El Parlasur es un espacio de representación ya “no solo de sus estados sino de los pueblos, de su diversidad".

El president del organsimo, el frenteamplista uruguayo Daniel Caggiani , explica por qué es necsario mantener al Parlasur como está

31 de marzo de 2019

El Parlasur inicia su período de sesiones este lunes 1 de abril. A su presidente, el frenteamplista uruguayo Daniel Caggiani, le toca conducir un parlamento que se fijó para el año que dura su gestión una agenda progresista en un Mercosur tomado por políticas liberales y de derecha.

“Creo que estamos viviendo una época de movimientos a nivel mundial y regional y eso sin duda va a generar consecuencias a nivel regional, todavía está por verse cuáles. Sin duda la guerra comercial que está viviendo China con Estados Unidos y la disputa que se está dando en varios frentes eso sin duda genera una incertidumbre. Además de la situación que se está viviendo en América Latina de mayor crispación política y enfrentamiento”, dice Caggiani a Tiempo.

El diputado es parte de uno de los grandes bloques del Parlasur llamado “progresista”, integrado por el Frente Amplio uruguayo, el Frente para la Victoria por Argentina; el Partido de los Trabajadores y el Partido Comunista de Brasil, el Frente Guasú de Paraguay, y el Gran Polo Patriótico de Venezuela aunque esta última se encuentra suspendida como miembro. El inicio de su gestión está marcado por severos y crecientes conflictos en la región, sobre todo en torno a Venezuela, y la concertación de varios gobiernos de signo similar que buscan sus propios espacios exclusivos de representación en desmedro de otros procesos anteriores, como Unasur. El Parlamento del Mercosur también fue blanco de esa articulación. Los oficialismos de Paraguay y Argentina pretenden instalar proyectos para derogar la elección directa, que se realiza junto con las presidenciales. Así lo expresó el presidente Mauricio Macri en declaraciones de esta semana, luego ratificado por su Canciller Jorge Faurie, quien aseguró que ese tema deberá “ser tratado en el ámbito del Mercosur para llegar a una decisión”. El gobierno argentino plantea que el rol legislativo lo deben cubrir los diputados y senadores nacionales. Así es en Uruguay y Brasil, porque sus cámaras no aprobaron las leyes de elección directa, lo que en el caso argentino no implica un costo extra al proceso electoral.

Para Caggiani, “el parlamento del Mercosur tiene una trascendencia muy importante porque viene a completar la dimensión política y democrática que el Mercosur en su nacimiento carecía”. Se trata, explica el presidente, de un espacio de representación ya “no solo de sus estados sino de los pueblos, de su diversidad. Sin duda la dimensión política encuentra en el Parlamento de Mercosur a sus principales representantes y creo que si bien costó en su origen hoy no podría entenderse un Mercosur como proceso de integración más allá de lo comercial sin esta dimensión política que tiene el Parlamento”.

El presidente del Parlasur considera, en cambio, que la elección directa es un paso que afianza la construcción política del bloque porque permitiría que “los parlamentarios puedan asumir una responsabilidad mayor en la construcción de un organismo supranacional que trate de tener una visión compartida sobre intereses muy importantes que sin duda encuentran en el Parlasur por lo menos una caja de resonancia muy importante”. Caggiani está convencido de que “más allá del ataque coyuntural de algunos mandatarios o gobiernos sobre su rol creo que el Parlamento del Mercosur tiene una función estratégica para cumplir y le da una dimensión política que hoy el Mercosur no tendría. Como ejemplo sería muy difícil entender un proceso de integración como la Unión Europea sin la dimensión política que le da el Parlamento Europeo. El Parlasur tiene que tener cada vez más competencias y nosotros cada vez más responsabilidades en la construcción del proceso de integración”. 

Al contrario de lo que opinan algunos gobernantes, para el diputado uruguayo, el Parlasur debe ser “un articulador de las realidades nacionales, que los Estados también puedan rendir cuenta de sus acciones y sea una caja de resonancia donde se puedan debatir los verdaderos problemas de la integración”.

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