En la vigilia de Malvinas por los 35 años de la guerra, a la realizadora Jimena Chaves la convocaron para hacer algún registro audiovisual y le pareció pertinente realizar un minidocumental de 20 minutos con algunos soldados excombatientes. Una de las preguntas que hacía en ese cortodocumental, titulado Lo que teníamos en la cabeza, era a qué se aferraban cuando estaban en las islas. La respuesta se repitió muchas veces: “Mi vieja”. Muchos de ellos se aferraban a la imagen de sus madres. Entonces la cineasta entrerriana se dio cuenta de que la causa Malvinas nunca abordó la historia de las madres de los soldados, de los que volvieron y de los que no. Y sobre todo de estas últimas. Por eso ideó Matria, el documental que, tras un largo recorrido por distintos festivales, llega a su estreno a fines de mayo.
Su ópera prima documental, Matria, aborda la historia de madres de soldados caídos en la Guerra de Malvinas desde una perspectiva íntima y profundamente humana, poniendo en el centro la experiencia del duelo, la memoria y la maternidad perdida. Más allá del conflicto bélico, el logro está en reivindicar las voces de mujeres que, tras décadas de silencio, finalmente comienzan a ser nombradas. “La verdad es que empecé a investigar y vi que como sociedad no les dimos bola. Así que ahí fue mi primer acercamiento y, bueno, me atravesó bastante, la verdad. Porque como argentinos siempre estuvimos escuchando, mirando y acompañando a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Me pareció que valía la pena escucharlas”.

Se dispuso a reunir madres de diferentes lugares de la Argentina cuyas vidas están atravesadas por un doloroso hecho en común: sus hijos fueron enviados a la guerra de Malvinas y no regresaron. A través de sus relatos, el documental explora la intimidad de la espera y la reconstrucción de la memoria desde una perspectiva federal y profundamente humana.
“Conocía muchos excombatientes de Rosario y gentilmente me fueron pasando contactos, me contactaron con las familias, y era pandemia cuando empecé a escribir la película. Y el problema era que muchas madres murieron o estaban muy grandes. Pero fui para adelante con lo que pude. Nos pasó que algunas murieron una semana antes de que las vayamos a ver. Pero no nos dimos por vencidos. Como siempre digo, con los años entendí que ese dolor íntimo también hablaba de una memoria colectiva. Y que detrás de cada soldado había una madre atravesando la incertidumbre, el duelo y la espera. Las que quedaron, quedaron, vamos con esas, nos dijimos. No fue una selección por algo especial, pero era importante tenerlas”, declara la realizadora, formada en la Universidad Abierta Interamericana y en la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario, con una trayectoria de más de 13 años en el ámbito audiovisual. La película ya participó en festivales nacionales e internacionales, donde fue destacada por su enfoque sensible y federal.

“Hay un montón de información que, con mis compañeros con los que hicimos la película, la verdad, conocimos ahí mientras hacíamos el trabajo. O sea, datos que no conocía o no tenía en cuenta. En la escuela no me los contaron. Y, por ejemplo, estas madres hablan del silencio, de cómo no hubo contención alguna ni para ellas ni para los compañeros de sus hijos que sí volvieron. Todas cosas fuertes, interesantes, que la verdad me parece a mí que como sociedad está bueno conocer. Es ver la historia desde este otro costado”.
Para ella, los soldados tienen que seguir contando sus historias, pero hacía falta una mirada desde el género femenino. “Las personas que la ven, la verdad es que empatizan un montón y eso está bueno”. Fue un año de rodaje y se editó rápido, intentando que las madres que participaron la pudieran ver. Además, la película se transformó en obra teatral. La dramaturga María Victoria Menis vio la película en un festival y se puso en contacto con Chaves para hacer algo juntas. “Yo tuve la particularidad de que, antes de hacer la película, hice una instalación performática en el Museo de la Ciudad de Rosario. Después hice una charla en el Monumento a la Bandera mientras rodaba la película. Y después llegó esta idea de hacer una obra teatral. Yo la verdad es que nunca dirigí una obra teatral. Entonces, cuando Victoria me contactó y me dijo que la podríamos llevar al teatro, estuvimos ahí medio año en charlas y preparación y la adaptamos juntas; la dirige ella. Está bueno bajar esta historia a varios lenguajes”. La obra, del mismo nombre, se puede ver, actuada por María Espinosa, Noemí Frenkel, Elvira Onetto e Isabel Quinteros, los domingos a las 17 en el teatro El Excéntrico de la 18, en el barrio de Almagro.

“Está claro que me gusta cómo, a partir de una idea, mientras la historia te lo permita, se pueda contar en todos los lenguajes posibles. Las películas también pueden tener otras materialidades, como las que vamos a exponer el fin de semana, en las que uno no solo muestra sino también indaga, aprende y profundiza el proceso creativo. No hay que cerrarse, yo nunca lo hago. Porque llegás a más gente, a distintos públicos. Abrís puertas o te inventás nuevos caminos, si se quiere. Más en estos tiempos, donde está tan complicado y no solo no hay oportunidades sino que se desalienta indagar en el pasado. No es una película taquillera que va a llenar salas. Pero es algo importante que había que sacar a la luz. No podemos ser inmunes al dolor ajeno, y eso es lo que queremos mostrar con esta historia, en todos sus formatos”, admite Chaves.
La cineasta espera que el material sirva para el futuro. “Es un film con testimonios duros, verdaderos, sinceros y que nos pueden servir para reflexionar. A veces se banalizan hechos históricos, pero no se mide la dimensión humana. Esta fue una guerra que dejó su marca y esta, la de las madres, es quizá una de las más fuertes. Nos gustaría que siga el recorrido, por salas, o que incluso se pueda utilizar como material didáctico. Pero veremos qué se puede hacer. Lo importante es que había que hablar sobre las huellas que dejó la guerra en el ámbito familiar y social”, admite Jimena Chaves.
Matria
Un documental de Jimena Chaves; una mirada íntima sobre madres argentinas cuyos hijos murieron en la Guerra de Malvinas. Estrena el viernes 29 a las 20.30 en el Cine Gaumont, Rivadavia 1635.