Mikel Arteta tiene 18 años y llega al París Saint-Germain. Sólo jugó en el Barcelona B. Por delante, se le abre un mundo desconocido. Es enero de 2001. En los primeros seis meses juega apenas 11 partidos. Le cuesta hacer pie. A mediados de año, antes del inicio de la temporada 2001/2002, Gabriel Heinze se suma desde el Valladolid de España al PSG del español Luis Fernández (y también se incorpora un tal Ronaldinho). Heinze –23 años, cuatro mayor que Arteta– lo adopta poco a poco como si fuese un hermano menor. Los une el idioma, sentir el fútbol hasta las vísceras y el rictus serio. El argentino está todo el tiempo a su lado. Y también detrás, porque lo guía en el camino profesional. Arteta se siente inspirado por Heinze. Ya entre 2005 y 2007 coinciden en la Premier League. Heinze en el Manchester United y Arteta en el Everton. Viven a 30 kilómetros. Arteta, soltero, pasa más horas en la casa de Heinze y su esposa Florencia que en la suya. En más de una noche se queda a dormir. Cuando nazca su primer hijo, eligirá el nombre “Gabriel”.
Con Arteta como entrenador y con Heinze como uno de sus asistentes desde julio, el Arsenal volvió a ser campeón de la Premier tras 22 años. Y el sábado próximo, en el Puskás Aréna de Budapest, jugará la final de la Champions ante el PSG de Luis Enrique, técnico de Heinze en la Roma de Italia durante la temporada 2011/2012. Heinze –48 años, nacido en el municipio de Crespo, departamento de Paraná, provincia de Entre Ríos– será el argentino en la final.
SALTÓ EL GRINGO HEINZE Y SALTÓ MIKEL ARTETA: ¡ASÍ REACCIONÓ EL CUERPO TÉCNICO DE ARSENAL AL DOBLETE DE EBERECHI EZE!
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Tercero en ser campeón con el club de Londres después de Nelson Vivas y de Emiliano “Dibu” Martínez, Heinze se sumó al cuerpo técnico después de que Carlos Cuesta, ayudante de Arteta, se marchara al Parma de Italia. Y, en un recorrido inverso al tradicional, acaso más propio del básquet, después de haber sido él entrenador principal en Godoy Cruz, Argentinos, Vélez y Newell’s en Argentina y en el Atlanta United de la MLS de Estados Unidos.
Pero Heinze ya asistía a Arteta antes de que el Arsenal oficializara su incorporación. Sin trabajo desde su salida como técnico de Newell’s en noviembre de 2023, le enviaba análisis de los equipos rivales del Arsenal en los que sobresalía la detección de las falencias. Y hasta había hecho trabajos de campo en el Arsenal Training Center. Hoy se centra en los defensores. Los duelos individuales y la lectura del juego. Anticipos y posicionamientos.
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Arteta se había percatado cuando terminó la temporada pasada que las 70 amarillas y las seis rojas –el peor expediente disciplinario de la Premier– les habían hecho perder puntos. Con 50 amarillas, ninguna roja y ningún penal en contra, el Arsenal es hoy el equipo con juego más limpio de la Premier, que ganó después de 22 años. Y la mejor defensa entre los equipos de las cinco ligas top de Europa: le convirtieron sólo 26 goles en la Premier (29 al PSG en la Ligue 1).
Heinze –“un alma insaciable, competitiva y ganadora”, en palabras de Arteta– también fue un confidente del entrenador vasco. Pocos días después de la derrota en abril en Manchester ante el City –el equipo que le peleó la Premier– visitaron Patagonia, un restaurante argentino en Camden Town, norte de Londres. En los campos de entrenamientos –y en los calentamientos previos a los partidos–, afloró el Heinze temperamental, estricto, enérgico y exigente (suele arribar cerca de las 6 de la mañana al Arsenal Training Center y retirarse al anochecer). En algún entrenamiento, Heinze intentó empujar al central izquierdo brasileño Gabriel Magalhães a través de un túnel de jugadores para que recibiera esa serie de golpes juguetones, una chanza típica. El brasileño no se dejó intimidar, se lo sacó de encima, forcejearon y, por un instante, el resto temió lo peor. Pero sonrieron. “Un día, Heinze puede comportarse como su mejor amigo, bromeando con ellos o enfrentándolos con entradas duras en los entrenamientos. Al día siguiente, puede darles una buena reprimenda”, escribió el periodista Gary Jacob en The Times.
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El argentino potenció a todos los componentes de la línea defensiva: a Gabriel Magalhães, al neerlandés Jurriën Timber, al francés William Saliba, al italiano Riccardo Calafiori, al ecuatoriano Piero Hincapié, al español Cristhian Mosquera y a los ingleses Ben White y Myles Lewis-Skelly. “Es de gran ayuda, sobre todo para los defensores. Nos da energía porque siempre habla en voz alta, incluso en los entrenamientos, cuando hacemos cosas sencillas. Siempre habla, incluso por nada, habla. Habla mucho, y es bueno tenerlo cerca”, aceptó Saliba. El arquero español David Raya –19 vallas invictas en 37 partidos de la Premier– aportó: “Heinze nos da muchos cojones. Nos aprieta mucho, solo quiere lo mejor para el grupo, especialmente en la faceta defensiva. Nos da mucha energía, nos dice qué tenemos que hacer en cada partido, en dónde nos pueden hacer daño. Es muy importante para nosotros”.
Heinze es uno de los 24 integrantes del cuerpo técnico de Arteta (la vedette es el franco-alemán Nicolas Jover, de pelota parada, por los 24 goles por esa vía sólo en la Premier). Guste o no la disección del juego, quite lo que le quite la hiperespecialización, Arteta apuntó al perfeccionismo después de que fuera él asistente de Pep Guardiola en el City. Con Arteta también trabaja el argentino Germán Castaños, asesor en creatividad e innovación aplicada al fútbol. Es el hombre detrás del ejercicio de coordinación y de equilibrio con pelotas y bolígrafos (porque, sí, la birome es un invento argentino).
Who knew Arsenal’s bank holiday training session would be based around a pen? 😅✍️ pic.twitter.com/vdpS5JzCpK
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“El Gringo no quería mezclar la amistad con el trabajo. Y aunque ofertas no le faltaban, hubo algo en la insistencia del español que lo terminó convenciendo; una mentalidad capaz de empujar a todos hacia un límite más alto. Mikel (Arteta) viajó varias veces a la Argentina junto a su esposa y recorrieron distintos rincones del país junto al Gringo”, cuenta el colega entrerriano Gonzalo Cornago en Entre Deportes. “Aunque a veces piensen distinto y no coincidan, saben que sus charlas son nutritivas en conceptos tácticos y estratégicos. Y, sobre todo, en buena fe. En cada entrenamiento se lo puede ver con una sonrisa y no es un detalle menor. El Gringo está recuperado su esencia, esa que lo vio nacer y que muchas veces ocultó para que no se conozca al ‘Sonry’ de su Crespo natal”.
Heinze fue campeón de la Premier 2006/07 como futbolista del Manchester United. En la temporada 2004/05 había recibido incluso el premio “Jugador del Año Sir Matt Busby” que entrega el club (primera vez a un defensor, primera vez a un extranjero). Jugó entre 2004 y 2007 –después del PSG y antes del Real Madrid– y llegó a portar la cinta de capitán. El irlandés Roy Keane, primer capitán del United en aquel tiempo, lo describió en su autobiografía como “un cabrón desagradable en los entrenamientos”. En el Arsenal no piensan lo mismo. No sin un chispazo tras reprocharle un planteo defensivo, Heinze aprendió de Luis Enrique cuando lo dirigió en la Roma durante la temporada 2011/2012. Hasta no hace mucho mantenían frecuentes y largas charlas telefónicas. En 2020, Heinze dijo: “Luis Enrique es uno de los tipos más valiosos del fútbol”. El sábado se verán en persona en la final de la Champions.
¿Cuándo se marca un destino? Durante sus últimos cuatro años como jugador, en Newell’s, Heinze era un habitué en los partidos de las divisiones inferiores del club en el predio de Bella Vista. En una pretemporada con la Lepra, donde fue campeón con Gerardo “Tata” Martino como DT del Torneo Final 2013, les explicó a los defensores centrales juveniles cómo marcar: lesionado, miraba desde afuera, alguien se acercó a pedirle un autógrafo y transformó el papel en una libreta de apuntes.
Heinze fue dirigido por Alex Ferguson, José Pekerman, Alfio Basile y Didier Deschamps. Y por Marcelo Bielsa. De él tal vez heredó el rasgo obsesivo, vicioso y detallista, que lo hizo ocuparse de tomarles las medidas y el peso a los jugadores. Cuentan que en el último tiempo como DT había aprendido a delegar y a confiar más en los integrantes del cuerpo tiempo. Que asimiló que era imposible controlarlo todo. “Líder silencioso”, según Bielsa, Heinze “convencía por lo que transmitía, no por lo que decía”. Antes de salir a la cancha con la camiseta de la selección, Bielsa esperaba que él dijera una frase con la que se sentía más fuerte si la escuchaba, y más débil si no la escuchaba. Heinze les gritaba a sus compañeros: “¡A correr y a darlo todo!”.
¿Qué significa vestir la camiseta de la Selección Argentina? Contesta Gabriel Heinze.pic.twitter.com/HoZDtLcxnK
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