Luego de 60 años de abandono, el Puente Transbordador Nicolás Avellaneda volvió a funcionar y ahora, un grupo de legisladores y legisladoras nacionales y  de la Ciudad de Buenos Aires buscan, a través de dos proyecto de ley que firmaron este martes en el barrio de La Boca, que se lo declare Patrimonio Histórico y Cultural.

Construido entre 1908 y 1914, y en desuso durante décadas, el puente transbordador comenzó a ser recuperado en 2011, gracias al trabajo conjunto y a la puesta en valor que hicieron ACUMAR y Vialidad Nacional.

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Este año, la propuesta fue que volviera a funcionar y que vecinas, vecinos y turistas recorran ambas orillas del Riachuelo, conectando la Ciudad con la Isla Maciel, en el municipio de Avellaneda, recuperando así un paseo histórico de la zona.

Este martes, los legisladores porteños Leandro Santoro y Manuel Socías, y las diputadas nacionales Paula Penacca, Mónica Macha, Gisela Marziotta y Magdalena Sierra, firmaron y entregaron los proyectos a Martín Sabbatella, titular de la Autoridad Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR) y al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Los documentos (uno que se rpesentará en la Legislatura y otro en el Congreso Nacional) también fueron entregados a Emma Sala, viuda del arquitecto Carlos Pasqualini, que fue uno de los principales defensores del puente cuando se intentó su desarme y venta como chatarra en los años ‘90.

“Es muy emocionante haber recuperado este puente, que es un emblema para todos los ciudadanos y ciudadanas, que es Patrimonio Histórico de La Boca, que es parte de nuestra identidad, y saber que tenemos un Estado Nacional que vuelve a invertir en cuidar y en la cuestión ambiental”, dijo Paula Penacca.

Por su parte, Sabbatella indicó: “Reactivar el Transbordador es muy importante porque permite rescatar su potencial social, turístico, histórico y cultural dentro de la Cuenca, y tiene un rol fundamental en la tarea de integrar la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Es operado por trabajadores y trabajadoras de Vialidad Nacional que tienen una fuerte historia de compromiso y arraigo”.

“La puesta en valor del Transbordador refuerza el Patrimonio Cultural, tanto de la Provincia, como de la Ciudad de Buenos Aires. Que hoy podamos estar usándolo y rehabilitándolo habla también de un proyecto de país que empuja, que va para adelante, que se compromete con lo simbólico pero también con lo material”, resaltó Leandro Santoro.

Los proyectos buscan reconocer el valor cultural, comunitario e histórico del transbordador y favorecer su protección. Y destacan que sólo quedan ocho puentes de este tipo en todo el mundo y que el de La Boca es el único en América del Sur.