Juguemos en el bosque mientras el lobo no está

La artista visual Nicola Costantino presenta "Pardés", una instalación que simula un extenso bosque en el que se lleva a cabo un banquete de alimentos naturales. Puede verse en la sala Laberinto de la Usina del Arte con entrada libre gratuita.

Es precisamente un bosque impreso de 400 metros cuadrados el que propone la artista Nicola Costantino como escenario de la instalación que presenta en la sala Laberinto de la Usina del Arte cuyo nombre es Pardés. No está el lobo de Caperucita pero hay, en cambio una serie de figuras, algunas con narices de chancho, otras vestidas con forma de orquídea, que preparan un festín comestible en base a la vegetación circundante. La instalación se completa con elementos presentes en la sala como la inmensa alfombra de tierra y maderitas que se oye crepitar a medida que uno camina, o grandes esculturas de orquídea, o las ramas de burbujas (pequeños vasos de vidrio imantados a la estructura que los sostienen), para verter distintos y coloridos sabores. 

De este modo, el tradicional bosque de los cuentos infantiles se resignifica.  «Este banquete –le dijo la artista a Télam- es totalmente diferente a los parámetros y paradigmas de cómo comemos. Acá todo viene de la naturaleza. Además, las esculturas de flores rinden homenaje a White Ghost, una orquídea que está en vías de extinción. Y es un elemento del universo vegetal pero parece del universo animal. Es una ruptura de universos que se mezcla. Y el personaje más importante acá es una mujer transexual, símbolo de cómo lo masculino se transforma en femenino. Esta obra representa la preparación de un banquete que planeo hacer en algún momento y que tendrá lugar en un jardín, como este. Hace un año que estoy preparando la vajilla y otras cosas necesarias. En mis obras sigue apareciendo la comida como ritual, como un momento muy importante de disfrutar y de gozar. Y de relacionarse.»

 »Vivimos un momento donde lo visual y auditivo está súper estimulado, recargado. En cambio, los sentidos del olfato y el gusto no». La artista destaca que la intención al realizar este trabajo fue hacer es»algo realmente efímero que sólo quede en el recuerdo. Que no puedas acapararlo, comprarlo o llevártelo. Es una experiencia sensorial que no podes ‘tener’. Solo podes gozarla y guardarla en tu recuerdo». 

Pardés se podrá visitar hasta el 1° de julio en la Usina del Arte (Agustín Caffarena 1, CABA), de martes a jueves de 14 a 19 y de viernes a domingos de 10 a 21, con entrada libre y gratuita

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