En plena época de transiciones, Gabriel Katopodis deja el ministerio de Obras Públicas que cambiará su nombre al de Infraestructura y pasará a manos de uno de los primeros funcionarios confirmados por Javier Milei: Guillermo Ferraro.

Dentro de la poca información que brindan los funcionarios entrantes, la vuelta de los así llamados PPP (proyecto de inversión pública privada) será la política a implementar desde esa cartera, una modalidad que fue votada por ley y que Mauricio Macri quiso implementar sin ningún éxito durante sus cuatro años de gobierno.

Si bien su nombre suena fuerte en La Plata para integrar el gabinete de Axel Kicillof en infraestructura, en las oficinas de “Kato”, son puro hermetismo. Sin embargo, no se ocupan en desmentirlo. Es que Katopodis, además, es un histórico dirigente bonaerense, con base en San Martín donde ahora gobierna su sucesor Fernando Moreira, y que además conoce la provincia.

Foto: @gkatopodis

En cuanto a su futuro, el peronismo está en pleno debate. Prima la prudencia, pero no comparten “ni una sola coma” de la propuesta ultraderechista. Analizan que es un error pararse en lugar de resistencia en contra del voto popular, pero a la vez sostienen que a cada situación en la que se violenten derechos o planteen retrocesos va a ser necesario platearlo, quizá en una mesa a la que se sienten gobernadores e intendentes.

La búsqueda ahora es de un ámbito propio para “consolidar el peronismo”, pero a la vez dejarlos gobernar. Sin embargo, por lo bajo, sin ambages, sostienen: “Cuando salga la gente tenemos que estar”.

De hecho, se animan a más y sostienen que el peronismo está reagrupándose, que la lección de 2015 (cuando el bloque del Frente para la Victoria se partió en manos de Diego Bossio apenas comenzó el gobierno de Macri) y que no habrá ruptura.

La autocrítica no falta. “Hubo aspiraciones de vivir mejor que no pudimos cumplir. Los grandes problemas fueron la inflación y la inseguridad, la gente decidió cambiar”, lamentan. Sin embargo, advierten que no está el colchón que había en 2015 cuando ganó Mauricio Macri. “No hay resto”, evalúan. Y tampoco hay legitimidad para vender Vaca Muerta e YPF. «Sería un error creer que los argentinos votaron para parar la obra pública y vender Vaca Muerta, no hay legitimidad para eso».

En el piso 11 del ministerio de Economía, donde funciona la cartera de Obra Pública, hacen balances de estos cuatro años de gestión. Recuerdan que cuando llegaron el 70% de las obras estaban paralizadas, un escenario que se puede volver a repetir si Ferraro cumple con sus declaraciones públicas. Se teme en particular por las 2300 obras que ahora están en ejecución y que podrían frenarse.

Es que el propio Ferraro dijo en las reuniones de transición, que califican como “cordiales” que volverán al sistema de las PPP. “No es el sistema que necesita la Argentina”, sostienen con tono de preocupación. En parte es por eso que desde Obra Pública recuerdan que está vigente la plataforma abierta de consulta para que la sociedad, los proveedores y los intendentes puedan chequear en tiempo real el proceso de licitación y avance de cada una.

“Dejamos una plataforma eficiente y moderna, junto con un plan para los próximos 5 años, con 7209 obras, 4400 terminadas y 2300 en ejecución”, sintetizan como balance.