La capital del peronismo, al menos por unos días, se trasladará desde Berisso a la localidad de Villa Domínico, también en el sur del AMBA. No se trata, sin embargo, de aplanar la compleja trayectoria de Carlos Solari a su asumida adscripción al kirchnerismo (el Indio tuvo un paso breve por el humanismo a lo Silo -seudónimo del mendocino Mario Rodríguez Cobos- y abrevó en la contracultura estadounidense de los ’60 y las vanguardias). Lo que sucederá este domingo, más bien, es que la dimensión del acontecimiento que comenzará a las 11 tendrá a todo el arco político -y, por ende, al arco opositor- con la atención puesta en Avellaneda. Más precisamente en el polideportivo municipal José María Gatica.

Hasta la intersección de avenida Mitre y Otero (único punto de ingreso, a cuatro cuadras de la sede elegida) llegará una concurrencia aluvional que no se descarta obligue a prolongar por varios días la despedida al líder de Los Redondos. Anoche ya había una multitud instalada para pasar la noche en el parque Domínico. Allí se encuentra el lugar deportivo, ampliado y acondicionado por el intendente Jorge Ferraresi. “Acá ya está lleno de gente. Están en todos lados, en el parque, y de este lado está la previa”, describió a Tiempo el comerciante Leonardo Rodríguez, uno de los dueños -son tres hermanos, los tres hinchas de Boca- de la pizzería Pizza Redonditos, ubicada en la esquina de Mitre y Darwin.

El local es conocido en la zona por estar tuneado con fotos de Solari y Skay Beilinson, junto a frases de canciones. La pasión ricotera de sus propietarios se expresa hasta en la carta de platos: a una variante de pizza la bautizaron “Criminal Mambo”, por la canción final del disco debut (Gulp!, de 1985). “Ojalá nos puedan dar una mano para poder entrar temprano, antes de que venga toda la gente. Igual no sé si vamos a poder ir porque tendremos que estar en el negocio”, contó el pizzero mientras describía por teléfono lo que iba viendo en las inmediaciones. En suma, lo que suceda en Domínico será observado por el oficialismo, pero es muy importante para la oposición.

Por supuesto el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, lo tiene claro. En su equipo son conscientes de lo que estará en juego. En contraste, la administración libertaria de Javier Milei hizo todo lo posible para desentenderse de la despedida a un artista tan único como aquello que representa: un fenómeno social y cultural de escala faraónica, la irrupción masiva de los «desangelados» (como llamaba Solari a los jóvenes excluidos) que en determinadas circunstancias se juntan y hacen ver, procedentes de distintos puntos del país. Tras el desinterés y la desvinculación mostrados por la Casa Rosada, el riojano Martín Menem arguyó que no estaban dadas las condiciones para despedirlo en el Congreso, como sí se pudo con Sandro, Leonardo Favio y otras personalidades, la provincia de Buenos Aires salió al ruedo. Asumió, entonces, la tarea de poner el territorio y ser anfitrión.

Tal compromiso implica, está claro, hacerse cargo de la seguridad. El acuerdo de organizarlo en Avellaneda -a 15 kilómetros del Palacio Legislativo, con la aproximación facilitada por la autopista a La Plata o la estación Domínico del tren Roca- fue el resultado de una serie de llamados y gestiones. En esa saga participó activamente el diputado y dirigente camporista Máximo Kirchner, muy cercano a la familia Solari. El viernes, al conocerse el fallecimiento, el legislador fue hasta la residencia de Parque Leloir. Vestido de buzo con capucha, llegó junto a varios allegados. Horas después posteó en Instagram el mensaje de un corazón herido dedicado a Solari y a la esposa del músico “Viru” (Virginia Mones Ruiz).

Las gestiones se intentaron primero con el exfutbolista Diego Milito, presidente de Racing. Se le pidió si podía facilitar el estadio Juan Domingo Perón para realizar allí el velatorio. Para entonces el intendente Ferraresi ya había dado su conformidad para que el evento se hiciera en Avellaneda. Pero Milito se negó. Tampoco prosperó la idea de trasladar la despedida hasta La Plata, donde Solari vivió muchos años y donde surgieron Los Redonditos como emergente musical. De hecho, la famosa portada del disco Oktrubre, según el mito, tiene una ilustración de Rocambole con la catedral platense incendiada. Finalmente, tras sucesivas charlas entre Kicillof y Kirchner y entre Ferraresi y Kirchner, la intendencia de Avellaneda ofreció las instalaciones del polidepotivo Gatica.

A partir de ese momento buena parte del Gabinete bonaerense -también el equipo de colaboradores de Ferraresi- quedó abocado a la tarea de organizar la llegada y permanencia de miles y miles de personas. Es una responsabilidad muy grande y -nadie lo niega- también compleja. Desde la primera hora del sábado estuvieron inmersos en el tema el ministro de Seguridad de la PBA, Javier Alonso, y el jefe de la policía bonaerense, comisario general Javier Carlos Villar, su cargo anterior fue superintendente de Seguridad del AMBA Sur y conoce particularmente Avellaneda. Lo mismo ocurre con el secretario de Seguridad Ciudadana del municipio, Alejo Chornobroff. El ministro de Gobierno provincial, Carlos Bianco, por su parte, dedicó la tarde del sábado a recorrer el lugar.

En la administración bonaerense nunca se hubieran imaginado que las circunstancias los obligarían a intervenir y a salir a organizar -por desafección de las autoridades nacionales- un hecho tan extraordinario como la despedida del Indio. Se trata, sin discusiones, de un acontecimiento equiparable a lo que fueron las expresiones de la devoción popular a Evita, Perón y Maradona. Anoche, en diálogo con Tiempo, Bianco se encargó de destacar el “orgullo” que significaba poner esfuerzo, trabajo y estructura para que la gente pueda darle su adiós final al músico. “Nosotros estamos muy orgullosos de poder hacer la despedida en la provincia de Buenos Aires. Y si la Ciudad, el gobierno nacional y Racing no lo quisieron hacer tendrán sus motivos. Pero para nosotros está muy bien que se haga en la provincia de Buenos Aires”, subrayó.

En cuanto a la previsión para este domingo, Bianco compartió sus deseos y los del gobernador (Kicillof siguió ayer los preparativos en detalle, de manera telefónica). “Estamos haciendo todo lo posible para que sea una despedida y un homenaje en tranquilidad, en paz. Con el respeto que se merece el Indio, pero también con el respeto a los vecinos. Trabajamos para que todo transcurra con la mayor normalidad posible, en el marco de un evento totalmente extraordinario”, remarcó el funcionario provincial.

Todo el peronismo de la provincia de Buenos Aires estará hoy concentrado en el desfile de miles de personas por la avenida Mitre, una de las arterias centrales de la tercera sección electoral. Entre los distintos sectores del PJ y del kirchnerismo ayer circularon hipótesis contradictorias sobre la jornada, que para muchos argentinos será histórica. ¿Podría imaginarse, por ejemplo, que la expresidenta Cristina Fernández de Kichner pida autorización para salir de su vivienda en San José 1111 y así despedirse de Solari? El interrogante circuló el sábado, aunque sin confirmaciones. La semana, por lo pronto, arrancará muy distinta a la anterior, en la que la expectativa y el foco del arco opositor estuvo en la continuidad de la proyección federal de Kicillof, quien sigue dando pasos para ser candidato aunque -por ahora- no lo enuncie ni lo declame.

La última visita de Kicillof, se sabe, fue a la litoraleña Corrientes. Se reunió, compartió rueda de prensa y se fotografió junto al gobernador Juan Pablo Valdés. Retomó así una saga que había comenzado en Tierra del Fuego, siguió en Formosa y Córdoba, y hace una semana sumó millaje en la provincia del sapucay y el Gauchito Gil. Pero Kicillof no es el único peronista que aspira a la presidencia. El sanjuanino Sergio Uñac tiene previsto viajar en los próximos días a Santiago del Estero, distrito del senador Gerardo Zamora. En el arco opositor hay quienes proyectan un escenario electoral fragmentado, similar al del año 2003, para el próximo turno presencial. Es un panorama con cinco polos representados por Milei y Kicillof -más consolidados- pero con la participación de otros nombres como Patricia Bullrich, Myriam Bregman y hasta el propio Uñac.  «