Nora Cortiñas aplaude y contagia esa energía que la caracteriza. Ya hay una vela encendida. En unos segundos se prenderán otras cinco. Las lectoras y los lectores distribuyen las seis tortas -una por cada año de la cooperativa- entre las mesas del CAFF. Todavía resuena la potencia de los bandoneones, violines, contrabajo y piano del show en vivo de la Fernández Fierro. De fondo, se empieza a escuchar el feliz cumpleaños desde el violín de Alex Musatov. “Que los cumplas, Tiempo Argentino, que los cumplas feliz” es el grito de unidad entre el público, invitadas e invitados, colegas de prensa, y amigos y amigos de la cooperativa en el festejo por el sexto aniversario del medio autogestivo. 

Después de dos años sin festejos presenciales por la pandemia, la comunidad de Tiempo llenó el Club Fernández Fierro para celebrar la recuperación y el crecimiento de esta experiencia de periodismo colectivo. “Quería contarles que los acompaño desde el conflicto, cuando estaban en la redacción de Aménabar 23”, dice una lectora fiel. “Gracias por resistir”, agrega otro socio de la primera hora. Los mensajes se multiplican. Es un vínculo cara a cara, desde un mismo lugar, horizontal. Es la forma en la que se construye la cooperativa y también el vínculo con la audiencia. 

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Nora Cortiñas con los trabajadores de Tiempo y los compañeros del SIPREBA

Foto: Mariano Martino

“Es muy importante lo que aporta Tiempo en el mapa de medios y la pluralidad de voces. Es clave porque además fueron las trabajadores y los trabajadores los que preservaron su voz”, dice Carla Gaudensi, primera secretaria general mujer de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), en la previa del show. Norita, socia honoraria de la cooperativa desde el año pasado, sigue agitando la fiesta y dedica un tiempo para charlar con cada persona que la saluda.

Unos minutos después de las 22 horas, el escenario se ilumina. Se corre el telón. Es el momento central de la noche, la hora de disfrutar de la Fernández Fierro en su casa, un espacio también autogestivo. Son alrededor de sesenta minutos de la orquesta de tango más rockera en medio de una detallada propuesta visual. “Felicitaciones a Tiempo Argentino”, dice Yuri Venturin, a cargo del contrabajo, durante la presentación. 

Foto: Mariano Martino

Ya son más de las 23 y el público sigue en las sillas, embuchando bebidas y algunas empanadas. La Fernández Fierro se despide. Mientras registran el evento, el equipo audiovisual de Tiempo proyecta uno de sus tantos trabajos de estos primeros seis años sobre de las paredes del espacio cultural. Hay un brindis. Hay abrazos. Se cortan las porciones de las tortas. Y la fiesta sigue. Nada la frena. Como a Tiempo y su comunidad. Por muchos años de esa unidad cada vez más grande.