El documental de Walter Peña y Nicolás Cuiñas ya está disponible en Prime Video. Pone en primer plano la dimensión política y religiosa de su trabajo en los barrios populares.

La flamante llegada de Padre Mugica: a la hora de la luz a Prime Video le da una circulación masiva a un documental que evita la solemnidad y las estampitas alrededor de Carlos Mugica para volver sobre una figura cuya presencia sigue viva mucho más allá de los homenajes. Dirigida por Walter Peña y Nicolás Cuiñas, la película propone una lectura que pone el foco en Mugica como un hombre que entiende la militancia política como una consecuencia directa de su fe y de su trabajo en los barrios populares.
Coordinador general de la Pastoral Villera y cercano al padre Pepe Di Paola, Peña impulsa el proyecto junto a un colectivo que trabaja desde hace años en villas y barrios populares. Esa experiencia atraviesa toda la película y explica buena parte de su mirada. “Nosotros decíamos que necesitábamos hacerlo desde un lugar que no estaba muy contado. Mugica era profundamente sacerdote y hacía política desde su fe”, explica a Tiempo. “Contar a este Mugica involucrado socialmente y políticamente, pero también religiosamente. Y cuando digo involucrado lo digo en el sentido más completo de la palabra, en el sentido de que ponía su cuerpo”.
El padre Pepe es una de las voces que participan del documental, junto a personas que compartieron con Mugica distintos espacios de militancia, formación y trabajo comunitario. “Pensamos el documental con tres ejes: lo biográfico, sin ser excluyente; los que lo conocieron, a través de los testimonios de quienes compartieron con él la política, lo religioso y el barrio; y otro eje que nos parecía fundamental, el legado de Mugica”, señala Peña.
La película encuentra allí uno de sus puntos más interesantes: mostrar a Mugica no como una figura aislada o excepcional, sino como parte de una construcción colectiva atravesada por los cambios que impulsó el Concilio Vaticano II, el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y una Iglesia cada vez más involucrada en los conflictos sociales y políticos de América Latina.
Uno de los aspectos más sólidos del documental es el trabajo con el archivo audiovisual y la recuperación de testimonios registrados durante años. Parte del material comienza a filmarse mucho antes del estreno, como la entrevista al padre Alberto Carbone realizada en 2018. Según cuenta Peña, el proyecto empieza a tomar forma mientras también se organiza la creación del Museo Padre Carlos Mugica en la parroquia Cristo Obrero.
“En enero de 2024, contando con algunos apoyos para llevar adelante la película, teníamos previsto arrancar con la producción en forma concreta. Pero como sabemos la Argentina cambió de gobierno y todas las probabilidades de apoyo para poder llevarla adelante se cancelaron”, recuerda Peña, que define el trabajo como una producción comunitaria. “La película la llevamos adelante en comunidad. La pérdida de aportes nos dio más fuerza y la hicimos comunitariamente, un poco entre todos”.
Desde 2024, Padre Mugica: a la hora de la luz construyó un recorrido por distintos puntos del país y también sumó presentaciones en Francia, España, Italia y el Vaticano. Peña recuerda especialmente el estreno simbólico realizado en el cine Atlas de Paseo Alcorta. “Elegimos ese cine porque está a mil metros de Cristo Obrero y en el barrio de la familia de Mugica, Recoleta”, explica.
En ese recorrido también aparecen funciones comunitarias en barrios populares y espacios sociales ligados al trabajo territorial. La película busca dialogar especialmente con esos ámbitos donde la figura de Mugica mantiene una presencia concreta y cotidiana. “Él está muy presente allí, en centros culturales, en clubes, en espacios”, subraya Peña. “Por eso, cuando sabíamos que se venía el cincuentenario de su asesinato, sentíamos que teníamos que contar al Padre Carlos”.
El documental incorpora además la participación de León Gieco, convocado por los realizadores a partir de la canción “Los guardianes de Mugica”. “Cuando le propusimos que participe de la película, León me dijo que no lo había conocido, y fue por eso justamente que lo convocamos”, recuerda Peña. “Es parte del legado de todos los Mugica que están sembrados por todo el país”.
Lejos de romantizar la figura del sacerdote asesinado el 11 de mayo de 1974, la película también establece un puente entre aquella generación de curas tercermundistas y el presente de la Iglesia católica. “En nuestra mirada Francisco va cerrando ese círculo que comienza con el Concilio Vaticano II. Mugica es un actor fundamental del Concilio, donde empieza a aparecer esta Iglesia para los pobres. Él lo pone en práctica y funda, con todo el equipo de curas de ese tiempo, el movimiento de sacerdotes para el Tercer Mundo. Francisco lleva a lo más alto de la decisión política el ejercicio del Concilio Vaticano. Hay una frase que decía el padre Carlos que era ‘yo soy la voz de los que no tienen voz’. Y el Papa Francisco decía ‘El grito de los pobres es cada vez más fuerte, pero se oye menos’, amplificando lo que se trabajaba desde el movimiento de sacerdotes para el Tercer Mundo a nivel mundial”. «
Dirección: Walter Peña y Nicolás Cuiñas. Participan: Víctor Laplace, Adolfo Pérez Esquivel, Marilina Ross, Pato Galmarini, León Gieco, Padre Mamerto Menapace, Padre Domingo Bresci, Padre Pepe Di Paola, Padre Willy Torres, Padre Ignacio Bagattini. Disponible en Prime Video.
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