Llega por primera vez a la Argentina Blanca Paloma, la artista española nacida en Elche que en los últimos años se consolidó como una de las voces más singulares de la música popular contemporánea. Por ahora, es más sencillo comprobar su potencia como cantante que como compositora: los videos que circulan en Internet alcanzan para dimensionar su talento. Para descubrir esa otra faceta habrá que verla en vivo: se presentará el jueves 7 en la Usina del Arte y el domingo 10 en el marco de la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Sucede que Blanca Paloma aún no tiene un álbum editado. Su primer disco, Trenza mía, se publicará el mes próximo. “Saldrá el 9 de junio, día de mi cumpleaños”, cuenta, recién llegada a Buenos Aires. “Es un álbum producido junto a José Pablo Polo. Son canciones que yo escribo y que hemos trabajado juntos, y sobre todo giran en torno al desapego: un viaje de discernimiento amoroso, entendiendo todas esas facetas”.

La trenza, como explica, “simboliza elementos del cuerpo de los que una se puede desprender”. De allí el gesto que atraviesa todo el proyecto: “Al final de ese viaje de discernimiento amoroso una entiende que, para amar, hay que aprender a soltar. Y en muestra de ese desapego me corto la trenza para volver a empezar”. Las canciones, varias de las cuales se escucharán en sus presentaciones porteñas, son “algo muy personal, una extensión de mi cuerpo que puedo cortar para que se genere una nueva identidad. En este primer álbum la gente va a encontrar una mixtura entre la raíz del pop y la electrónica”.

Cortar la trenza puede ser un acto simbólico, pero también fue un gesto real en su vida. Para entenderlo, conviene retroceder en su historia. Nacida en Elche, Alicante, en 1989, tras terminar la secundaria se volcó a las bellas artes, con especial dedicación a la escenografía. Durante años trabajó en el montaje de obras de teatro y espectáculos. Nunca dejó de cantar, aunque lo hacía en la intimidad, lejos del centro de la escena.

Blanca Paloma llega por primera vez a la Argentina con un disco en camino y una poética del desapego
Blanca Paloma visita nuestro país por primera vez.

El giro comenzó con la música que compuso para el documental Lucía en la telaraña, de Televisión Española, sobre el femicidio de Lucía Garrido. Su voz llamó la atención en el canal y la impulsaron a presentarse al Benidorm Fest, el certamen que selecciona al representante español para el Festival de Eurovisión. “Yo llevaba desde los 17 sin ver televisión, estaba centrada en las bellas artes -recuerda-. Cuando surgió lo de la serie pensé que ahí terminaba todo. Pero me di la oportunidad de pensarlo.”

El salto se concretó en 2023, cuando su participación en el Festival de Eurovisión la proyectó a una audiencia masiva. “Fue ahí donde decidí dar el paso al frente de los escenarios. Me di cuenta de que estaba preparada. Lo viví con mucha naturalidad y sentí que tenía las tablas para un escenario así, con tantos espectadores. Entonces me di la oportunidad de poner la música en el centro de mi profesión artística”.

Ese recorrido también resignifica el gesto de la trenza. “Hace 15 o 16 años me la corté, literalmente -dice entre risas-. Fue un acto psicomágico para transicionar una etapa. Y creo que va a volver a pasar: cuando termine este proyecto y empiece otro, voy a necesitar volver a cortar esa trenza para reinventarme”.

Blanca Paloma llega por primera vez a la Argentina con un disco en camino y una poética del desapego
La española se presentará en la Usina del Arte y la Feria del Libro.

Así se entiende por qué su música llega ahora, después de años de exploración silenciosa. Lo que ofrece Blanca Paloma es un universo sonoro y poético que no busca respuestas inmediatas, sino abrir sentidos. “La música siempre fue un espacio de libertad para mí. Crecí en una casa donde el cuarto de juegos era el de la música: vinilos, casetes, mi padre con la guitarra, mi madre tarareando. Era algo muy natural. Pero no estaba en mis planes que fuera mi profesión”.

Ese camino encontró una síntesis en “Eaea”, la nana flamenca con la que Blanca Paloma alcanzó reconocimiento internacional. “Me parecía un concepto hermoso y universal. En cualquier cultura se entiende esa dimensión de la nana que te conecta con las ancestras, con lo que viene de atrás”.

Entre ese pasado íntimo y el presente de escenarios internacionales, su llegada a Buenos Aires aparece como una oportunidad para ver en estado puro a una artista en pleno proceso de transformación. Antes de que el disco fije una forma definitiva, sus canciones se despliegan en vivo, como una trenza que todavía se está tejiendo.

Blanca Paloma en concierto

Jueves 7 a las 20 en la Sala de Cámara de la Usina del Arte (entrada libre). Domingo 10 a las 15 en la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Pista Central, La Rural