Hacer periodismo no puede poner en riesgo nuestra vida

Por: Agustín Lecchi

El miércoles hubo un punto de inflexión y la policía de Bullrich tiró a matar.

El miércoles hubo un punto de inflexión: la policía de Bullrich tiró a matar. Por eso pedimos su renuncia desde SiPreBA, Fatpren y ARGRA y ampliamos la denuncia judicial que hicimos junto al CELS hace meses. El gas que dispararon a la cabeza de Pablo Grillo, trabajador del hospital Evita de Lanús que con su cámara de foto registraba la represión, le podría haber impactado a cualquier manifestante o a cualquier trabajador de prensa que estaba realizando sus tareas laborales. Protestar o informar no es delito. El protocolo de Bullrich atenta contra esos derechos constitucionales y contra la vida. Hoy la prioridad es la vida de Pablo, por eso le deseamos toda la fuerza a él y a su familia en este delicado momento.


El martes, un día antes de la represión que dejó hospitalizados, con balas de goma y gases a decenas de trabajadores de prensa de medios diversos como Crónica TV, TN, Tiempo Argentino, free lance, entre otros, habíamos advertido que esto podía pasar. Reprimen a la prensa y atacan a la comunicación porque quieren una sociedad desinformada. Porque gracias al trabajo periodístico y de investigación de equipos como el del Mapa de la Policía, de periodistas como los de La Nación, de registros como las imágenes de dron y de diferentes videos, sabemos que la policía tiró a matar. Quieren una sociedad desinformada para poder construir sus operaciones de prensa que justifiquen la represión. Porque su modelo de ajuste y saqueo de recursos sólo pasa con represión.


El paro general anunciado por la CGT para los primeros días de abril, las movilizaciones que con una enorme valentía y tenacidad jubilados y jubiladas realizan todos los miércoles y a las que se van sumando sectores como hinchas de fútbol, el próximo 24 de marzo unitario, sumado a los conflictos sectoriales por salario o en defensa de las fuentes de trabajo, marcan un nuevo momento social y político en el país. El objetivo debe ser voltear un nuevo acuerdo con el FMI que profundizará la dependencia.


La respuesta del pueblo a la brutal represión no fue irnos a casa. El mismo miércoles, miles de personas se movilizaron a plaza de mayo o salieron a cacerolear. La solidaridad con Pablo Grillo fue conmovedora, con camarazos en todo el país, misas, concentraciones. El miércoles próximo volveremos a la calle, deseándole fuerza a Pablo y exigiendo justicia, contra la represión, por los jubilados y por todos los derechos que nos quiere robar el gobierno de la estafa y la timba financiera.

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