El juez federal de Esquel Guido Otranto resolvió que el militante y fotoperiodista argentino Facundo Molares sea extraditado a Colombia, donde es perseguido por haber sido integrante de las FARC-EP. Pese a los reclamos de organismos sociales y de derechos humanos por su liberación, el magistrado falló esta mañana en su contra.

Otranto declaró «parcialmente procedente» la solicitud de extradición realizada por el gobierno colombiano, mientras la defensa del acusado anunció que apelará la resolución, a la que calificó de «pésima». El magistrado basó su resolución en los delitos de «secuestro extorsivo agravado, homicidio agravado y hurto calificado», y anunció que el jueves se conocerán los fundamentos completos de la sentencia.

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Las audiencias comenzaron el miércoles 20 de abril, vía Zoom. El pedido de extradición fue realizado por el gobierno colombiano de Iván Duque, representante de la derecha. En Colombia se acusa al excombatiente de la Columna Teófilo Forero del secuestro del concejal Armando Acuña en marzo de 2009 en el municipio de Garzón, departamento del Huila. Sin embargo, la defensa y organismos de derechos humanos consideran que, como los delitos que se le imputan son previos a 2016, están encuadrados en el Acuerdo de Paz firmado por el Estado colombiano y la guerrilla. El juez Otranto, cuestionado por su accionar en la investigación por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, resolvió de todos modos que Morales sea extraditado.

Sin embargo, el juez consideró «improcedente» extraditarlo «por lo delitos de terrorismo» así como otros reclamados por la Justicia colombiana, al tiempo que solicitó al Poder Ejecutivo Nacional (PEN) que, por medio de la Cancillería, «requiera a Colombia se garanticen las condiciones de detención» de Molares Schoenfeld para que se «preserve su vida».

Molares está detenido en Ezeiza desde noviembre del año pasado, cuando fue arrestado por la división Interpol de la Policía Federal mientras se encontraba en la casa de su padre en la localidad chubutense de Trevelin.

En la primera audiencia del juicio declaró Hugo Morales, padre de Facundo, quien remarcó que «en el 2021 Facundo andaba por Argentina sin ningún tipo de restricción ni amenaza, estaba completamente libre y expuesto a cualquier situación. Jamás se le anunció que estuviera prófugo de algo». Y agregó: «Facundo y toda la familia estábamos tranquilos, no tendría por qué haber sucedido esto».

“Extraditar a Facundo Molares equivale a extraditarlo para que lo maten, porque está bastante claro que (en Colombia) lo están esperando para matarlo», había advertido Gustavo Franquet, uno de los abogados defensores, en diálogo con Télam. Su par Eduardo Soares alertó que «en Colombia, hay más de 200 integrantes de las FARC que adscribieron a los Acuerdos de Paz y luego de desmovilizarse fueron asesinados. Esa es la postura de La Gremial de Abogados».

Luego de conocerse la sentencia, Franquet dijo: «Es malísima. El juez le hizo caso a la fiscalía, que pedía sacarse el problema de encima y tirárselo a la Corte Suprema». Para el letrado, «el juez plantea que el fuero común colombiano tiene competencia y está demostrado que no tiene competencia en casos como este, por lo tanto no puede» pedir la extradición.

«Creemos que es un fallo pésimo y el juez federal lo que hace es lavarse las manos, mientras tanto Facundo Molares sigue preso», añadió el abogado en diálogo con Télam, mientras manifestantes en apoyo al detenido se manifestaban en Ezeiza. Tras el fallo de Otranto, a la defensa le queda el recurso a la Corte Suprema. Si el Máximo Tribunal lo ratifica, el mandatario argentino deberá decidir si firma o no la extradición.