Cumbre Lavagna-Schiaretti: el acuerdo es sólo esperar

El ex ministro de Economía sigue rechazando participar de una PASO. De acá a junio, se espera "la guerra de las encuestas" en la tercera posición.

(Foto: Telam)
20 de Marzo de 2019

Roberto Lavagna estuvo en Córdoba, la tierra de Juan Schiaretti, que camina cómodo hacia su reelección con un Cambiemos fracturado. El encuentro tenía objetivos secundarios. Eran: la foto de rigor y reafirmar la vocación de construir una opción electoral para los votantes que no se inclinan ni por el kirchnerirsmo ni por el gobierno nacional. La meta central de la reunión era acercar posiciones para saldar un punto clave: cómo se definirá el candidato presidencial de la tercera opción pero no hubo entendimiento sobre esto. La salida que ambos dirigentes encontraron fue dar una diplomática respuesta: “Hay que esperar. Todavía falta”. Y patearon todo hacia adelante.

La forma de decidir la candidatura es, por ahora, el principal escoyo que tiene Alternativa Federal (AF). Es que era un tema relativamente saldado hasta que el ex presidente Eduardo Duhalde impulsó la postulación de su ex ministro de economía. Los cuatro originarios de AF -Schiaretti, Miguel Ángel Pichetto, Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey- habían acordado utilizar las PASO para resolver quién lideraba hasta que Lavagna decidió participar.

El economista, por ahora, rechaza ir a primarias. Cree que el postulante presidencial debería surgir de un consenso y que ese consenso, por cierto, debería desembocar en él. La fricción es que Massa y Urtubey no parecen demasiado dispuestos a bajarse. El tigrense se lo dijo a parte de su tropa la semana pasada, emulando una frase que Florencio Randazzo dijo en 2015: “Presidente o nada”. Si se toma en cuenta el destino de Randazzo, la nada parece más probable que la presidencia. En el caso de Urtubey, ya no le queda reelección en Salta y lleva mucho tiempo tratando de instalarse a nivel nacional. Una precandidatura presidencial pone el escenario propicio. Pero Roberto no está dispuesto.

El no acuerdo de Córdoba y postergar para junio la forma de definir al candidato deja el terreno listo para que las encuestas hagan de las suyas. Habrá que mirar con recelo los sondeos que circulen. La “guerra de encuestas” será inevitable. Servirá para instalar que una de las figuras está muy por encima de las demás y también, lo contrario.

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