De lejos se lo ve como algo imponente, sublime, con un aura brillante que abraza a todo el edificio del hospital. Pero es solo un maquillaje. De cerca se vislumbra el desprendimiento de mampostería que expone los ladrillos originales como una herida abierta en el sur de la Ciudad.
Cruzar el umbral hacia los pasillos internos es adentrarse en un laberinto de luces parpadeantes, techos descascarados por la humedad crónica y un frío denso que se filtra por ventanas rotas, algunas de ellas selladas con cartón. El aire y los olores son característicos del encierro; las pacientes caminan sobre un piso flojo que relata, en cada crujdo, décadas de abandono y promesas de refacción nunca cumplidas.

Podría decirse que estos párrafos describen puntillosamente la desidia de uno de los centros de salud mental más importantes de la Ciudad, pero la situación del Hospital Moyano es aún peor. Sus trabajadores denuncian carencia de personal, salarios de hambre y una infraestructura hospitalaria de total abandono por parte del gobierno porteño, mientras creció exponencialmente la cantidad de pacientes casi un 235%.
“Antes de que asumiera este gobierno, en la Guardia del Hospital Moyano había 60 consultas por día, hoy la demanda supera las 200. Con eso aparece la sobrecarga laboral porque hay poco personal. La falta de profesionales la venimos arrastrando hace mucho porque los compañeros se van jubilando o lamentablemente los que fallecen, nunca son reemplazados por otros profesionales”, contó a Tiempo Javier Venegas, Secretario general de ATE dentro del Hospital Moyano.
La situación se replica de manera exacta en el otro centro de salud mental porteño. De acuerdo a un informe del Observatorio Económico de la Ciudad del CEPA, donde analizó la caída de la ejecución presupuestaria, advierte que “el Hospital Borda ejecutó cerca de $42 mil millones en 2025, ubicándose un 4% por debajo del nivel registrado en 2022. Por su parte el Hospital Moyano registró un gasto cercano a los $43 mil millones, lo que representa una caída acumulada del 3% respecto del inicio del período analizado”.
De acuerdo al relevamiento interno del centro de salud, hay dos camilleros para 590; en cada pabellón hay de 30 a 35 pacientes con apenas 2 enfermeros. “Los enfermeros del hospital hacen de todo, pero lo lógico es que sea un enfermero cada 7 usuarias, la sobrecarga laboral de esos compañeros es tremenda
Salarios de hambre y pobreza
La estampida en la demanda de atención y la falta de personal, conviven con el desmoronamiento de los ingresos de sus profesionales. Las políticas de las gestiones de Javier Milei y Jorge Macri han dejado los salarios desfasados, forzando a los trabajadores a subsistir con ingresos muy inferiores a la canasta básica de alimentos.
“El tema de los sueldos del hospital son lamentables. Un administrativo está llevándose 900 mil pesos, un enfermero gana poco más de un millón, pero ahora, con la nueva modalidad de contratación que tiene el gobierno de la ciudad de 18 horas, contratan personal por 18 horas de trabajo, no de 30, como somos los de planta. Los que entran con 18 horas también son de planta, pero con una reducción horaria. Es decir, si uno de 30 horas gana 1 millón 100 por mes, estos compañeros ganan 650 mil pesos”, describe Venegas.
Infraestructura Hospitalaria
Las empresas tercerizadas que trabajan para el GCBA dan algunas pinceladas de pintura fresca, un poco de perfume y talco para ocultar las cicatrices del abandono. Aunque sus trabajadores aseguran que ni eso puede ocultar semejante desidia.
“El tema de edilicio, es una cosa que venimos arrastrando hace tiempo. Si hay más presupuesto, como dice el gobierno, no se ve reflejado en nada porque el mal estado de algunos servicios, los pabellones, y la caída de mampostería es total. Todo el verano estuvimos sin mosquiteros. De los cinco baños que hay en un pabellón funcionan dos. Tampoco hay calefacción y los ascensores no funcionan. Los mismos compañeros bajamos a las usuarias con silla de ruedas por las escaleras”, termina el delegado.