El rodaje de Las malas ya está en marcha y no es un proyecto más dentro del calendario local. La adaptación de la novela de Camila Sosa Villada, uno de los libros más intensos y celebrados de los últimos años, comenzó a filmarse bajo la dirección de Armando Bó, con locaciones en Córdoba y Montevideo.

La primera decisión fuerte aparece en el casting. El papel de la propia Camila no recae en una figura conocida sino en Adela Buendía, elegida a partir de un casting abierto. No es un detalle menor: en una historia donde la identidad, la experiencia y el cuerpo son centrales, la película evita la traducción “segura” y apuesta por una presencia nueva, todavía no fijada por el imaginario audiovisual.

El elenco se completa con nombres de peso y trayectorias diversas. La española Karla Sofía Gascón (Emilia Pérez) interpreta a la Tía Encarna, figura central del relato y núcleo afectivo de la comunidad. También participan Daniela Vega, Louta -en su debut cinematográfico- y Luis Machín, entre otros.

Publicada en 2019, la novela construye una mitología propia a partir de la vida de un grupo de travestis en Córdoba, entre la marginalidad, el deseo, la violencia y la invención de una comunidad posible. La aparición de un bebé abandonado funciona como detonante narrativo, pero el corazón del libro está en otra parte: en la manera en que esas vidas se narran a sí mismas, entre lo autobiográfico y lo fantástico.

La voz de Sosa Villada en la gran pantalla

Ahí es donde aparece el principal desafío de la adaptación. Las malas no es un texto lineal ni fácilmente trasladable a imágenes. Su potencia está en la voz, en el cruce entre memoria y ficción, en un tono que oscila entre la crudeza y lo poético sin pedir permiso. Llevar eso al cine implica tomar decisiones: cuánto realismo, cuánta estilización, cuánto riesgo.

Adela Buendía será Camila Sosa Villada en “Las malas”, la película basada en su novela que ya comenzó su rodaje
Camila Sosa Villada, la creadora del universo de «Las malas».

La elección de Bó como director también abre interrogantes. Con una filmografía que oscila entre proyectos de alto perfil internacional y relatos más clásicos, el desafío acá no es técnico sino de enfoque: evitar que la historia pierda su incomodidad en el pasaje a un lenguaje más masivo.

Con producción internacional y un equipo que combina experiencia y renovación, la película todavía no tiene fecha de estreno confirmada. Pero el movimiento ya empezó. Y en un contexto donde muchas adaptaciones tienden a suavizar su material de origen, Las malas llega con otra promesa: la de sostener esa tensión incómoda que convirtió al libro en una obra difícil de encasillar.