El coordinador general de la formación independentista vasca EH Bildu, Arnaldo Otegi, hizo un inédito reconocimiento del dolor que causó a sus víctimas la acción armada del grupo separatista ETA, en coincidencia con los 10 años del cese definitivo de la violencia por parte de la banda separatista. “Sentimos su dolor, y desde ese sentimiento sincero afirmamos que el mismo nunca debió haberse producido”, dijo el líder de la denominada izquierda abertzale (“patriota” en la lengua vasca). Otegi leyó un comunicado en el palacio de Aiete, en la ciudad vasca de San Sebastián, en el norte de España, donde hace 10 años se celebró una conferencia internacional de paz, que fue la antesala del comunicado por el que los militantes de ETA anunciaron el cese definitivo de sus cinco décadas de acciones armadas.

El inédito “mea culpa” de la izquierda independentista vasca fue recibido con beneplácito por los partidos integrantes de la alianza de gobierno en España, el Partido Socialista (PSOE) y Unidas Podemos (UP), pero causó rechazo en el derechista Partido Popular (PP). En el texto, Otegi, acompañado por Arkaitz Rodríguez, secretario general de la formación Sortu, una de las que componen Bildu y heredera de la izquierda abertzale tradicional, reclamó asimismo el final de la dispersión de los presos etarras en las cárceles del territorio español y su acercamiento a prisiones vascas. “Es necesario dar una solución a la cuestión de los presos y las presas políticas”, comenzó diciendo el líder independentista, que abogó “por poner fin a la política penitenciaria de excepción y por darle una solución integral”, ya que, como recordó, “sin ellos y ellas no hubiera sido posible”, en referencia a la consecución de la paz.

Además, insistió en la idea del reconocimiento de la nación vasca: “Seguimos teniendo una asignatura pendiente con la resolución de las causas del conflicto”, dijo, tras lo cual añadió que “somos un pueblo, una nación, que como tal debe de ser respetada y reconocida”, concluyó, reseñó la agencia de noticias Sputnik. El 20 de octubre de 2011, la organización separatista ETA anunció mediante un comunicado el cese definitivo de sus acciones armadas. El 2 de mayo de 2018 hizo pública la disolución de “todas sus estructuras” y el cierre de “su ciclo histórico y función”, en una carta remitida a diversas organizaciones e instituciones.

El PSOE y UP valoraron positivamente el gesto de EH Bildu. Creemos que es un paso importante, un punto de inflexión y una muy buena manera de la izquierda abertzale para recordar los 10 años del fin de ETA”, dijo en una rueda de prensa ofrecida en Madrid el secretario de Memoria Democrática del PSOE, Patxi López, que fue jefe del Gobierno del País Vasco entre 2009 y 2012.

López valoró la posición tomada por la izquierda vasca como “un avance” porque “por primera vez la izquierda abertzale reconoce que la violencia fue un error y que nunca debió haberse producido ni provocado”. “Cuando uno sabe lo que cuesta dar un paso así en ese mundo, valora positivamente ese reconocimiento que los demócratas llevan años reclamando”, señaló. En un sentido similar se expresó Isa Serra, portavoz de UP, quien afirmó que “la declaración es un avance porque sigue el camino que puso en marcha la sociedad hace diez años ya”. Asimismo, Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales (y secretaria general de UP) valoró el gesto de EH Bildu como “un paso sin precedentes” que, a su modo de ver, debe ser reconocido por todos los demócratas.

En cambio, en el opositor PP (derecha) surgieron voces de condena. La vicesecretaria de organización del PP, Ana Beltrán, marcó el camino, en un mensaje publicado en Twitter. “Mención especial y específica para Otegi: sentir el dolor de las víctimas es incompatible con presentar a terroristas como a héroes y con defender la impunidad de los asesinatos no resueltos. Eres una lacra para la democracia”.  “No sientas tanto y comienza condenando cada uno de los asesinatos que tú aplaudías y ayuda a resolver los más de 300 crímenes de ETA pendientes de sentencia”, dijo Mari Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP asesinado por ETA en Ermua en 1997, recogió el diario La Vanguardia. El secuestro y posterior homicidio de Blanco originó multitudinarias manifestaciones de repudio y es considerado una bisagra en la relación del grupo separatista y la ciudadanía que hasta entonces admitía la lucha armada como una herramienta para lograr la independencia vasca.