Juan, el joven. El pibe de los doce apóstoles. En la última cena se lo representa encima de Jesús. Con su rostro sobre su pecho. Como hacen los adolescentes con quienes tienen afecto. Sin protocolos y cálculos. Primerean con el corazón. Desde la Cruz Jesús encarga a su madre con Juan. La Virgen María vivirá con él y él será su hijo, como fue Jesús. El único apóstol que se hace familia. El discípulo amado dicen los evangelios.

JUAN Y JORGE

Juan Grabois es el hijo político predilecto de Francisco, el primer Papa en llamarse como el santo más querido fuera del mundo católico, por su amor por los pobres y la naturaleza. Juan conoció a Jorge cuando siendo cardenal predicó sobre los cartoneros. Entonces a él fue a pedir ayuda. El ángel de los cartoneros, como lo reconoce “La Eli” una de las primeras cartoneras que recibió un vaso de sopa del joven Grabois estudiante de abogacía, quien con su pequeño círculo de amigos decidieron ir hacia el respaldo celestial, a un aliado de peso político, para encarar la titánica lucha por los derechos de los cartoneros, los excluidos que brotaron en la crisis del 2001.

Desde entonces Juan y Jorge trabajan espalda con espalda. Llevan 20 años. Primero por los sobrantes, después vino la fe. Grabois y Bergoglio están construyendo un nuevo humanismo. Esa tarea tomó dimensión mundial cuando Francisco asumió el papado, el día de San José de 2013, y a la persona que más cerca puso de su altar fue un cartonero. Sergio Sánchez fue el primer cartonero en pisar suelo Vaticano de la historia. Sánchez a esa altura era un referente indiscutido porque había parido con Juan y sus amigos, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). En Sergio de Villa Fiorito (el mismo barrio popular donde nació el D10S del fútbol y la primera diputada nacional cartonera, Natalia Zaracho) se representaban los descartados del mundo, trabajadores que no tienen patrón directo, ni derechos laborales, y que en su necesidad de sobrevivir ponen su ingenio convirtiéndose en los primeros y principales recicladores, ellos rescatan alimentos, ropa, electrodomésticos, y todo material reciclable (desde bronce, cobre, aluminio, vidrio, como papel cualquiera de sus formatos) que sirve para sobrevivir en familia, todo lo que descarta la sociedad del consumo, tanto de los ricos como la clase media, aquella de los trabajadores con derechos, bajo convenio colectivo, que cobran un sueldo con recibo. De esa realidad discernida por el Papa de Flores nació el concepto de “cultura del volquete”. Luego en el papado lo reconfiguró, para entendimiento mundial, en cultura del descarte.

Fui testigo y escribí sobre los encuentros del arzobispo Bergoglio con los cartoneros, en la Plaza Houssay, una de las paradas más grande cuando no había centros de reciclado. Por esos años, Jorge Mario llevaba a la agenda mediática y política, las misas contra la trata y exclusión, en la Plaza Constitución, donde bendecía sus carros y aceptaba el cartón como ofrenda en la Santa Misa callejera. La Alameda era la otra pata que con sus militantes se jugaban la vida metiéndose en los talleres textiles clandestinos, la trata sexual en los prostíbulos y el trabajo infantil en el campo.

Desde las legendarias misas en Constitución que Juan trabaja y mucho con el Papa. Gracias a sus encuentros en Santa Marta, la residencia comunitaria de Francisco, han organizado encuentros mundiales, tanto en la Santa Sede como en Bolivia, con los movimientos populares. Para ponderar aún más esa tarea, Bergoglio designó a Grabois miembro de uno de los ministerios de la Curia Romana. De hecho, Juan ha escrito y participado de diversas obras, editadas tanto por el Vaticano como editoriales internacionales.

La comunicación entre ellos, personal, telefónica y por correo electrónico, tiene muchos idas y vueltas. Mucha confianza entre el viejo y el joven. Francisco se nutre, aprende de él, como le pasa a Juan. Aunque Jorge lo pastorea en fe y política. La edad hace la diferencia. Hablan de libros que cada uno lee y ha leído. Juan igual se cuida, no quiere quedar “que se cuelga de la sotana”, ni que lo usen para perjudicar al Pontífice. Grabois no muestra mails con Francisco, menos fotos de sus encuentros en Santa Marta. La contrapartida es que algunos aprovechan este vacío informativo para hacer correr la versión que Juan no es recibido por el Papa hace años. Las personas que falsean la realidad no le perdonan, ellos creyentes, pero no misericordiosos, que no hizo campaña con el pañuelo celeste, aunque saben que no está a favor del aborto, y que encima mantenga en sus filas a una joven legisladora de pañuelo verde.

Fue interesante escuchar a Juan declarar que su terminal política es el hombre de blanco y que en Cristina Fernández de Kirchner reconoce el liderazgo local, la figura política que más quieren los pobres, esos mismos que lo ungieron a él en la piedad popular, una fe distinta al catolicismo del Godspell College de San Isidro donde terminó la secundaria.

LARGADA ELECTORAL DEL DISCIPULO AMADO

Es en la fase actual de la Era Francisco que Juan se larga al lodo de la política electoral. No es cualquier momento. Por supuesto que lo hablaron y se da en el marco del regreso de Bergoglio a su patria. En el 2013, cuando fue el último cónclave, la novedad de la campaña electoral legislativa era el primer Papa argentino. Ahora lo que entusiasma en las redacciones del mundo y la política es que el Santo Padre trabaja para volver a su madre tierra.

Aunque Juan no gane las próximas elecciones internas en Unión por la Patria -paradójicamente su contrincante es el candidato del peronismo más alejado del Papa- va a exponer cuanto de esa primavera eclesial de Francisco ha calado en la Argentina y puede enamorar este católico que hace política (“la más alta forma de caridad” definió San Pablo VI), es joven (recién va por su tercer mes de los 40 años), formado en la academia (en Ciencias Sociales y abogacía), de cuna sanisidrense, pero con opción preferencial en los pobres, y que une en su plataforma electoral las 3T: Techo, Tierra y Trabajo, con el mismo sentir de la iglesia en salida, que reivindica y sueña con hacer realidad los preceptos del Concilio Vaticano II.

UNIDAD CON LA IGLESIA DEL PUEBLO

La iglesia de Francisco que camina con los movimientos populares, con Grabois en un rol clave, aunque no es el único, lograron triunfos y buenos kilómetros en momentos políticamente difíciles como durante la presidencia de Mauricio Macri. El punto más destacado de esa unidad eclesial-social es la ley de Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP). Esa fue la primera experiencia donde un organismo de la iglesia de relevancia local a internacional, como Cáritas, pateó las periferias con las pecheras que llevaban los logos de las organizaciones sociales para registrar las villas y asentamientos no registrados por el Estado Nacional. Esa experiencia logró una ley nacional y un programa que a nivel nacional que dirige Fernanda Miño, una villera peronista, que fuera catequista en su barrio, La Cava de San Isidro. Ella, junto a Juano Torreiro, director de Culto del gobierno bonaerense, son los apóstoles de Grabois en el partido Patria Grande, encargados de organizar a los militantes católicos nack&pop que agitaron la campaña “Juan23” (famoso en el mundo católico como el “Papa bueno”, hoy santo Juan XXIII, quien en su corto papado parió el Concilio Vaticano II).

Conocí a Miño y Torreiro, los apóstoles de Juan, en un salón de la iglesia Caacupé, en la villa 21/24, el frío sábado 15 de julio, el mismo día de la ceremonia para que asuma el nuevo arzobispo porteño. Allí me mostraba la funcionaria villera de su celular fotos de ella, sentada junto a su marido y un joven Jorge Ignacio García Cuerva (recientemente nombrado Arzobispo de Buenos Aires). “Jorge era un curita que se había mudado a La Cava y justo en diagonal a nuestra casa”, me reveló Miño con una sonrisa de oreja a oreja, luego vendría un Padre Nuestro delante de la imagen de la Virgen de Luján rodeada de afiches Grabois presidente y desde allí el dialogo electoral entre militantes-creyentes.

EL THINK TANK DE ARGENTINA HUMANA

La Universidad Latinoamericana de las Periferias (ULPE) fue otra de las experiencias concretas que unió la iglesia de los villeros y los movimientos sociales. En youtube están colgadas los conversatorios que iniciaron en el 2021 y uno ve allí el trampolín que impulsó la dupla Juan Grabois y su vice, la socióloga Paula Abal Medina, una intelectual de las organizaciones sociales e hija de Juan Manuel, en la palestra mediática y política por haber escrito “Conocer a Perón”. También en el canal de youtube de la iglesia en “Familia Grande de los Hogares de Cristo”, el dispositivo de los curas de las villas para los excluidos, donde se ve a la actual dupla presidencial moderados por Gustavo Carrara, un hombre clave de la iglesia argentina para reflexionar acerca de la encíclica papal “Fratelli Tutti”, hermanos todos.

Monseñor Carrara por estos días ascendió en la cúspide del clero porteño para ser elegido el segundo al mando de la curia porteña, el primero el arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva, y a la vez mantiene su condición de obispo villero que vive en el ingreso a la villa del Bajo Flores. Carrara es uno de los clérigos más queridos por el Papa, sus pares y los creyentes a pie. Carrara en yunta con García Cuerva este lunes 7 de agosto, celebración de San Cayetano (patrono del pan y el trabajo), bendijeron a los trabajadores de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), quien organizó ese acto de fe callejera, estaban sin escenario delante de la barrera del tren en la estación del barrio porteño de Liniers, fue Esteban “Gringo” Castro, líder del sindicato de los trabajadores de la economía popular y uno de los pocos referentes del Movimiento Evita en asegurar públicamente que votará el domingo a la dupla Grabois/Abal Medina.

Al gabinete estratégico, de los movimientos populares y la iglesia, se suman curas y obispos que acompañarían a Grabois/Abal Medina, sin mostrarse públicamente, sólo en confianza con sus más cercanos. Mientras que aquellos que son porteños ven con simpatía a otro candidato de su mismo gremio. Eduardo Graham es el párroco, con licencia, a candidato a jefe de Gobierno por el partido Valores y Principios, de un templario de la fe y el peronismo como es el economista Guillermo Moreno.

LA ESTÉTICA DE PIEDAD POPULAR Y LOS JUGADOS

Vale recordar que en el acto de lanzamiento de Grabois, en el microestadio de Ferro, reflejaba una estética de piedad popular. La entrada era una foto de Juan y detrás, fuera de foco, una imagen del “Gaucho Gil”, un santo popular. Además, ese viernes 19 de mayo lluvioso, en la tribuna, junto al director de Culto de Axel Kicillof estaban dos sacerdotes villeros, Toto De Vedia párroco en Caacupé de la 21/24, barrio porteño de Barracas, y Charly Olivero hoy en Villa Palito, partido de la Matanza, donde el viernes pasado Grabois estrenó “la graboneta”, una vieja camioneta pintada de celeste y blanco, que recorrió el corazón electoral del peronismo. Primero para encontrarse con La Colo -Patricia Cubría- esposa de Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita y segundo del Ministerio de Desarrollo Social Nacional, y cerró la jornada en un club junto al actual intendente que busca su reelección, Fernando Espinoza, donde la Virgen de Luján fue colocada a los pies del escenario.

Otra señal de piedad popular, fue las pintadas. En distintas paredes del conurbano se ve a Juan cargando la imagen de la Virgen gaucha como un peregrino del pueblo. Esa pintada reproduce las imágenes de las últimas dos marchas-peregrinaciones del 7 de agosto, desde el Santuario de San Cayetano hasta el microcentro porteño, que empezaron en el 2016 con la resistencia al liberalismo de Macri y por la que los movimientos populares fueron bautizados “los cayetanos”. Fui testigo, la primera vez que Grabois con el barbijo puesto, era 2021, se acerca a los laicos de Misioneros de Francisco para cargar en sus hombros a la imagen de la Virgen patrona de la Argentina junto a su fiel custodio, el Negro Manuel, y cuando llegaron a la Basílica de Flores vi a Grabois inclinar su cabeza para recibir la bendición del cura.

LAS SEÑALES Y LOS PORTAVOCES

Hoy todo obispo que habla de los cartoneros parece ser un guiño al candidato más querido por el Papa. Desde Óscar Ojea este domingo, en la previa a San Cayetano, o Tucho Fernández desde la catedral de La Plata, donde su defensa de los trabajadores sin derecho encendió los aplausos de los peronistas y la tibia reacción de los militantes de Juntos por el Cambio. Más explícitos en impulsar a Grabois presidente son los sacerdotes rebeldes, del Grupo Opción por los Pobres (OPP), entre ellos Paco Oliveira, hoy en el oeste bonaerense de la diócesis de Merlo (aunque no abandona su fundación en la Isla Maciel, en el partido de Avellaneda), o Juan Carlos Molina, que se mueve entre el extremo sur, provincia de Santa Cruz, la Ciudad de Buenos Aires donde cada domingo hace dos horas de programa en Radio 10, en “rompiendo moldes”, y el Chaco viviendo la práctica cristiana con niños y adolescentes.

Desde las provincias la Argentina Humana ha sumado espacios militantes. Un caso es Corrientes, con algunos reconocidos militantes de la Democracia Cristiana local, como el médico y ex diputado nacional, Juan Marcópulos. También en los centros urbanos se está ensayando una unidad sui generis, entre militantes con fe, católicos con olor a incienso (que van a misa los domingos) y sin experiencia política, junto a los ateos progres de clase media con estudios universitario atraídos por el rebelde del peronismo. Está por verse, falta menos de una semana, para saber si Grabois atrajo la confianza de los creyentes que lo escucharon en los reportajes dar citas o reflexiones bíblicas y exponer los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. También se verá cuantos peronistas son fieles a Francisco y no tanto a la disciplina del partido justicialista, y si pese al cerco mediático, más las picardías internas en Unión por la Patria, logra “Juan23” un buen caudal de votos que convierta a los pensamientos cerrados al Espíritu.

Grabois tiene parresia. Esa audacia, coraje, que según los evangelios llegó con Pentecostés, la llegada del Espíritu Santo, quitó el miedo de los apóstoles. Salir del encierro tras la crucifixión y la muerte de los poderosos sobre Jesús, lo logran con el Espíritu Santo. Se arriesgan al salir. “No tengan miedo”, dijo Jesús. El discípulo amado, Juan el joven, lo sabe, por eso se siente David frente a Goliath.