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(Foto: AFP)

Entre las costumbres que se venían imponiendo a paso lento pero decidido, estaba la de la videoconferencia. Muy útil y necesaria para reuniones de directorio de empresas multinacionales o intercambios universitarios a lo largo y ancho del planeta, la pandemia convirtió a una de sus plataformas más conocidas, Zoom, en imprescindible para las clases en los tres niveles educativos y para cumbres ministeriales en gran parte de los países que decretaron un aislamiento estricto. Pero de tan indispensable, el sistema comenzó a mostrar sus vulnerabilidades y primero el gobierno de Gran Bretaña y ahora el de Nueva York prohibieron su aplicación por los problemas de inseguridad que acarrea a sus usuarios.

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(Foto: AFP)

Para la gran mayoría de los ciudadanos del mundo, Zoom era un programa para expertos y el promedio de usuarios, según su creador, el chino-estadounidense Eric Yuan, no pasaba de 10 millones al día. Un éxito para un sistema nacido en 2011 y una empresa desarrolladora que recién salió a la bolsa hace un año, el 19 de abril de 2019. Pero de pronto todo explotó: En marzo hubo 200 millones de conexiones diarias. Docentes, funcionarios, sacerdotes y hasta familias tan numerosas como aisladas descubrieron la ductilidad de este sistema de teleconferencia.

La plataforma permite hasta 100 personas conectadas en directo en forma gratuita por 40 minutos y sin límite horario por una módica suma cuando la cuenta es paga. La fueron incorporando de todos loe estamentos sociales como su herramienta en tiempos de cuarentena hasta que comenzaron a aparecer denuncias en Estados Unidos. En el condado de Orange, Florida, un hombre desnudo apareció en medio de una clase virtual. En otra clase, una persona no registrada mostró un tatuaje con la cruz esvástica. Hubo intrusiones en ceremonias religiosas con imágenes pornográficas. El FBI se lanzó a investigar y encontró, según explicaron, que las sesiones en Zoom estaban siendo pirateadas con relativa facilidad.

Peor. Que la empresa Zoon Video Communicatios captura toda la información que obtenía de los usuarios -lo que incluye al docente que organiza la clase y cada uno de sus alumnos- y la comparte con terceros. En si, nada diferente de lo que Google, Yahoo, Facebook, Twitter o Microsoft hace, según denuncia del informático Edward Snowden.  El caso es que se demostró que Zoom en ocasiones recurre a servidores de China, lo que implica que está en posibilidades de entregar la misma información al gobierno de ese país.

En concreto, hubo denuncias de que Zoom garantiza que sus clientes tienen la posibilidad de comunicaciones encriptadas de extremo a extremo (E2E), lo que implicaría que nadie en el medio puede acceder a la información que circula. Pero una investigación del Cotizen Lab, de la Universidad de Toronto, en Canadá, encontró que eso no es así y la respuesta de la compañía fue que “Actualmente, no es posible habilitar el cifrado E2E para las videoconferencias de Zoom”. Además, a través de la plataforma hubo una ola de ataques de trolls que dio pie a la creación de un neologismo: zoombombing.

Yuan, a todo esto, se disculpó en un mensaje público: «Apreciamos la indagación y las preguntas que hemos estado recibiendo sobre cómo funciona el servicio, sobre nuestra infraestructura y capacidad, y sobre nuestras políticas de privacidad y seguridad. Estas son las preguntas que harán que Zoom sea mejor».

Allí remite a un blog que dice: «Reconocemos que no hemos cumplido con las expectativas de privacidad y seguridad de la comunidad y las nuestras». Y agrega, con firma de Yuan: «No diseñamos el producto con la previsión de que, en cuestión de semanas, todas las personas del mundo estarían de repente trabajando, estudiando y socializando desde casa». Luego se comprometió a trabajar junto con especialistas y clientes para “concentarse en los principales problemas de confianza, seguridad y confidencialidad”.

En cuanto a los desvíos de información hacia el país asiático, Yuan señaló que algunas llamadas, “por error”, habían sido enrutadas hacia China, lo mismo que las claves de cifrado. Eso es algo que inquieta a los expertos porque parece que se trata de cifrados desarrollados en exclusiva por Zoom. En el caso de una información que circula por China, eso habilita a que Beijing exija las claves si lo desean.

“Durante las operaciones -indicó Yuan- los clientes de Zoom intentan conectarse a una serie de centros de datos primarios en la región del usuario o en su cercanía, y si esos intentos de conexión múltiple fallan debido a la congestión de la red u otros problemas, los clientes llegarán a dos centros de datos secundarios de una lista de varios centros de datos secundarios como un posible puente de respaldo a la plataforma Zoom. En todos los casos, los clientes de Zoom reciben una lista de centros de datos apropiados para su región». Si el cliente es muy avezado tal vez elija por donde pasar o no. Pero no es el común de los casos.

Yuan, hijo de un ingeniero en minas, nació en China y emigró a Estados Unidos en 1997, luego de que le hubieran rechazado la visa siete veces. Soñaba, dice un artículo de la revista Vanity Fair, con emular a Bill Gates. Su primer empleo, como matemático y programador, fue en la tecnológica WebEx, una de las primeras en estos sistemas de conexiones plurales on line. Era el programador jefe de WebEx cuando en 2007 la firma pasó a manos de Cisco.

Cuatro años más tarde, Yuan se animó a su propio emprendimiento. Un ex jefe suyo le acercó el primer dinero fuerte para desarrollar lo que luego sería Zoom. La primera versión vio la luz en 2013 y en el 2019 se presentó en Nasdaq, la bolsa de valores de las tecnológicas.

Como para empezar a rodar en ese tablero selecto, salió con una valuación de 9200 millones de dólares. El día del debut el mercado le dijo que valía 15900 millones. Con el 20% del paquete, Yuan terminó siendo más rico de lo que imaginó jamás.

Ahora, el alcalde de Nueva York, Bill Di Blasio, prohíbe el uso de su plataforma. “No vamos a poner la privacidad y los datos de nuestros estudiantes en riesgo -dijo en conferencia de prensa- es tan simple como eso”. Por ahora el Departamento de Educación recomienda a los docentes utilizar Microsoft Teams en el sistema de colegios públicos, que nuclea a un millón de alumnos. Ya la habían prohibido la NASA y escuelas del estado de Nevada.

Las acciones de Zoom perdieron valor aceleradamente pero no tanto como habían crecido sus clientes en este tiempo. En las redes circularon recomendaciones para mantenerse seguro al recurrir a Zoom para clases o reuniones de una ONG colombiana, la Fundación Karisma.