"Cuando era chico veía a los futbolistas como superhéroes"

Juan Marcos Foyth arrancó en la mitad de la cancha en las inferiores de Estudiantes, pero los entrenadores lo cambiaron de puesto. Duró ocho partidos en el equipo de La Plata. A los 20 años, tratando de afirmarse en el Tottenham de Pochettino, aparece como el central del futuro.
1 de Febrero de 2018

En la Séptima División de Estudiantes de La Plata, los entrenadores Martín Gaimaro y Juan Krupoviesa le dijeron, después de sacarlo de la mitad de la cancha y colocarlo como zaguero: "Dentro de dos años, vas a estar en Primera". Juan Marcos Foyth, a los 16, tenía como ídolo al brasileño Kaká porque jugaba de ocho como él y veía muy lejos la Primera. Pero aceptó el cambio de posición. Ariel Foyth, su padre, se lo había dicho: "Vas a pegar el estirón y vas a terminar jugando de central". A los 20 recién cumplidos, con apenas ocho partidos en Estudiantes durante el primer semestre de 2017 –dos años más tarde de la charla con Gaimaro y Krupoviesa–, Foyth juega en el Tottenham de Inglaterra que dirige Mauricio Pochettino –pagó 10,5 millones de euros, la venta más alta en la historia de Estudiantes–, ya fue citado por el técnico de la Selección para explicarle cómo quiere que juegue y, a todas luces, es el central del futuro.

–¿Elegiste el Tottenham antes que el PSG de Francia?

–Lo pensé mucho. Creí que la mejor decisión era venir acá, y lo sigo creyendo. Es un club que apuesta mucho a los jóvenes y eso me motivó. La mayoría de los jugadores son menores de 30 y hay chicos afianzados en el primer equipo. También me fijé en la historia. Acá siempre nombran a Ossie Ardiles, que está presente porque trabaja para el club. Sentí que era el Tottenham.

–En tu debut, en Wembley ante el Burnley por la Copa de la Liga, te ovacionaron después de un quite y de gambetear con pelota al pie.

–Estaba muy concentrado en el partido. Después vi el video sentado en mi casa y ahí lo sentí. Es muy lindo que te reconozcan. Cuando entré a Wembley no lo podía creer. Mi viejo me decía: "Vas a jugar en Wembley, vas a jugar en Wembley". La verdad que no tenía tanta idea de lo que significaba. Sé que fue la casa de Inglaterra desde siempre, y que todos los equipos se mueren por jugar en ese estadio.

–¿Por qué tu mayor virtud es salir jugando, incluso gambeteando?

–Es lo que más me gusta; tal vez por la confianza de haber jugado en otros puestos. Igual siento que de a poco mejoro mi estilo, mejoro la marca, que me costaba un poco más. Jugué más arriba, de 8, de 5, y aprendí a mirar antes de que llegue la pelota. El fútbol es muy rápido, sobre todo acá en Europa, y eso te cambia el momento de decidir.

–¿A qué centrales mirás?

–A los que tengo adelante en el Tottenham: Toby Alderweireld, Jan Vertonghen y el colombiano Davinson Sánchez. También a Piqué, al alemán Mats Hummels y Otamendi, que está en un gran nivel y lo reconocen en todos lados. Vertonghen hace lo mismo que Otamendi: avanza con la pelota, sale jugando, con mucha técnica y buenos pases.

–¿Qué te dice Pochettino?

–Me sirve mucho tener a un técnico que jugó de central. Pasó por lo mismo y entiende las cosas. Cuando debuté en Primera llevaba un año y algo jugando de central, y había cosas que tenía que aprender. De central tenés que marcar de otra manera que de 5, pararte de otra manera, correr más porque tenés más espacios. En el fútbol nunca se deja de aprender. Y con la costumbre de jugar de central ya he automatizado movimientos.

–Jorge Sampaoli te citó para una reunión. ¿Qué te dijo?

–Me explicó cómo quería que juegue la Selección.

–Pero no te lo contó porque sos un amigo.

–Ojalá pueda estar en un tiempo. Todos queremos jugar en la Selección. Pero primero tengo que sumar minutos y hacer el esfuerzo. Supongo que si hago las cosas bien acá lo otra se va a dar. Es un sueño.

–¿Marcaste a Messi?

–Entrené dos veces con la Selección, por el Sub 20, y jugamos contra ellos y me tocó marcar a Messi y también a Agüero. Fue terrible por la calidad de los jugadores. Messi agarraba la pelota y no tocabas una. Era igual a los partidos. Uno se imagina jugar contra esas bestias. Acá tenemos a Harry Kane y lo tengo que marcar, sacarle la pelota, y eso es muy bueno. Es de clase mundial.

–¿Qué tan locos por el fútbol están los ingleses?

–Hay hinchas que viajan muchísimos kilómetros para ver al equipo. Wembley es un estadio enorme y lo llenan. Son similares a los argentinos. Tal vez un poquito más tranquilos.

–¿Cuál es el nivel de detalle en el club?

–Cuando vine, no me imagina tanto nivel de detalle. Es demasiado. Las máquinas del gimnasio directamente no las conocía. Ahora ya les agarré la mano. El lugar para entrenar, increíble. Y están siempre encima nuestro, los colaboradores del staff, tratando de corregir los errores, algún déficit, como que pise más con una pierna o con otra. Están siempre predispuestos.

–Pero en Estudiantes aprendiste a salir jugando.

–La historia de Estudiantes fue jugar bien, a pesar de la viveza y quizá la trampa. El equipo, cuando tenía la pelota, siempre jugaba, y hasta cuando no había nacido. Buscás en YouTube y podés ver esos partidos. Llegué a los once al club, así que en otro lado no podría haber aprendido.

–¿En el Club Victoria de Villa Elvira?

–Aprendí muchas cosas, pero de central no jugaba ahí, era enganche.

–Antes de irte, pasaste por el barrio.

–Es algo normal. Los futbolistas somos personas como todos, a pesar de que salimos por la tele. Nos criaron de una manera en nuestra casa para seguir siendo así. Ser futbolista no cambia nada. Lo digo porque por ahí cuando era chico veía a los futbolistas por la tele y decía: "Guau, son superhéroes". Y no. Hoy te das cuenta que es lo mismo. Seguís siendo la misma persona a pesar de que jugás al fútbol, salís por la tele y te van a ver las personas. Uno sabe cuidarse de ciertas cosas, y uno va a seguir siendo como siempre fue. Así como un día te está yendo bien, otro te puede ir mal.

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