura permitida y vulneran sus derechos.

Se trata de un edificio de 12 pisos cuya obra ya está en marcha, y otro de 20 pisos y 270 departamentos que se publicita bajo el nombre “Alto Grande Asamblea” para su venta al pozo en busca de inversores por parte de la desarrolladora inmobiliaria M&M. Ambos en la misma cuadra de Av. Asamblea entre Pumacahua y Thorne.

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“Nuestro barrio es residencial de casas bajas, solo se pueden construir edificios con reglamentación pero alrededor del parque. No dentro del barrio. La legislación dice que la altura máxima para edificación es de 11.20 metros: una vivienda de tres plantas. Los servicios y la infraestructura están para eso”, señala Mariana Díaz, vecina de Parque Chacabuco desde hace 14 años. Y remarca: “No hay con qué sostener en un barrio como este unas torres de 22 pisos. ¡Son 270 inodoros!”.

Según contó Díaz a Tiempo, la obra iniciada ya causó problemas en una vivienda que queda entre ambas futuras torres: rotura de caños y hundimiento del techo. “Se vulneran los derechos constitucionales de los vecinos. Somos más de 70 organizados, y nos puede pasar a cualquiera que nos quieran imponer un edificio al lado de nuestra vivienda”, advierte la vecina, de 55, kinesióloga y con una preocupación especial: “Con la nueva reglamentación para la edificación se vulneran los derechos al acceso de las personas con discapacidad. Esto no está pensando para las personas con discapacidad. Los ascensores y los baños ya no tienen dimensiones para gente con sillas de ruedas”.

La organización vecinal en contra del avance de las torres en territorio porteño ya se dio en otros barrios como Caballito y La Paternal. Con esos antecedentes, en Parque Chacabuco la movilización avanza con rapidez. Además de encuentros virtuales y reales –protocolos de cuidado por covid de por medio-, ya están en contacto con comuneros y legisladores opositores. Por lo pronto, buscan difundir y visibilizar su reclamo todo lo posible (también armaron una petición para juntar firmas). Saben que enero es un mes difícil y aún no tuvieron comunicación con nadie del Gobierno de la Ciudad. “No podemos esperar, tenemos que movernos”, dicen.