Ricardo Capparelli, de 77 años, un reconocido empresario marplatense de la construcción, murió en un hospital de Málaga el 19 de junio. Tenía 12 costillas rotas, entre otras heridas. Lo que se pudo reconstruir hasta el momento es que unos dos días antes, la víctima había sufrido un violento robo. Sus hijos viajaron a España para saber cómo fueron las últimas horas del hombre.

El caso, que tiene ribetes aún poco claros, comenzó el mismo día del cumpleaños de la víctima, quien viajó a Europa el 14 de junio, como parte de un regalo de sus hijos. Es que el hombre estuvo al cuidado de su mujer, luego de que ésta contrajera Alzheimer. Su propia hija, Soledad, fue quien le organizó las vacaciones para que conociera Andalucía.

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Según los investigadores, el empresario arrancó su estadía en Málaga, donde lo esperaba una familia amiga. Tras salir del aeropuerto, Ricardo fue sorprendido con un Mini Cooper que le había alquilado Soledad para que se moviera durante sus vacaciones.

Luego, se alojó durante dos días en el hotel Only You de Málaga y partió para Nerja, otra ciudad costera que dista a unos 60 kilómetros de donde estaba. Allí se hospedó en el hotel Paraíso del Mar, pero lo que pasó esa noche aún es un misterio. Se sabe que salió a cenar, pero no a dónde.

De acuerdo a los dichos del conserje del hotel de Nerja, el empresario le había contado que estuvo unas dos horas inconsciente y que le habían robado su teléfono celular, una porta valores y el reloj. Esa misma mañana, Capparelli, decidió partir a Granada, a unos 95 kilómetros de Nerja, donde lo esperaba la reserva de un apartamento. Otro de los testigos que ya declaró en el expediente, un vecino de este lugar, relató que la víctima le refirió esta misma versión.

El 18 de junio por la tarde, el turista hizo una excursión, pero las molestias en su cuerpo eran tan visibles que la guía de turismo debió llamar a la Cruz Roja, por lo que el empresario fue trasladado al Hospital Clínico Universitario San Cecilio, donde se presume que para no preocupar a su familia, Capparelli, comentó a los médicos que se había caído en un pozo. El hombre murió pocas horas después.

“Mi viejo siempre fue así, muy protector y no quiso que nos llegara la información de una golpiza hasta recuperarse”, le dijo Soledad a Infobae, quien se mostró disconforme con la investigación: “es un desastre. Me tuve que poner de investigadora privada para reconstruir qué fue lo que pasó. A mi papá lo asaltaron y lo golpearon. Fue tal la golpiza que lo mataron. En un principio, no nos quiso contar nada a mí y a mi hermano, que estábamos en Argentina, pero luego empezó a sentirse mal. Solo ansío volver con él para despedirlo como se merece”.

La investigación está a cargo de la Guardia Española y del Juzgado de Instrucción N°6 de Granada, que calificó el caso como muerte violenta. La autopsia determinó que la víctima tenía 12 costillas fisuradas y había sufrido un hemitórax y una hemorragia interna, debido a que tenía el hígado lesionado.