El balotaje llega a una Colombia muy polarizada entre la ultraderecha y el continuismo

Por: Boyanovsky Bazán

La paridad y las acusaciones cruzadas anuncian una elección de resultado incierto, crucial para el continente Los roles de Petro y de Trump. Más de 41 millones habilitados para votar.

Con una polarización extrema, acusaciones cruzadas que ponen en duda los resultados y la desembozada intervención del gobierno de los Estados Unidos, se vota hoy en Colombia el balotaje para definir quién será el próximo presidente. Las opciones son tan polarizadas como la preferencia electoral. Por un lado, y con una diferencia a su favor en la primera vuelta, el ultraderechista Abelardo de la Espriella cuenta con todo el séquito de referentes de ese espectro en la región, incluido Donald Trump, quien llegó a asegurar que si gana, Colombia recibirá todo el apoyo de su país. Del otro, al candidato oficialista Iván Cepeda le toca defender y revalidar el gobierno de izquierda de Gustavo Petro. Una tarea ciclópea si se tiene en cuenta que el de Petro marcó el antecedente único en la historia de Colombia de un gobierno que no fuera de derecha o extrema derecha.

Según las encuestas publicadas en la última semana la fórmula favorita para este domingo es la del movimiento Defensores de la Patria que encabeza De la Espriella, autoproclamado outsider de la política y a quien durante la campaña se le recordaron sus supuestos vínculos con los grupos paramilitares, un clásico de esos sectores políticos. La intención de voto para este candidato ronda el 50%, situándose en el mejor de sus escenarios casi ocho puntos porcentuales por encima de Cepeda, encabezando el Pacto Histórico, que estaría cerca del 44% de los apoyos, según los sondeos, mientras que el voto en blanco supera el 6 por ciento.

Cepeda en Bogota.
Foto: Xinhua

Los 41 millones de colombianos registrados para votar vuelven a decidir entre dos modelos de país diametralmente opuestos y en medio de una más que clara polarización tomando en cuenta los resultados de la primera vuelta de mayo, en la que De la Espriella superó por 660 mil votos a Cepeda, con más de 406 mil boletas en blanco, otras 245 mil nulas y una abstención de 17 millones de personas. El escenario no es muy diferente a lo que ocurre en otros países de la región, con la experiencia reciente en Perú, y más atrás en Chile o incluso en Brasil. La diferencia en Colombia es que el registro indica que los abstencionistas suelen tender al centro. Sin duda esto fue motivo para que Cepeda fuera moderando el tono de las últimas declaraciones, en las que incluso dejó de mencionar sus aspiraciones de reformar la Constitución; y producto de ello es su alianza con la excandidata Claudia López, con quien realizó un acto la semana pasada en la que la exalcalde bogotana manifestó su apoyo.

De la Espriella por su parte cuenta con el respaldo de otros candidatos conservadores, como Paloma Valencia, tercera en primera vuelta: así como del padrino político de esta, el expresidente Álvaro Uribe. Pero sin duda el apoyo más mediático es el del presidente de Estados Unidos. El regreso de Trump a la Casa Blanca significó la vuelta a una mayor injerencia de Washington en los últimos procesos electorales de la región sudamericana, caso de Bolivia, o sin ningún reparo en Honduras o Colombia. Trump repartió halagos hacia De la Espriella, apodado “El Tigre”, y sugirió que las buenas relaciones entre ambos países dependerán de si sale vencedor. Por su parte, el candidato colombiano ya dejó en claro que comparte las políticas de Washington para combatir el narcotráfico y el crimen organizado.

La violencia también fue un tema recurrente en la campaña, uno de los principales problemas que atraviesa Colombia, junto con la crisis en el sistema de salud. Sobre todo por el hecho de que los grupos del narcotráfico registraron mayor presencia e incluso crecimiento en los últimos tiempos, según análisis locales. El tema fue tomado por De la Espriella para asegurar que Cepeda obtuvo más del 70% de los votos en 109 municipios con presencia activa de grupos armados ilegales, llegando hasta el 97% en algunos lugares. Incluso instó a fiscales a investigar si grupos rebeldes coaccionaron a ciudadanos en municipios remotos para que votaran por el candidato del gobierno. El equipo de Cepeda no respondió a las acusaciones, que impactan en la política de paz total que llevó adelante el presidente con resultados más dilatados de lo esperado.

De la Espriella en campaña.
Foto: Xinhua

Petro, a su vez, continuó en su línea de criticar una posible manipulación de las actas electorales, los llamados formularios E14, las actas de votación que requieren una triple revisión antes de ser cargadas. Petro llamó a la ciudadanía a “colaborar en las redes ciudadanas de testigos digitales e inscribirse en las plataformas de partidos como testigos electorales para cuidar mesas”. El presidente pidió “constituir una inmensa red ciudadana de testigos digitales, en el hogar para vigilar que los formularios E14 no sean cambiados desde el momento en que se suben de la registraduría y se constate que son los mismos de la mesa”.

Su activa presencia en la campaña le valió críticas de sus opositores, por la supuesta contravención al principio de independencia que se le presupone al jefe de Estado, hasta el punto que un juez ordenó que se abstuviera de hacerlo tras aceptar una tutela presentada por la ciudadanía. De la misma manera, a De la Espriella lo instaron a no utilizar símbolos del seleccionado nacional de fútbol y de las Fuerzas Armadas, con los que venía haciendo campaña.

Los candidatos

Alianza por la Vida

IVÁN CEPEDA CASTRO. Político y filósofo de 63 años, nacido en Bogotá. Casado, dos hijos. Egresado de la Universidad de Sofía. Hijo del líder comunista Manuel Cepeda Vargas, quien fue asesinado en 1994 por las fuerzas paramilitares. Vivió varias veces en el exilio por las amenazas de muerte contra su familia y estudió filosofía en Bulgaria en los ’80. Allí absorbió ideas socialistas modernas y reformistas. Propone continuar con las reformas sociales de Petro, aumentar el rol del Estado, pelear contra la corrupción y la desigualdad, reforma judicial y paz social con diálogo. Actual senador, es congresista de enorme prestigio desde 2010. Dedicó buena parte de su carrera a trabajar por la memoria de las víctimas del histórico conflicto armado en su país y a negociar con grupos armados para lograr la paz e investigar el paramilitarismo.
En la primera vuelta de estas elecciones obtuvo 9.688.361 votos, o sea el 40,91 por ciento.
Candidata a vicepresidenta: Aída Quilcué.

 

Defensores de la Patria

ABELARDO GABRIEL DE LA ESPRIELLA OTERO. Abogado y empresario, de 47 años, nacido en Bogotá. Casado. Derechista de línea dura. Empresario e independiente de la élite política y económica.Asegura que gobernará con “mano dura” y se presenta como un outsider: dos tópicos del ultraliberalismo moderno. Con prolífica e intensa actividad en redes sociales, especialmente en X e Instagram, en las que edificó su candidatura, atrayendo a votantes que aspiran a cambios radicales. Abogado mediático, con larga lista de defendidos que incluye casos de paramilitarismo, corrupción, víctimas de violencia de género y celebridades. Propone la lucha contra la corrupción y es un defensor de la libre empresa, Dios y la familia como núcleo de la sociedad. En campaña insistió que el país vive un «momento existencial».
En la primera vuelta de estas elecciones obtuvo 10.361.499 votos, o sea el 43,74 por ciento.
Candidato a vicepresidente: José Manuel Restrepo.

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