"No sé qué pasará con Trump, pero habrá lucha"

Entrevista a Howard Waitzkin: médico sanitarista, militante social y referente de la izquierda en su país, donde cultivó la amistad de Bernie Sanders. Asegura que el triunfo de Trump es una gran oportunidad para la izquierda.
20 de Noviembre de 2016

Howard Waitzkin nació en un pueblo de Ohio en un hogar empobrecido por la gran crisis del '30, y por razones que todavía hoy no puede entender, pudo recibirse de médico y mantener su compromiso con la comunidad y con un concepto de la medicina cada vez más enfrentado en uno de los mayores negocios en esta etapa de la globalización.

También es un referente de la izquierda en su país, donde cultivó la amistad de Bernie Sanders, el precandidato del partido demócrata que, asegura, podría haberle ganado la presidencia a Donald Trump.

Tiene razones para criticar la gestión de Barack Obama y el que aparece como tal vez su único legado, el Obamacare, al que compara con el Plan Nacional de Salud que presentó el gobierno de Mauricio Macri. "Son propuestas elaboradas por el Banco Mundial para beneficiar al sistema privado de salud", asegura.

–Si es que Sanders le hubiera podido ganar a Trump, ¿por qué no ganó la primaria demócrata?

–Porque le robaron la elección. Porque hubo represión a los votantes, especialmente en California, donde a los sectores marginales no los dejaron votar, los sacaron de la lista, cerraron puestos de votación y se armaron enormes filas de gente para votar. Además, porque se vota en un día de semana, cuando los trabajadores no pueden asistir.

–¿Por eso se negaron a votar luego por Hillary Clinton?

–Ella es la representante de la clase capitalista. Más que Trump, verdaderamente. El grupo Bill Clinton-Obama está en la línea de políticos que básicamente son de la clase capitalista que usan el simbolismo de líderes progresistas, ¿quieres datos?

–A ver.

–La propuesta de Hillary Clinton para la reforma de salud es la que Bill Clinton presentó en 1993, es la misma estructura de la reforma colombiana de 1994, que es la propuesta del Banco Mundial. Fue elaborada entonces por la vicepresidenta de una empresa de salud que después Bill nominó para ser procuradora de Justicia, Zoe Baird, que era vicepresidenta de Aetna, una de las mayores empresas privadas de seguros de salud de EE UU (N de R, Baird no pudo asumir el cargo porque se reveló que había contratado para trabajos particulares a inmigrantes ilegales durante años). Hillary recibió más dinero de las empresas privadas de seguro de salud que su oponente republicano para la campaña.Una directiva de otra empresa escribió los detalles de la propuesta del Obamacare, y Obama recibió en 2008 tres veces más dinero de empresas de seguro de salud que John McCain. Ese plan es básicamente el del BM en relación al uso de los fondos fiduciarios de seguridad social y en él se basa el sistema que propone Macri.

–No queda claro entonces por qué los republicanos se opusieron.

–Por el manejo de símbolos. Fue una operación brillante manipular los símbolos para decir que Obamacare es creación de la izquierda, cuando lo es de la derecha. Trump tiene más o menos la intención de destruir el Obamacare a pesar de haber sido un negocio brillante. Nunca en la historia del seguro privado las empresas de salud habían ganado tanto dinero como con el Obamacare.

–Se lo presentó como revolucionario y la impresión es que los republicanos obligaron a hacerle muchas modificaciones.

–Realmente no. El único debate fue sobre el aspecto del plan público, en competencia con el sector privado. Es que el sector público queda cada vez más debilitado porque le sacan dinero. Pacientes con dolencias complejas como cáncer, enfermedades prevalentes graves o accidentes van al hospital público, el resto queda en el sector privado. Es lo que pide el BM, crear una competencia que en realidad termina en un apoyo del sector público al privado, porque cada paciente costoso no va a los privados. Hablaron de un mayor acceso a la salud, pero en EE UU quedan 30 millones sin seguro de ningún tipo. Y el plan más barato tiene copagos deducibles de 10 mil dólares al año que debe pagar antes de recibir cualquier beneficio. Eso es el Obamacare.

–¿Por qué cree que ganó Trump?

–El triunfo de Trump fue esperado, aunque Hillary tiene más votos populares. A Trump lo votó la mitad de la mitad de los votantes y menos por la participación de otros partidos. El 50% de los votantes lo hicieron por enajenación, por pérdida de confianza en el proceso electoral y por la represión de votantes, como en la primaria. Pero el Partido Verde recibió 2% de sufragios y el Libertario 5 a 7 por ciento. Además, el voto para Trump es una minoría que no incluye inmigrantes legales e ilegales y la gente que no se registra, que son millones.

–La pregunta en todo caso sería cómo pudo ser nominado por los republicanos.

–Trump es un fenómeno particular. Él representa el enojo y la enajenación de la clase obrera blanca en los estados del centro del país como Ohio, Indiana, Michigan, Illinois, Wisconsin, donde los trabajadores perdieron sus empleos por los tratados de libre comercio. Las fábricas se van para México y luego a China, Cambodia, Vietnam, India. Eso lo mostró muy bien el artículo de Michael Moore publicado hace cinco meses, donde predecía que Trump iba a ganar. Trump combina populismo, racismo y fascismo, y la parte verdadera de relacionarse con trabajadores que han perdido mucho a través de esos acuerdos elaborados con la participación activa del Partido Demócrata. Hay un aspecto verdadero en él, porque tiene relación con ciertos organismos de la clase trabajadora, apareció en fábricas de Michigan y dijo que si una empresa usa el TPP y el Nafta para reimportar algún producto va a poner impuesto de 45 por ciento. Y tiene razón.

–Obama llegó como esperanza hace ocho años, ¿traicionó a sus votantes?

–Hubo una esperanza sin escuchar sus palabras como candidato. Fue la primera vez en mi vida que voté a un demócrata por la presión de mi hija, la que ahora está con Sanders. Él dijo voy a mantener los acuerdos de libre comercio, voy a bajar el esfuerzo de la guerra en Irak, dijo que iba a cerrar la cárcel de Guantánamo. Pero él fue el candidato de Wall Street, recibió tanto dinero de su campaña que pudo rehusar el financiamiento público que le correspondía. Y fue financiamiento de aseguradoras de salud, de bancos, de Wall Street y de millones de contribuciones pequeñas con esperanzas de cambio. Siguió con las mismas políticas que Bush, tal vez cambió algo con Cuba, aunque por la posibilidad de aumentar las ventas.

–Qué puede pasar con los votantes de Sanders, ¿hay posibilidad para la izquierda en EE UU?

-Hay una enorme posibilidad pero no a través de elecciones. Hay una famosa frase de Emma Goldman, enfermera de salud pública y anarquista: "Si el voto sirviera para cambiar algo ya lo hubieran declarado ilegal." Y es así. Las elecciones tratan de símbolos y aun por la izquierda o la derecha la estructura del sistema capitalista no cambia mucho. No soy exactamente leninista, pero estoy muy de acuerdo con la predicción de Lenin de que el imperialismo es la etapa superior de capitalismo y produce regularmente crisis fundamentales. La de 2008 fue ejemplo totalmente consistente con la predicción. Los dos métodos para incrementar ganancias hoy son primero la guerra permanente, eso que Naomi Klein llama capitalismo de desastre, creando guerras para destruir infraestructura y abrir la posibilidad de hacer negocios con la reconstrucción. El otro es crear ficción con instrumentos de finanzas como los paquetes de riesgo y de crédito. Es un capitalismo que depende del socialismo para los ricos. En cada crisis socializan a los bancos y las automotrices, como pasó con General Motors. En este contexto, en mi opinión tenemos que avanzar en las luchas populares. Y no seguir con esta orientación capitalista que no funciona y no va a funcionar. Sanders tiene razón de convocar al socialismo como una posibilidad para los sectores pobres y marginalizados. Él dice que no es para ganar elecciones sino para usar el proceso electoral en concientizar a la población que no tiene poder.

–¿Que va a pasar con Trump, es un desastre universal?

–¿Desastre universal? No, yo creo que es una gran oportunidad. Ya no hay Tratado Transpacífico de comercio. Con Hillary no podías esperar nada de eso. Es cierto que eso también se debe a nuestra lucha de años. Es una oportunidad a pesar de los riesgos de fascismo, racismo, sexismo, pero se puede avanzar y resistir el sistema del BM, del FMI y de la OMC. Hay manifestaciones de todas las ciudades importantes, más o menos como las de Ocuppy Wall Street, que fueron reprimidas por la policía de Obama. Mi propia hija está en las calles en protesta por el sistema electoral. No sé qué va a pasar pero garantizo que habrá lucha. «

Un socialista en primera persona

"Soy de una familia de trabajadores con una vida muy precaria. Mis padres siempre vivieron así, con un enfoque sindicalista. Mi abuelo fue agricultor, trabajaba en su pequeño terreno para producir alimento en un pueblito de Ohio. El salió de Letonia resistiendo la conscripción para el ejército del zar, llegó a EE UU y comenzó a cultivar un terreno que perdió durante la Gran Depresión. Se dedicó a pintar casas, fue sindicalista, militaba por Eugene Debs, que durante cuatro elecciones nacionales fue candidato por el Partido Socialista  y llegó a obtener 12% de los votos. Es una historia muy poco difundida que no enseñan los libros. Hay dos razones para que eso ocurra, la primera es el manejo de la hegemonía a través de los medios de comunicación, que crean en los trabajadores la expectativa del mejoramiento a través del capitalismo. Y también la represión: matan gente, encarcelan gente. Hay gente del Partido Comunista de EE UU todavía en el exilio. Debs fue encarcelado como candidato socialista, esa es la historia del manejo de la hegemonía y la represión. La mayoría de mis amigos de la juventud murieron en Vietnam o están en posiciones precarias. Yo, por razones que todavía no entiendo, tuve la suerte de tener consejeros, guías, que me permitieron llegar al mundo de la academia y la medicina a través de becas y mucho trabajo. Por razones que tampoco entiendo tuve la suerte de poder mantener mi perspectiva como cuando era joven, mantener la posibilidad de servir a mi propia comunidad. Sigo trabajando como académico más o menos jubilado, tratando de enseñar en lugares como Nuevo México, con muchos alumnos marginalizados, indios, latinos, pobres. Y como médico en clínicas comunitarias en el sector publico."

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