Mayra Mendoza, diputada provincial bonaerense e intendenta quilmeña en uso de licencia, dice en esta entrevista con Tiempo que es necesario priorizar el reclamo por la libertad de Cristina Fernández. Dice que no es una consigna sino que advierte que si se “naturaliza y romantiza” su detención y proscripción no se va a poder “reconstruir el país”. “No tenemos que pensar en candidaturas. Tenemos que poder pensar en cómo reconstruimos un proyecto de país normal”.
-¿Cómo analiza las políticas de este gobierno y sus consecuencias para las familias argentinas?
-Hay una violencia que ejerce el presidente para poder hacer todo lo que está haciendo, que es destrucción. Esa motosierra que había planteado graciosamente entró a la casa de los argentinos y ya se siente. Esa misma motosierra da miedo y ahora está lastimando de muerte a la gente. Termina con situaciones de personas mayores que pierden su vida porque no pueden continuar con un tratamiento. Lo de PAMI es dramático. Hay que volver a recuperar la idea de país normal. Desde hace diez años no se está mejor en la Argentina. Venimos en un tobogán con los salarios, el decrecimiento de la economía y la credibilidad de las instituciones. Desde que Cristina dejó el gobierno, incluyo al gobierno de Alberto Fernández, se vive cada año peor en nuestro país. Por eso entiendo muchas veces el enojo, la frustración de muchos de nuestros ciudadanos.

-¿Por qué durante el gobierno del Frente de Todos no se pudo dar vuelta esta situación regresiva para los sectores populares?
-Por su intención de diferenciarse de Cristina y de no escucharla. Cristina le pedía límites, pero límites no con ella o con el propio peronismo o kirchnerismo. Ella les pedía límites para que, saliendo de la pandemia, los que iban a ganar en la Argentina no se quedaran con la riqueza del esfuerzo del trabajo de todos, sino que se distribuya. Que lleve adelante esa puja distributiva como lo había hecho ella, poniéndole límites a esa ganancia extraordinaria. No es algo que hay que recordar con nostalgia, sino como algo que tenemos que volver a vivir. Eso ella lo hizo y Alberto no quiso ponerle límites a los vivos que se querían quedar con la riqueza de todos. La verdad es que el de Alberto fue un mal gobierno. No fue un gobierno peronista. Teníamos trabajadores por debajo de la línea de la pobreza. Me tocó ser intendenta en ese tiempo. Era muy difícil planificar y sostener una paritaria que empate o le gane a la inflación para cumplir con nuestro contrato electoral, que era el de volver a recuperar el poder adquisitivo y el salario de los trabajadores, después de haber perdido casi 20 puntos durante el macrismo.
-¿Es lo que habría que hacer hacia adelante?
-Esa misma tarea, si hay posibilidad de que la mayoría del pueblo argentino se dé cuenta de que hay que poder volver a tener un país con esa normalidad, que los gobernantes piensen en cómo recuperar el salario, volver a tener una escuela en condiciones, a poder brindar salud pública que garantice tranquilidad. Hay un esfuerzo y un sacrificio por parte de todas las familias. Después de trabajar la gente tiene que salir a hacer Uber hasta lo que pueda, hasta lo que le dé el cuerpo. Esa persona dejó de ver a sus hijos, perdió calidad de familia. Se pierden un montón de cosas. Se trabaja 12, 14 horas. El sacrificio que está haciendo gran parte de la población que creyó en Milei es enorme. Sacrifican remedios o la comida. Ya no hay más de dónde sacar. Empezó a haber un poco más de conciencia porque la realidad se impuso.

-¿El peronismo qué tiene que hacer? Quedó el recuerdo del gobierno del Frente de Todos.
-Comprendo el enojo de la sociedad con la dirigencia política y con el peronismo en particular, con un modelo que no fue justicialista. Si te votan por peronista para ser opositor y algunos terminan en el Congreso votándole todo a Milei, también entiendo que estés enojado y está bien que lo estés, porque si no existiese ese elector del peronismo que se enoja y se indigna, ya no hay más representación. La verdad es que la mayoría de los dirigentes hacen lo que les parece a ellos y no lo que deberían hacer, que es para lo que los han votado. Es lógico que descrean, pero no somos todos iguales. Yo muchas veces me siento recontra sapo de otro pozo en la política argentina. No tenemos que pensar en candidaturas. Tenemos que poder pensar en cómo reconstruimos un proyecto de país normal y de eso luego naturalmente va a surgir uno, dos, tres o cuatros nombres. Pero no podemos pensar en la reconstrucción de un país sin plantear antes que tiene que haber una justicia independiente. No puede ser que Cristina esté presa y el representante de la mafia de este país, que es Mauricio Macri, esté libre y absuelto de todas las causas.
-¿Se naturalizó la prisión de Cristina?
-Mi pedido permanente por Cristina libre tiene que ver con que esa mujer es la que nos dio la posibilidad como peronistas de representar y está secuestrada por el poder, injustamente detenida porque puso el cuerpo y por haber representado los intereses del pueblo. Entonces, no podés perder la humanidad y dejar que eso esté naturalizado, normalizado, y mientras tanto seguir pensando en candidaturas. No tengo posibilidad de pensar en candidaturas ni nada que me haga pasar de largo lo que para mí es el principal objetivo del peronismo y de la Argentina, que es Cristina en libertad. Porque es inocente. Si tenemos la posibilidad de que la mayoría de la dirigencia pueda hacer un planteo en este sentido, vamos a estar más cerca de volver a representar para que los jubilados puedan tener las condiciones de vida que se merecen a su edad, que los jóvenes puedan pensar en estudiar con una beca, con un transporte que les permita ir a la facu. Hoy cada vez vemos mayor deserción, en la universidad y también en la secundaria. O sea, venimos viviendo una degradación desde hace 10 años que no es normal y a la que no nos tenemos que acostumbrar.

-¿Cuál es el camino para liberar a Cristina? ¿El indulto, la revisión de la condena?
-De cualquier manera. En este país no existe la justicia independiente para el caso Cristina Fernández de Kirchner. Si estuviese la posibilidad de un cambio de gobierno hay que indultarla porque todavía sigue secuestrada. La revisión de la causa sería lo que corresponde. Pero no hay justicia en este país. Hay una Corte Suprema mafiosa que no lo va a hacer porque son empleados del poder fáctico de la Argentina. Y ese poder, como no puede ganarle elecciones a Cristina, la tiene proscripta. Es algo que quizás en el tiempo se va a poder ver con más claridad. Porque ahora se romantiza a Cristina ahí en San José 1111 y que no pueda estar en el Instituto Patria trabajando como la representante política que es, viviendo en democracia, habiendo sido dos veces presidenta con los mejores resultados para la vida de la gente. Es realmente muy injusto. Por eso creo que de la forma que sea, el objetivo es Cristina en libertad, como se merece. Esa es la única forma en la que vamos a poder reconstruir el país. «