Este viernes llega el gran día para Maggie Cullen. Una de las voces más personales del nuevo folklore argentino presenta su segundo disco, Décimas, con un concierto en el Teatro Ópera de Buenos Aires, un escenario que, como ella misma destaca, está cargado de historia. El álbum, producido por Popi Spatocco, reúne 15 canciones en las que conviven composiciones propias con versiones de autores fundamentales.

Con invitados como Raly Barrionuevo, Ivonne Guzmán y Kevin Johansen, Décimas amplía el universo artístico de Cullen y profundiza una búsqueda que cruza la tradición con una sensibilidad contemporánea. Pero, sobre todo, es el resultado de un proceso de crecimiento personal que la artista atravesó en los últimos dos años.

“Es un disco al que le tengo mucho cariño, justamente porque fue un proceso largo y también de conocerme mucho a mí”, cuenta Cullen, de 25 años. A diferencia de su debut, Canciones del viento, este nuevo trabajo la encuentra en un rol más activo como autora: “En el medio empecé a componer. De hecho, el disco tiene varias canciones mías. Esa es quizás la mayor diferencia con el primero”.

Maggie Cullen: “Más allá de cantar, busco llevar alegría y compañía a la gente”
Maggie Cullen se presenta este viernes 24 en el Teatro Ópera.
Foto: Prensa

Lejos de encerrarse en un único estilo, Cullen, a la que el gran público conoció hace cinco años a través del concurso televisivo La Voz, construye un recorrido que atraviesa distintas geografías musicales. “Los dos discos hacen como una especie de recorrido musical. Van pasando por distintas regiones de la Argentina: la música cuyana, del litoral, del norte, del sur, y alguna cosa más latinoamericana. Algo de Charly también. Todo eso es como lo que me compone a mí”, explica. Y agrega: “Un poco busco hacer en mis trabajos la mezcla, eso que me represente”.

Ese mapa sonoro no es abstracto: se nutre de la experiencia concreta de viajar y encontrarse con las comunidades donde esas músicas nacen y se viven. “Creo que algo que aportó mucho a Décimas fue empezar a recorrer estos lugares. Ir a Catamarca, conocer a las copleras, ir a la Fiesta del Chamamé y entender por qué es tan fundamental. Ellos dicen que es directamente un modo de vida. Y cuando vas y lo palpás, ahí está la cosa”, dice. También menciona el impacto del sur argentino: “Ver tanta pampa y cómo eso se escucha en las milongas, en los triunfos, canciones que representan esa llanura, esa soledad a veces. Todo eso fue muy enriquecedor”.

El disco incluye colaboraciones que no responden a una lógica de mercado sino a afinidades artísticas y personales. “Kevin Johansen es un gran amigo. Me daba intriga qué pasaría si unimos nuestras voces tan distintas”, cuenta sobre “Corazonada”. En “De qué callada manera”, en cambio, la energía de la versión pidió un diálogo femenino: “Empezó a quedar un son cubano, súper enérgico, y pensé que me encantaría compartirlo con alguna mujer. Ahí apareció Ivonne de La Delio Valdez y quedó súper”.

El vínculo con Raly Barrionuevo, quien por lo que se pudo ver en redes sociales será uno de los invitados de este viernes, tiene una dimensión afectiva y simbólica. “Siempre es una enorme alegría compartir con él. ‘Coplas del Valle’, de Ramón Navarro, fallecido el año pasado, es como un homenaje también. Fue la única del disco que grabamos por fuera del estudio. Viajé a Córdoba, él nos recibió con hamburguesas caseras, estuvimos charlando… fue una experiencia muy linda”, recuerda.

Ese espíritu colectivo también se trasladará al show del Ópera, que Cullen viene preparando desde hace meses. “Va a estar tremendo. Va a estar toda la banda que tocó en el disco. Preparamos una escenografía muy linda, vestuario, luces”, anticipa. Y si bien no revela todos los detalles, deja entrever que habrá sorpresas: “Van a venir varios invitados del disco y fuera del disco”.

La elección del teatro no es casual. “Es un lugar que nos representa y por donde han pasado artistas que admiro mucho”, dice. Entre esos nombres aparece una figura central en su formación: Mercedes Sosa. “Ella es mi maestra, y es muy loco porque nunca la conocí. Pero a través de su obra, de su modo de cantar, es mi referencia más grande”, afirma.

En esa línea, Cullen reivindica el folklore como parte viva de la identidad argentina. “Para mí es muy natural, porque es lo que estuvo en casa siempre. Así como escuchaba Charly o Spinetta, también escuchaba Mercedes, Larralde, Cafrune”, cuenta. Y cuestiona ciertos prejuicios: “A veces se tiene la idea de que el folklore es algo viejo o una formación de cuatro varones. Pero la realidad es que hay diversidad para todos los gustos. Está vivo”.

Esa vitalidad también se expresa en el acercamiento de nuevas generaciones, incluso desde otros géneros. “Creo que el folklore está pasando por un momento lindo. Muchos jóvenes que vienen del trap o del pop hoy conectan con esto y está buenísimo. No es que reapareció, siempre estuvo. Pero ahora hay una luz que lo alumbra más”, reflexiona.

En ese contexto, su propio crecimiento como compositora marcó un punto de inflexión. “Tenía muchos retazos, melodías, cositas, pero sin imaginar que iban a terminar en canciones”, admite. El impulso definitivo llegó de la mano de su productor: “Cuando le empecé a mostrar a Popi Spatocco, me decía: ‘esta puede ir’. Yo dudaba, pero hoy son las canciones que más disfruto cantar. No porque sean mías, sino porque hay algo de mí puesto ahí”.

Esa búsqueda convive con una formación constante. Cullen se define como “muy estudiosa” y no lo oculta: “Me gusta mucho la historia del folklore. Está muy relacionada con la historia nacional. De Mercedes tengo un documento de Word con disco por disco, canción por canción, quién escribió, qué instrumentación usó. Es mi modo de elegir”. El aprendizaje no se limita a los libros o archivos. También se nutre del intercambio con referentes cercanos. “Raly Barrionuevo, León Gieco, Teresa Parodi… tengo la posibilidad de llamarlos, charlar. Eso es muy valioso”, dice.

En paralelo al lanzamiento de Décimas, la cantante prepara una gira internacional que la llevará a Europa. “Vamos a España y a Suecia y quizá a algún otro lugar. Es una experiencia distinta, cantar para gente que no vive el folklore igual que nosotros y también para argentinos que están allá y extrañan. Es como llevar un poquito de esta casa”, explica. Esa idea de “llevar” algo más que música aparece como un eje central en su discurso. Cullen no se limita a pensar su trabajo en términos artísticos, sino también humanos. “Hay mucha gente sola, mucha gente triste. Entonces la música siempre viene a alegrar el corazón”, sostiene.

Incluso cuando habla de su vida cotidiana, reconoce los altibajos que implica su carrera. “Es muy cambiante, todas mis semanas son distintas. Tengo momentos de ansiedad, de estar más triste. Por eso necesito tiempo con mi familia, con amigos, hacer cosas que no sean música. Eso me regula”, cuenta. Pero en ese equilibrio aparece con claridad su vocación. “Parte de lo que me toca, más allá de llevar la música y el canto, es también llevar esto que tengo dentro”, dice. Y concluye con una definición que resume el sentido de su camino: “Busco llevar alegría, llevar compañía. Compartir la música de ese modo”.

Maggie Cullen

Viernes 24 de abril a las 21 en el Teatro Ópera, Av. Corrientes 860.