El periodista estadounidense Alan Riding y su libro “vecinos distantes” fue calificado por el escritor mexicano Carlos Fuentes como autor de un texto de época para caracterizar la dicotomía de la integración económica y comercial entre Estados Unidos y México, y las gigantescas diferencias lenguísticas, psicológicas, culturales, sociales y políticas entre ambos países.

Colombia y Ecuador son “vecinos distantes” por su estabilidad institucional y el comportamiento distinto de sus fuerzas armadas en lo político e institucional

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Colombia ha sido una democracia representativa estable casi siempre. Han existido pocos ejemplos de toma del poder furtiva, como  la llegada al poder del general Rojas en 1953. En el siglo XIX hubo 5 tomas del poder y en el siglo XX hubo cuatro. Sin embargo,  esa estabilidad de sus instituciones ha transitado con más de un siglo de guerras, violencia política y criminal.

En cambio, en Ecuador la inestabilidad institucional ha sido uno de los signos distintivos. En el siglo XX tuvo la revolución liberal radical de Eloy Alfaro, culminada con la hoguera bárbara del asesinato del caudillo, en 1912; la revolución juliana, en 1925; la jefatura suprema del general Henríquez Gallo, en 1938; la revolución popular del 28 de mayo de 1944, liderada por José María Velasco Ibarra; el acceso al poder de Carlos Julio Arosemena, en 1960; las dictaduras militares de 1963 y 1972; la caída de Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez, en este siglo, por mencionar algunas de los más destacados sucesos de inestabilidad institucional registrados. Esas inestabilidades ecuatorianas, sin embargo, no se han caracterizado por la violencia armada que ha envuelto la historia colombiana.

Ahora eso se ha modificado. Ecuador en 2022 tiene una narcoviolencia semejante a la colombiana. Y en junio ambos países compartirán una coyuntura político-institucional llena de expectativas, amenazas y peligros.

En Colombia, por primera vez en su historia, llega a las elecciones, no asesinado previamente, como Gaitán o Galán, un líder que cuestiona al establecimiento y es favorito en la primera vuelta a quien las encuestas le dan un promedio del 40% de la adhesión electoral. Se trata del senador Gustavo Petro del Pacto Histórico.

A esto se suma un acontecimiento de dimensión histórica. Es que el “uribismo paramilitarista”, y enemigo de los Acuerdos de Paz que lideró el expresidente Juan Manuel Santos, por primera vez en 20 años no es opción de poder. Ha debido practicar el “entrismo” electoral para no quedar marginado de cualquier opción comicial. Y el uribista presidente Iván Duque ha fracasado social, política e internacionalmente. Abandona el poder con muy altos índices de rechazo general. Ha sido el canto del cisne del uribismo en Colombia.

Los otros candidatos con opción de poder frente a Petro son Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández, con 24% y 18% respectivamente. El candidato transversalmente apoyado por toda la derecha, que es Gutiérrez, siente cerca los pasos del tercero que está creciendo mucho en los últimos días, siempre decisivos. Junio será un mes políticamente calentado, por la segunda vuelta.

Ocurra lo que ocurra el 29 de mayo en Colombia será un día histórico. Por primera vez en un candidato opositor al establecimiento alcanza a llegar vivo a unas elecciones. Y los opositores a la paz no son opción de poder electoral.

En el vecino Ecuador, junio parece decisivo para la supervivencia de la estabilidad institucional. La presidenta de la Asamblea, Guadalupe LLori, ha sido evaluada negativamente por una comisión de y sus días están contados.

Por otra parte, la gestión del presidente Guillermo Lasso está mal evaluada por una amplia mayoría de ciudadanos, al cumplir un año de gestión en un país requerido desesperadamente de seguridad, reactivación económica, y reducción de los altísimos índices de pobreza.

Hay quienes piden revocación del mandato de Lasso; otros la renovación de los poderes elegidos hace un año; otros apuestan a la movilización callejera indefinida “hasta que se vaya Lasso”.

Por la vía electoral tradicional en Colombia y por otras vías que las normas y las prácticas sociales contemplan en Ecuador, junio será un mes políticamente ardiente en ambos países.

El común denominador es la indignación frente al fracaso indolente de quienes ejercen el liderazgo.