Algo está cambiando en la conciencia del ejército estadounidense. Desilusión por su país y grandes dudas sobre si vale la pena luchar por él son los principales síntomas. Quizás, la causa sea en parte las promesas incumplidas de Donald Trump, quien llegó al gobierno para ser el presidente de la paz y terminó siendo lo contrario: invadió la República Bolivariana de Venezuela, secuestró a su presidente y amenazó a Groenlandia para finalmente atacar Irán.
Justamente a partir de esta invasión y el ataque a una escuela donde el ejército de EE UU e Israel asesinaron a 175 niñas, muchos militares incrementaron sus dudas de pelear en nombre de un gobierno que no los está representando.
Mike Prysner es el director del Centro para la Conciencia y la Guerra, una de las instituciones más prestigiosas sobre objeción de conciencia. Según comentó Prysner, en una entrevista al periódico americano Virginian Pilot, “las consultas de soldados se incrementaron en un 1000% desde que comenzó la agresión a Irán” y “la mayoría de las llamadas evidencian el miedo de ser considerados criminales de guerra en un futuro“. El director del Centro agregó que el notable incremento en las comunicaciones no se registraba desde la Guerra de Vietnam, donde 170 mil jóvenes se convirtieron en objetores de conciencia. Recordemos que fueron 20 años de conflicto armado.
No parece que sea el único problema en el ejército. Desde los últimos 40 años las fuerzas militares disminuyeron en un gran número. Según el Pentágono, EE UU cuenta con un ejército de 1,3 millones de soldados activos, cerca de 800 mil reservistas y miembros de la Guardia Nacional y 700 mil civiles con vinculaciones militares.
Aunque estos números parecen enormes, en 1968, en plena Guerra de Vietnam, el ejército contaba con 4 millones de efectivos. En 1991 al final de la guerra fría, se fue reduciendo paulatinamente el número de soldados hasta llegar a hoy, cuando el gobierno de Trump piensa en opciones para incrementar el número de sus fuerzas militares.
Desde hace dos semanas el presidente planteó la idea de la registración obligatoria. Aunque ya en diciembre pasado, el Congreso había aprobado una reforma para automatizar el registro de todos los hombres entre 18 y 25 años elegibles para ser reclutados. La reforma ordena al Sistema de Servicio Selectivo -agencia federal independiente del Departamento de Guerra- a cambiar el sistema manual por un método automático, utilizando los datos federales. En realidad, la norma actual imponía a los hombres a inscribirse obligatoriamente bajo pena de cárcel y veto a préstamos federales. Pero en la práctica no había un control exhaustivo.
Esta noticia provocó un gran malestar en el pueblo estadounidense, que en un 68% manifestó ser contrario a la guerra. Es que EE UU intervino en 400 acciones militares desde 1798 y en guerras formales como la Guerra Civil, las dos guerras mundiales, Corea, Vietnam, Irak, Afganistán, y actualmente el conflicto con Irán.
La Guerra de Vietnam fue la que más afectó a los estadounidenses. No solo por el número de soldados muertos, 58 mil, sino por las consecuencias físicas y psicológicas, exhibidas por los veteranos: un millón con problemas mentales, 29% con trastornos de estrés postraumático, 13,5% con abusos de sustancias y 6000 suicidios registrados sólo en el año 2000.
La Coalición Nacional de Veteranos reportó que 40 mil excombatientes viven en las calles por falta de viviendas; problemas de alcoholismo y sobre todo por la falta de ayuda de los sucesivos gobiernos con promesas incumplidas.
No parece que ser soldado y arriesgar la vida por intereses poco patrióticos valieran la pena. Seguramente seguirán incrementándose los objetores de conciencia.