El jueves y viernes un sector de docentes porteños hará un paro al que se suman familias y estudiantes en contra de la presencialidad en la Ciudad de Buenos Aires. Además de la medida de 48 horas, harán movilizaciones en distintos distritos educativos y actividades en las escuelas de los más de veinte docentes y auxiliares fallecidos por Covid-19.

Ademys realizará un paro el jueves 10 y el viernes 11 para pedir clases virtuales hasta que la situación epidemiológica se estabilice y para rechazar la convocatoria a la presencialidad para trabajadores de grupos de riesgo con una sola dosis de la vacuna. La secretaria gremial del sindicato, Amanda Martínez, sostuvo que se deben suspender las clases presenciales mientras dure el escenario grave. “Necesitamos el pase a la virtualidad y la garantía de que en todos los niveles educativos sean garantizados con recursos. Si bien se avanzó en estos últimos días, pedimos la vacunación completa para el sector de docentes y auxiliares. Además, rechazamos que los trabajadores de riesgo con una sola dosis sean obligados a reintegrarse. En estos últimos cinco días se avanzó en la vacunación y el gobierno ya está intimando, incluso sin tener los días de inmunización”, le dijo la docente a este a Tiempo Argentino.

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El fin de semana el Gobierno de la Ciudad informó que se vacunaron a 84.000 docentes y no docentes con lo que se alcanzó a gran parte de los 110.000 que son en total. Desde marzo la inoculación se había estancado en un 15% del total.

Colectivos de estudiantes también se sumarán al reclamo y participarán de cortes de calles y semáforazos. Ian Villala, alumno de la Escuela Antonio Devoto y militante de Rebelión Secundaria, pidió garantizar la virtualidad mientras se mantiene la segunda ola de contagios. “Nos estamos sumando para rechazar la situación que se está dando. Con todo el contexto de que no está garantizada la virtualidad es muy complejo hacerla para la totalidad. Yo participo de las clases, pero hay muchos chicos que no porque no tienen computadoras. En mi escuela hay alrededor de 50 computadoras que se podrían dar a los chicos que no tienen computadora, pero no están los cargadores que debería entregar el gobierno porque son computadoras del programa estatal”, le dijo a este diario.

Desde el lunes 31 de mayo, primero y segundo año del nivel secundario tienen clases en las escuelas y los restantes de manera remota.

“Larreta y Quirós hablan de una meseta con una cantidad de muertos muy alta. Aprendemos mucho más en las aulas, pero estamos en medio de una pandemia extraordinaria donde el gobierno no está destinando presupuesto”, agregó.

Diferentes colectivos de padres y madres también se suman. Desde Familias por un Retorno Seguro y gran parte de Vacantes para Todos indicaron que harán “un paro de familias”.  “Entiendo que la política de presencialidad es criminal en este contexto sanitario que genera contagios, secuelas y muertes evitables. La lucha es porque se entreguen dispositivos, que garanticen conectividad gratuita, que entreguen alimentos y ayuda social para grupos con empleos informales. Nos preocupa mucho esta cuestión de que están convocando a trabajar a personas de riesgo con una sola dosis, incluso antes de que se cumpla el período para que se haga efectiva la inmunidad. Pedimos que se brinde el esquema completo de vacunación y los tiempos de espera que se necesitan”, le dijo la directora de la organización, Patricia Pines, a Tiempo.

“Los colectivos estuvimos haciendo relevamientos y los datos que tenemos es que la presencialidad es casi nula. Hay entre un 18 y 19 por ciento de asistencia presencial y el resto de las familias, en las últimas semanas, eligió la virtualidad. En la escuela de mi hijo la gran mayoría fue presencial al principio. En febrero y marzo muchas familias enviaron a sus hijos, en un curso de 32 había solo 2 virtuales. Empezaron los contagios y eso repercutió y ahora hay 28 virtuales y 4 presenciales. Las familias quieren seguir sosteniendo la virtualidad porque entienden que los riesgos son muy altos”, agregó.