Keiko Fujimori y Roberto Sánchez disputan voto a voto la presidencia de Perú en una segunda vuelta con final abierto. Con más del 93% de las actas escrutadas, la hija del dictador Alberto Fujimori y candidata de la ultraderecha peruana obtenía el 50,05% de los votos, mientras que el postulante de izquierda alcanzaba el 49,9%, según el recuento de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

De todos modos, Sánchez cuenta con mejores perspectivas de cara al resultado final, ya que gran parte de los sufragios que todavía restan contabilizar provienen de zonas rurales, donde el respaldo al heredero político del expresidente Pedro Castillo es mayoritario.

Más de 27 millones de peruanos, entre ellos 1,2 millones de ciudadanos residentes en el exterior, estuvieron habilitados para votar este domingo en una de las contiendas electorales más reñidas de los últimos años.

Fujimori logró imponerse en los principales centros urbanos del país, como Lima, la capital, y Cuzco, mientras que Sánchez cosechó un fuerte apoyo en regiones que históricamente cuestionan el excesivo centralismo del Estado peruano.

El candidato de izquierda obtuvo mayorías en el centro, sur y este del país, donde se concentran amplias zonas rurales, selváticas y serranas. Fujimori, en cambio, registró sus mejores desempeños en la costa.

Conteos rápidos dan ganador a Sánchez

Mientras continúa el escrutinio oficial de las actas pendientes, el conteo rápido de la consultora Ipsos refleja un empate técnico entre ambos candidatos, aunque con una leve ventaja para Sánchez, que alcanza el 50,3% de los votos frente al 49,7% de Fujimori.

Si bien la candidata de Fuerza Popular intentó restarle relevancia a esa proyección, Sánchez se mostró confiado en que el resultado represente una «recuperación de la democracia». Fujimori sostuvo que «sería irresponsable definir el resultado en base a una muestra» de apenas unas mil actas electorales, según consignó el diario La República.

A diferencia de las declaraciones que había realizado en la previa de los comicios, Fujimori ratificó que reconocerá el resultado electoral y reclamó a Sánchez que asuma el mismo compromiso. Además, pidió a los fiscales y autoridades de mesa que extremen los controles porque, según afirmó, «ahora es más importante que nunca».

Por su parte, durante un discurso ante sus seguidores en la Plaza San Martín, en pleno centro histórico de Lima, el candidato de izquierda aseguró que comienza el fin del «pacto mafioso» que, según denunció, se apropió del gobierno peruano.

«Del Perú de todas las sangres (…) han decidido venir a recuperar el gobierno», afirmó Sánchez ante sus simpatizantes.

Los centros de votación permanecieron abiertos entre las 7 y las 17, con un total de 92.766 mesas habilitadas en todo el país, de acuerdo con datos de las autoridades electorales.

De ese total, 2.260 correspondieron a Lima Metropolitana y a la provincia constitucional del Callao, donde durante la primera vuelta se registraron importantes inconvenientes logísticos vinculados con la distribución del material electoral.

En esta segunda vuelta, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, aseguró en conferencia de prensa que «no ha habido fraude» durante el proceso electoral y remarcó que «todo ha sido debidamente llevado».

GS con información de Xinhua y Europa Press