Joe Biden activó apretó todos los timbres para que el Congreso le apruebe el paquete de 33.000 millones de dólares destinado a sostener la guerra en Ucrania. Incluso se presentó ante los mayores lobistas de la guerra en Estados Unidos. Lo hizo este martes en la planta de Lockheed Martin en Alabama, donde alabó las virtudes del misil Javelin, y recordó que las acciones militares cuestan plata. “Como dije desde un principio, esta pelea no va a ser barata. Pero ceder a las agresiones sería aún más costoso. O respaldamos al pueblo ucraniano mientras defiende a su país, o nos mantenemos al margen mientras Rusia continúa con sus atrocidades y agresiones”. Las imágenes de su discurso no podían ser más elocuentes: de fondo, los misiles, a un costado, un cartel indicaba “de pie con Ucrania”. De una manera siniestra, todos los presentes viven de esas muertes lejanas, aunque sean los que limpian los baños de ese edificio.

Pero se acerca la campaña para los comicios de medio término de noviembre y los republicanos no se van a entregar así nomás a una jugada que le puede dar apoyo a los demócratas. Salvo el congresista por Illinois Adam Kinzinger, de un sector no aliado de Donald Trump en la interna republicana, que presentó un proyecto para una AUMF (Autorización para el Uso de la Fuerza Militar, en inglés) que permitiría desplegar tropas a voluntad en caso de que «Rusia use armas químicas, biológicas o nucleares en Ucrania». Un AUMF de 2002 liberó a George W. Bush para invadir Irak en pos de armas de destrucción masiva que nunca se encontraron.

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Desde Moscú, el portavoz del Ministerio de Defensa, Ígor Konashenkov, informó que la aviación rusa destruyó una concentración de armamento provisto a Ucrania por EEUU y países europeos. «En total desde el inicio de la operación militar especial fueron destruidos 152 aviones, 112 helicópteros, 762 drones, 295 sistemas de misiles antiaéreos, 2.895 tanques y otros vehículos blindados, 333 lanzacohetes múltiples, 1.364 unidades de artillería de campaña y morteros, así como 2.716 unidades de vehículos militares especiales», detalló.

En el campo de batalla, hubo un nuevo intercambio de prisioneros, y según la viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk, 41 ucranianos, entre ellos 13 civiles, volvieron a sus hogares. No se informó de los rusos liberados a cambio. Las hostilidades proseguían en la zona de Mariupol y específicamente en la acería Azovstal, reducto simbólico para ambos contendientes. Según la información disponible, otras 50 personas fueron evacuadas de la gigantesca siderúrgica, con lo que el número total asciende a 176. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se había reunido con Vladimir Putin y Volodimir Zelenski para acordar la participación del organismo y la Cruz Roja en la evacuación de la ciudad portuaria,  varias veces suspendida por ataques que cada parte atribuye al enemigo.

En los sótanos y extensos túneles de Azovstal había un puñado de civiles, pero fundamentalmente, militares. Para Kiev, son soldados regulares, para Moscú, la mayoría son milicianos nazis del Batallón Azov y mercenarios extranjeros. Uno de ellos, el general canadiense Trevor Cadieu, habría sido capturado por las tropas rusas cuando intentaba huir.

Se trata de un personaje controvertido que efectivamente se había sumado a las fuerzas ucranianas, aunque no hay confirmación sobre su captura. Ascendido a teniente general, Cadieu (Kadier para los rusos) estuvo en Bosnia y Afganistán como comisionado militar y con esos antecedentes estaba a punto de convertirse en el nuevo comandante del ejército canadiense a fin de año. Pero en setiembre salieron a la luz antiguas denuncias sobre “mala conducta sexual”,  se bajó de la lista y dejó el ejército.

Cuando el gobierno informó que se había ido a Ucrania, una de las mujeres que lo había denunciado dijo que estaba impactada porque le hubieran dejado salir del país ante esas acusaciones.

Abusos

El día de la Mujer del año 2021, la teniente coronel Eleanor Taylor renunció al ejércido canadiense hastiada de que no se investigaran abusos sexuales dentro de esa fuerza. Uno de los denunciados, Trevor Cadieu, dejó el arma y fue a Ucrania a luchar contra Rusia. «Es otra vez un civil, es su voluntad», dicen en la cartera de Defensa en Otawa.