Se cumple un nuevo aniversario del día de la lealtad Peronista o Revolución Justicialista, que coincide con el 1° aniversario de la aparición del cuerpo de Santiago Maldonado.

El contexto previo al 17 de octubre de 1945, es de un protagonismo Central de Perón frente a la Secretaria de Trabajo. Antes de intervenir el gobierno, el movimiento obrero se encontraba disgregado en 4 centrales distintas, motivo por el cual, ya en el poder se decide intervenir los sindicatos, se crean Tribunales de Trabajo, se sancionan casi 500 convenios colectivos de trabajo y la indemnización por despido, se crean el Estatuto de Peón Rural, el Estatuto del Periodista, entre otras medidas.

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Todas estas medidas, en favor de la clase obrera, colocan a Perón como futuro candidato presidencial. No obstante, debido a las diferentes posturas con respecto a si se debía llamar a elecciones o nombrar directamente a un candidato como presidente, Perón abandona el cargo y a los pocos días, es detenido y encarcelado en la Isla Martin García.

Los sindicatos y gremios comienzan a declararse en huelga y la CGT llama a una movilización para el 18 de octubre. Sin embargo, las masas obreras se adelantan al llamado y en la madrugada del 17, principalmente desde el conurbano, comienzan a marchar para exigir la liberación de Perón hacia plaza de mayo. La multitud era tan grande que no alcanzo con levantar los puentes del Riachuelo, ya que la gente cruzo en balsas y también nadando.

Esa histórica movilización fue la base popular y de sustento que dio origen al Movimiento Justicialista o Peronista, donde se comenzaron a elaborar las ideas estructurales: Justicia Social, Independencia Económica y SoberaníaPolítica. La constitución de 1949 estructuro institucionalmente esas premisas y le otorgo al Estado un rol central para el crecimiento del país, pudiendo desarrollar las  grandes industrias a punto tal de fabricar y exportar ferrocarriles, aviones y barcos.

Los sucesivos golpes militares y sobretodo la última dictadura cívico militar, se encargaron de desarticular la estructura que se había construido en los gobiernos democráticos que lo antecedieron. La década del 90 fue el periodo en el cual se volvió a descapitalizar el país, sometiéndose a los designios imperialistas luego de la caída del Muro de Berlín.

Durante la últimadictadura, por ejemplo, se dio la modificación del Código Civil y Comercial de la Nación, donde se prorroga jurisdicción en tribunales extranjeros o la ley de Administración Financiera, que le permitió al gobierno actual que el Préstamo Stand By del FMI no pase por el Congreso. El ingreso al FMI, estandarte de la cooperacióneconómica global y el fortalecimiento monetario de los países (cuando objetiva e históricamente ocurre todo lo contrario) se dio en la Dictadura, en la denominada Revolución Libertadora, y jamás se salió del Fondo. El saqueo de recursos naturales, económicos y financieros fue aumentando constantemente.

En los 90, con el Plan Brady, el ingreso al CIADI (institución del Banco Mundial) y la firma de acuerdos bilaterales de inversión, consolidaron la posición de neocolonia que reviste el país. Ante cualquier conflicto socio-económico/ambiental con estas multinacionales, el Estado argentino debe iniciar acciones judiciales en el exterior, comúnmente bajo legislación de Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, en Tribunales Ad Hoc (es decir conformados únicamente para el caso en particular) compuestos por recomendaciones de las empresas.

La crisis del 2001 y los posteriores gobiernos de Néstor y Cristina, obviando cualquier análisis político, provocaron un empoderamiento de las masas populares, multiplicando las organizaciones políticas, sociales y culturales; y la voluntad de expresarse en las calles. Todo en simultáneo con los avances comunicacionales, que permiten mayor articulación y difusión, desde redes sociales a medios periodísticos no hegemónicos. Es entonces que podemos ver una realidad irrefutable, que es que el pueblo movilizado anta tanta injusticia y violencia, lucha por sus derechos, mas allá de cualquier dirigente político.

Acá es donde encontramos a Santiago Maldonado, un artista de identidad anarquista, con un profundo sentido de solidaridad y compromiso con distintas luchas populares, por el agua, en contra de la mega minería y el avance sobre las tierras de pueblos originarios, por parte de magnates apropiadores de territorios, como Lewis y Benetton. Un pibe que puso el cuerpo en la lucha ante tanto atropello e invisibilizacion del pueblo mapuche y murió de una forma tan violenta y atroz, aun no aclarada y en el marco de una represión a los tiros por parte de Gendarmería. A un año de la aparición de su cuerpo, en medio de operaciones mediáticas, judiciales y políticas que obstruyen la investigación y no dejan que se sepa la verdad de cómo, cuándo y donde murió Santiago. Una de las pocas verdades que permanecen en este asunto es la lucha de familiares y toda la solidaridad de incontables personas, dentro y fuera del país, para que se esclarezca el caso y se haga justicia.

 Vivimos una coyuntura donde los referentes políticos apoyan en mayor o menor medida las iniciativas populares, pero es primero la gente que ante la violación de sus derechos, se organiza pacíficamente, lucha y exige lo que sabe que le pertenece.

El Movimiento Feminista y LGTB es la vanguardia y ejemplo de lucha, organización popular y colectiva que recientemente en su 33° Encuentro Nacional en Trelew demostró una inconmensurable capacidad de autogestión, fomento y estímulo a los distintos temas que les urgen y convocan. Tan grande el despliegue organizativo, que pudieron desarrollar más de 70 talleres diversos, donde se comparten conocimientos y experiencias que fortalecen al movimiento y hacen retroceder cada vez más al patriarcado y la cultura machista, elaborando propuestas concretas para ir en busca de sus múltiples objetivos.

Nos encontramos en una crisis global, en una reconfiguración geopolítica por los movimientos tácticos, principalmente de EE.UU, China, Rusia y la Unión Europea; en la cual la mayoría de los países con dirigencias políticas con un mínimo de sensatez y  conciencia social se cierran, especulan y protegen a sus habitantes, su economía, sus industrias, etc.

En nuestro caso, el gobierno, gran parte de la oposición y las dirigencias empresarias y sindicales generan mayor dependencia, recesión y vulnerabilidad. En el día de la Lealtad o Revolución Justicialista, las ideas centrales del movimiento peronista, de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política se encuentran cada vez más alejadas, pero añoradas por el pueblo que sufre la ignominia del hambre, el ajuste y el despojo de sus derechos básicos.

Ejes fundamentales como la educación, la salud y el trabajo son ajustados permanentemente al mismo tiempo que, el viejo sometimiento a través de la deuda externa y la timba financiera, no paran de crecer. La vivienda digna, el esparcimiento,el vivir en un ambiente sano, la posibilidad de decidir sobre el propio cuerpo, sobre la identidad, el género,el goce, etc. Derechos humanos que son la base mínima para una vida digna, para un Buen Vivir, se ven bastardeados y disminuidos de forma sistemática y estratégica. Derechos que el pueblo sale a defender, como salió Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, como sale el Movimiento de Mujeres y LGTB, copando las calles, en la justicia, en los medios, en todo ámbito donde sea posible y se sufra el ajuste. Todo ante la apatía generalizada por el blindaje mediático, anesteciador de conciencias, profetas del odio, la ignominia, el fraude y la mentira. La gente sale a las calles y no espera, es entonces como aún mantiene vigencia aquel apotegma que dice: El pueblo avanzara con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza.