La corporación británica Hidden Lake, del inglés Joseph Lewis (alias Joe), pretende expandir sus intereses a lo largo de la Patagonia con la construcción de centrales hidroeléctricas en Reservas Naturales de la región cordillerana de Río Negro y Chubut, las que además están ubicadas dentro de la Zona de Seguridad de Frontera donde se prohíbe la radicación de extranjeros.

La empresa británica intenta hacer pie en los llamados «Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos (PAH)». Se trata de centrales de paso de agua que aprovechan la fuerza de los ríos caudalosos de las montañas para la generación de energía sin construir embalses.

Para ello presentó este año seis proyectos a la Secretaría de Energía, pero la mitad quedaron fuera por incumplir los requisitos mínimos de los pliegos de condiciones. Los de Hidden Lake fueron los únicos tres desestimados de las 204 ofertas efectuadas en todo el país, según los documentos oficiales a los que accedió Tiempo Argentino.

Lewis procura ingresar al negocio hidroeléctrico a través del programa RenovAr, que subsidia la generación eléctrica de fuentes renovables a fin de diversificar la matriz energética y reducir el consumo de combustibles fósiles. Las generadoras de renovables cobran el megavatio hasta cuatro veces más caro que las tradicionales.

De los seis proyectos que presentó este año, aspira a instalar dos en el Área Natural Protegida Lago Bagillt y en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Otros dos que le rechazaron para esta provincia iban a Río Pico y Corcovado.

El Lago Bagillt es un área protegida de 1700 hectáreas ubicada a 40 kilómetros al oeste de Trevelin. Formada como está tras la última glaciación hace 50 mil años, en ese ecosistema habitan especies en peligro de extinción como el huemul. Pero también hay hurones, zorros grises y colorados, pudúes, monos del monte, gatos huiña y lobos de río, además de 18 especies de aves registradas y flora nativa dominada por bosques de lengas que superan los 25 metros de altura.

En realidad, es el segundo intento de Hidden Lake para construir en el Lago Bagillt tras fracasar con un proyecto similar en 2015 que recibió el rechazo popular unánime. Finalmente retiró la iniciativa cuando el Municipio anunció la convocatoria a un plebiscito luego de que científicos locales del Conicet y la Universidad Nacional de la Patagonia descalificaran con duros términos el informe de impacto ambiental presentado por la empresa inglesa.

Incluso antes todavía, en 2010, había intentado capturar el Lago el fallecido empresario textil estadounidense Douglas Tompkins, con un proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico en Bagillt para vender energía a Chile. El rechazo social y las multitudinarias manifestaciones que colmaron las calles de la villa galesa de Trevelin obligaron a Tompkins a renunciar a su proyecto.

En el Parque Nacional Los Alerces, a pocos kilómetros de Bagillt, el plan de Hidden Lake busca reciclar y repotenciar una añeja central en desuso que se utilizaba para abastecer a la Villa Futalaufquen, que es un pequeño caserío mayormente administrativo de Parques Nacionales en las inmediaciones del lago homónimo.

Actualmente, la Villa recibe electricidad desde el sistema interconectado nacional, mientras que la central de Hidden Lake afectaría el ambiente para producir apenas 0,5 mw.

Con 259.570 hectáreas, el Parque Nacional Los Alerces es uno de los más grandes del país que, además de una biodiversidad todavía incalculable, alberga seis grandes lagos, dos ríos caudalosos y dos lagunas medianas, un glaciar y el mayor bosque de Alerces del mundo. En su sector noroeste se encuentran el «alerzal milenario», cuyos ejemplares superan los dos mil años de existencia.

Otra irregularidad de los proyectos de Bagillt y Los Alerces es que ambos están contemplados por la Ley 15.385 de Seguridad de Fronteras, subsidiaria de la de Defensa Nacional, que establece en sus artículos 2 y 4 una franja de Seguridad de 150 kilómetros en la frontera terrestre a la que sólo pueden acceder argentinos nativos autorizados por una Comisión especial dependiente del Consejo de Defensa Nacional. Hidden Lake ya viola esa Ley desde 1996, con la estancia Lago Escondido.

En la provincia de Río Negro, la empresa Lake presentó dos proyectos de centrales. Uno en la zona conocida como La Buitrera, en el paraje El Foyel, y otro llamado Korrika, en el paraje Los Repollos al norte de El Bolsón. Al primero se lo rechazaron, y en el segundo se avizora una resistencia de los habitantes de la zona rural.

Todos sus proyectos ahora deberán obtener los permisos provinciales, validación del impacto ambiental, superar audiencias públicas obligatorias y obtener el conforme de los municipios y sus concejos deliberantes.

Hidden Lake es una compañía subsidiaria del Tavistock Group, propiedad de Joe Lewis y radicada en las Bahamas. Actualmente, Lewis se encuentra bajo arresto domiciliario en la ciudad de Nueva York luego de pagar una fianza de 300 millones de dólares, acusado por 18 delitos contra el sistema financiero estadounidense.

En septiembre pasado, tres meses después de la aprobación de sus proyectos energéticos, el Ministerio del Interior inició una acción de lesividad contra Hidden Lake, al considerarla contraria al interés y las leyes nacionales.

La empresa tiene antecedentes en el negocio eléctrico. En 2010 Río Negro le concedió la construcción de una central hidroeléctrica de paso en el Río Escondido, que debía entregar 7,2 mw de energía desde 2015 para alimentar a El Bolsón.

Pero comenzó a funcionar a fines de 2017 con un promedio de 3,5 mw que jamás llegaron a El Bolsón porque Lewis decidió vender la energía dos veces más cara al interconectado nacional. Recién en diciembre de 2019, días antes de dejar su cargo el entonces gobernador Alberto Weretilneck perdonó todos los incumplimientos, validó los cambios inconsultos, condonó las deudas y multas derivadas y hasta eximió de impuestos a la central por los próximos 20 años. «

Lesividad

El Gobierno nacional anunció hace un mes su intención de recuperar para el Estado argentino las 10.823 hectáreas que Hidden Lake, propiedad de Joe Lewis, detenta en la región cordillerana de la provincia de Río Negro, en las cercanías de El Bolsón. Lo hizo a través de la resolución 1063/2023 del Ministerio del Interior, que declaró como «lesivas al interés nacional» las autorizaciones concedidas para la compra de aquellas tierras legalmente protegidas por ser Áreas de Frontera. Para ello inició una «acción judicial de lesividad», una figura del derecho moderno que le permite a los estados nacionales demandar la nulidad de un acto administrativo basado en fraudes y falsedades, pero que ha generado derechos.