Los lápices, los pinceles y las plumas están  llenos de mundos fabulosos y secretos. Sin embargo, no es simple acceder a ellos. Para lograrlo  hay que tener no sólo pasión por esos mundos escondidos, sino también un gran oficio y una gran vocación de alquimista capaz de transformar en oro materiales tan comunes como una hoja en blanco o frasquitos de tinta de colores.

El dibujante español Antonio Lorente reúne todas esas condiciones y, pese a su juventud,  tiene tal sabiduría en su oficio que parece  que lo hubiera practicado durante cientos de años a través de varias vidas. Lo suyo es ilustrar libros clásicos (Editorial Edelvives) desde Mujercitas y Peter Pan a La leyenda de Sleepy Hollow y,  más recientemente,  El pricipito

En 2024 fue uno de los invitados internacionales a la Feria para mostrar sus ilustraciones y firmar libros.  Es necesario aclarar que  no se trata,  simplemente, de una firma. Para los primeros lectores de la realiza  en el momento una pequeña obra de arte bajo la cual pone su nombre, de modo que cada uno de esos lectores se lleve un original que convierte al  ejemplar en una pieza única.

Este año, al cumplirse medio siglo de vida de la Feria del Libro, regresó a ella, volvió a deslumbrar con sus ilustraciones y nuevos admiradores a  sus muchos que ya  tenía en Argentina.

Antonio Lorente

-Supongo que ilustrar un clásico es siempre un desafío pero creo que ilustrar El principito lo es aún más porque el libro está ilustrado por su autor aunque no era un gran dibujante Pienso que eso te debe de haber planteado si hacer algo parecido o algo totalmente diferente ya que los lectores perciben este libro como una unidad.

-He sido un fan de este libro desde siempre, desde que era un niño y seguí siéndolo de adolescente y de adulto. Tiene muchas lecturas y cada una es diferente Eso es lo mágico de este libro, entonces  yo esperaba el momento en que pasara a ser libre de derechos para poder ilustrarlo. De modo que ha sido como un embarazo y un nacimiento muy deseados (risas). Mi trabajo es muy diferente a plumilla, a las pequeñas líneas del original pero,  lo que no resultaba tan difícil darle un imaginario nuevo, pero, a la a vez quise hacerlo muy parecido. Sabía que iba a ilustrar ese libro porque ha sido uno de los mis libros de cabecea, pero al mismo tiempo, sentía un poco de miedo porque es un libro que funciona muy bien así como está

-¿Desapareció en algún momento ese miedo?

-El miedo fue desapareciendo a medida que trabajaba y en un momento comencé a estar muy a gusto. Me decía que la gente que lo ama lo va a seguir amando y que lo mío podía sumar. Pensé: “pues lo que voy a hacer es que todo ese blanco que hay en el libro, ese universo blanco  lo voy a respetar. Y  por eso mi trabajo que es muy barroco, muy lleno de detalles, con fondo muy trabajado  no tiene fondo en estas ilustraciones. Son solamente el personaje y el universo blanco.

De esta manera creo que acercaba a los lectores o,  por lo menos,  no hacía las imágenes tan diferentes de lo que están acostumbrados. Luego también me dije: “vale, hay imágenes muy representativas de su plumilla, de sus líneas. Las voy a hacer, pero las voy a hacer con mi estilo pero manteniendo el personaje, manteniendo la forma, o sea, la distribución, pero también voy a hacer cosas propias para darle también un aire diferente.»

Hice las cosas con mucho respeto, intentando,  sobre todo,  tener “conversaciones” con mi tocayo, con Antoine. Por supuesto que esas conversaciones eran imaginarias. He intentado hacer un trabajo como para que a él le guste mucho, casi como si él contratase a un ilustrador. Eso es lo que me he querido imaginar y lo que me ha ayudado a poder desarrollar el trabajo.. Es un libro con un fenómeno fan tan grande que temía el rechazo.

Antonio Lorente: “Un buen ilustrador es quien no cuenta  sólo lo que dice el texto”

-¿Y cuáles fueron las devoluciones que tuviste una vez publicado el libro?

-Cuando lo saqué al mundo y la gente lo vio, los mensajes que recibí precisamente de los súper fans del libro fueron muy positivos, fueron preciosos. Entonces ahí dije: «Vale, pues lo he hecho bien.»

Antonio Lorente: “Un buen ilustrador es quien no cuenta  sólo lo que dice el texto”

-Sí, los dibujos no son tan diferentes  de los originales, pero a la vez tiene una elaboración enorme que los originales no tienen. Los dibujos  de Antoine de Saint  Exupéry casi no son dibujos de un dibujante, son como bosquejos.

-Siempre comento que lo que he hecho ha sido darle alma al Principito, le he dado brillo en los ojos.  Creo que las ilustraciones de mi tocayo  bueno, pues acompañaban el libro y te hacían imaginar.  Creo que mi trabajo es  más para que te pares a  contemplarlo, para que veas los detalles, para que puedas meterte en el universo del Principito. Eso es, por lo menos, lo que he querido hacer. Me gustaría que la gente pudiera sumergirse por completo en los dibujos como si fueran una realidad 3D.   

Antonio Lorente: “Un buen ilustrador es quien no cuenta  sólo lo que dice el texto”
Foto: Diego Martínez

-Todos tus personajes tienen un brillo especial en los ojos. Es  como una característica tuya.

– Sí, desde siempre me ha llamado mucho la atención las miradas de las personas, creo que los ojos hablan, que se conoce mucho a través de la mirada.  Es una característica que he llegado de una manera muy natural, no ha buscado, ha ido conmigo desde que empezaba a dibujar.

Antonio Lorente: “Un buen ilustrador es quien no cuenta  sólo lo que dice el texto”

¿Qué técnicas y materiales utilizás?

-Lo que creo que no cambio es que siempre parto de un dibujo  hecho con un lápiz en cuaderno. Esos elementos van siempre conmigo, Luego utilizo todo lo que está a mi alcance: tintas, carboncillos, óleo, acrílicos, gouache mezclada con óleo y también recurro a lo digital.  Uso el acrílico como si fuera acuerela.

El óleo es una pintura al aceite y el acrílico al agua, pero a veces le pongo aceite a un papel grueso y trabajo el acrílico sobre esa base, otras, uso el óleo sin mezclarlo con aceite. No tengo un solo modo de trabajar ni trabajo con un solo  material. No tengo recetas, utilizo todo lo que me parece conveniente mientras trabajo.  

Antonio Lorente: “Un buen ilustrador es quien no cuenta  sólo lo que dice el texto”

– Creo que hay  diferentes caminos en la ilustración: repetir el texto, completarlo, agregarle una segunda lectura…¿Qué camino elegís vos en cada libro?

-La clave del buen ilustrador es  no ilustrar  sólo lo que dice el texto.  El lector debe tener a través de ilustración una segunda lectura. No digo haya que hacer algo  completamente diferente, pero sí contar algo más, sí poner un detalle que haga que el dibujo no repita literalmente el texto, sino que cuente  algo diferente. Eso  es lo difícil de ilustrar. Lo cómodo es quedarse exactamente en lo que dice el texto. A mí me gusta que el lector no se quede en la superficie, que pueda llegar al alma de cada personaje.

Antonio Lorente: “Un buen ilustrador es quien no cuenta  sólo lo que dice el texto”

-Siendo una persona joven, tenés un gran dominio de la técnica. ¿Cómo la adquiriste?

-No lo sé, creo que vino conmigo.  A mí me hace mucha gracia cuando la gente dice, «Tienes un don”. Tener un don es algo muy bonito, pero no lo veo tanto como un don mágico, sino como una predisposición. Yo era muy pequeño, no tenía nadie realmente a quien imitar y había una predisposición en mí a dibujar todo el tiempo. Mi madre, de hecho, decía: «Pero es que este niño está todo el día dibujando.» Y estaba en clase y dibujaba a veces no atendía y dibujaba.

 Tuve buenos profesores, buenos maestros que se cruzaron en mi camino, siempre lo digo porque hay que ser agradecido con quienes supieron leer y ver que yo era un niño con un potencial y que había que potenciarlo aún más. Entonces  hablaron con mis padres,  «Antonio no atiende mucho en clase a veces, pero tiene una gran predisposición para el dibujo”.

Cuando era muy niño recuerdo que cuando me preguntaban qué iba a  estudiar, yo contesta  Bellas artes,  porque era lo que decía mi madre. Tuve esa suerte porque para la mayoría de la gente estudiar Bellas Artes como tener un fracaso de vida. La mayoría de los padres diría “estudia otra carrera, hijo,  y después Bellas Artes. En mi caso creo que mi madre lo decía porque si no estudiaba Bellas Artes, no iba a estudiar nada.

-¿Y estudiaste Bellas Artes?

-Sí, es una carrera de cinco años. Nunca dejé de dibujar. Cuando terminé la carrera me fui a Londres durante cinco años. Como no sabía inglés tuve que trabajar de cualquier cosa, fregué, fui camarero, volvía a casa destrozado de trabajar y seguía dibujando. El dibujo es algo que siempre estuvo en mi vida.

Antonio Lorente: “Un buen ilustrador es quien no cuenta  sólo lo que dice el texto”