El gesto lo dice todo. Quien lo anunció no fue el gobierno argentino, sino la Embajada de Estados Unidos. ¿De qué hablamos? Del Programa de Protección de Bienes Comunes Globales, un acuerdo entre la Armada argentina y la Cuarta Flota del Comando Sur de EE UU para “fortalecer la seguridad marítima” en el Atlántico Sur.

En palabras del embajador Peter Lamelas, una “alianza estratégica” para “fortalecer la seguridad marítima” en el Atlántico Sur. Pero la cuestión es que en el medio está el Mar Argentino, que pasa a ser considerado un “bien común global”.

Para conocer más, Tiempo acudió a David Pizarro Romero. Es escritor, historiador, magíster en Estrategia y Geopolítica de la Escuela Superior de Guerra del Ejército e investigador del Observatorio Malvinas de la Universidad de Lanús.

David Pizarro: “El acuerdo de Protección Global con Estados Unidos es una aberración, el Mar Argentino no es un bien común”

–¿Qué opinás del acuerdo?

–Me parece una aberración, porque habla de controlar espacios comunes, el Comando Sur es un organismo que pasa a controlar las áreas marítimas comunes. Pero hay un tema: el Mar Argentino no es un bien común, es argentino. Nosotros deberíamos cuidarlo y tener la capacidad para hacerlo. Es verdad que en este momento lamentablemente no la tenemos, pero no por eso la solución debería ser delegar el cuidado en una potencia que además persigue sus propios intereses. En cambio, deberíamos fortalecer nuestra Armada, la capacidad de proteger nuestro propio mar. El problema es que este gobierno sobrepone lo ideológico a lo pragmático, al interés nacional, eso le hace ver que solamente hay dos países aliados posibles: Estados Unidos e Israel, que justo resultan ser grandes aliados de nuestro único y eterno enemigo que es el Reino Unido de Gran Bretaña. En ese sentido partimos de supuestos falsos, porque Estados Unidos no viene al Atlántico Sur para ayudarnos a cuidar nuestro mar, en línea con lo que nosotros queremos, sino para cuidar sus propios intereses. Especialmente, la no injerencia de China, con la que está perdiendo en tecnología y economía. El problema es que el gobierno argentino está totalmente subordinado a Estados Unidos y no demanda nada, ninguna contraprestación. No es que dicen: «rechacen las inversiones chinas y tomen las nuestras». No, del lado norteamericano no ofrecen nada.

David Pizarro: “El acuerdo de Protección Global con Estados Unidos es una aberración, el Mar Argentino no es un bien común”

–¿Y cuáles son sus intereses?

–Ya lo dijo Trump el año pasado, reviviendo la Doctrina Monroe. James Monroe fue un presidente norteamericano en el siglo XIX, que dijo «ningún europeo se mete en América», hablando no de América del Norte, sino toda América. Esto podría parecer buena onda, como un hermano más grande, Estados Unidos, que está en América, pero el problema es que los norteamericanos lo piensan como América para los americanos y ellos se consideran América, no nosotros. Y Trump va profundizando esta idea, entonces cuando hablan de América para los americanos, y acá hay un montón que adhieren, no solo libertarios, pienso en peronistas como Guillermo Moreno que dicen “América para los americanos”. Cuando Trump lo dice es solo para Estados Unidos y sus intereses. Si un día, ojalá no pase, vemos un barco norteamericano de guerra patrullando el Atlántico Sur, va a estar cuidando los intereses norteamericanos, no los nuestros, y la política exterior de este gobierno es una gran amenaza no solo para nuestra seguridad e intereses, sino incluso para la seguridad de toda la región.

-¿Cómo ves la política de Defensa del gobierno?

-Hay una relación muy concreta y directa entre el acuerdo con EE UU y el desarme, la desinversión de este gobierno y los recortes sobre la Armada Argentina que hacen que nuestra ARA no pueda cuidar efectivamente nuestro mar. Hay algo que se llama dar acceso, denegar acceso, sobre el control del mar. Es un término marino militar para referirse a cuando una Armada puede controlar un espacio de mar, y controlarlo implica denegar, elegir quién puede entrar y quién no, y tener herramientas como para coercionar a los de afuera que quieran entrar. Bueno, nosotros perdimos eso. Ahora la Armada iba a adquirir cuatro helicópteros y alguna cosa más bastante modesta, a comparación de lo que necesita. No tenemos ni un solo submarino, nuestros submarinistas van a hacer su especialidad a Perú; no tenemos aviación naval, dejó de existir. Como no podemos controlar nuestro mar le vamos a dar su cuidado a Estados Unidos, que encima es aliado de nuestro principal enemigo y de quien realmente nos tenemos que cuidar, que es Gran Bretaña. Y no hay una sola mención al peligro británico. La embajada habla de depredación, la pesca china… cuando el enemigo es Gran Bretaña. Hay un desconocimiento total de los principales problemas de nuestro mar argentino. Y lo peor es que el acuerdo es a cinco años, o sea al 2030, ojalá cuando venga otro nuevo gobierno tenga los huevos suficientes como para cancelarlo. Y que vaya de la mano de un reequipamiento completo y urgente de nuestra Armada.

David Pizarro: “El acuerdo de Protección Global con Estados Unidos es una aberración, el Mar Argentino no es un bien común”

-Uno de tus temas de estudio es la Antártida, que despierta cada vez mayor interés en las potencias y nosotros tenemos la puerta de entrada a ella. ¿Cómo ves a la Argentina y su presencia antártica en este contexto mundial?

–En términos geográficos la Antártida es casi un tercio del territorio nacional, representa un montón de esfuerzo porque la Argentina es el primer país que llegó a la Antártida para quedarse en forma interrumpida y también representa un futuro enorme porque en la Antártida se encuentra la reserva más grande de agua dulce del mundo, es el aire acondicionado del planeta, lleno de recursos naturales, y la Argentina reclama el sector que es más accesible al continente. Y en este momento donde los países y las potencias en general están mirando hacia los polos, se vuelve un lugar sumamente relevante, mucho más que antes. Es un mundo que está cambiando, muchos geopolíticos decimos que estamos en medio de un caos sistémico: antes había una sola potencia que regía y ponía las reglas en un orden liberal internacional que era Estados Unidos, basado en su cultura, en la fuerza militar y en la fuerza económica. Hoy esto ya no es tan así, estamos camino a un mundo multipolar con varios ejes de poder, con Estados Unidos todavía como uno de los grandes ejes, pero también con China del otro lado, la India, Rusia, Indonesia, Brasil, como nuevos poderes regionales. Hace poco lo escuchaba decir a (Juan Gabriel) Tokatlian, que es un gran analista geopolítico argentino, que el mundo en estos momentos mira con interés cuatro cosas: los recursos naturales, los polos, los estrechos y los océanos. Bueno, la Argentina tiene las cuatro cosas. Tenemos un montón de cosas que el resto quiere y tenemos un problema: no nos estamos fortaleciendo. Este gobierno está profundizando el descuidado de nuestra Defensa y a la vez tenemos una política de subordinación a Estados Unidos, que a mi entender es equivocada, porque estamos eligiendo, no sé si al caballo perdedor, pero al caballo que está dejando de ser el primero. Eso en un mundo donde todo se está reposicionando, si quedamos atrás, no sé cuándo habrá otra ventana de oportunidad para acomodarse.

–¿Es descabellado pensar que en un futuro, más temprano que tarde, pueda haber conflictos bélicos relacionados al agua y más precisamente a la Antártida, que es hoy el único continente prístino y libre de violencia?

–No, no es descabellado, de hecho los militares norteamericanos estudian la guerra de Malvinas como un ejemplo de caso para lo que puede ser un conflicto que ellos vaticinan cercano, de acá a 10 años, por la Antártida, por el agua, por los recursos que hay en el Atlántico Sur, entonces no es para nada descabellado. Hasta el momento, la Antártida es un continente libre de militarización. Alguno me puede decir ‘no, está lleno de militares’, sí, pero ninguno tiene armas y todos van para sostener el esfuerzo logístico de transporte e infraestructura para que los científicos puedan ir y avanzar en sus proyectos. La Guerra de Malvinas se está estudiando cada vez más, no acá en la Argentina, pero sí en otros países, como ejemplo. Nosotros no le prestamos la atención suficiente, aunque deberíamos. Es clave porque cualquier conflicto que no nos toque de lleno a nosotros, pero sí le toque a Gran Bretaña, que tiene usurpada casi un cuarto de nuestro territorio, entre las Islas y nuestro mar, también implicaría que nuestro territorio esté en conflicto, porque en Malvinas hay una base militar británica. Por eso el avance que está haciendo Inglaterra en Malvinas en el último tiempo, no es tanto por el petróleo, al que descubrieron hace más de 50 años, sino porque es la puerta de entrada al continente antártico. Para ellos Malvinas tiene una importancia estratégica enorme. Por algo hoy se mantiene como un enclave militar. No es ni un pueblito próspero, ni es una factoría. Ahí hay 1.500 militares y casi 3.000 habitantes, o sea, un militar cada dos habitantes. La sostienen por su importancia estratégica y su posición clave para rutas comerciales.

David Pizarro: “El acuerdo de Protección Global con Estados Unidos es una aberración, el Mar Argentino no es un bien común”
La plataforma Eirik Raude, contratada para realizar exploración en Malvinas en 2015.