Los reclamos por escasez de vacunas y de campañas continúan por parte de distintas jurisdicciones. El Gobierno admite las demoras y las atribuye a dificultades logísticas de la Organización Panamericana de la Salud a causa de la guerra. Todo bajo la misma gestión que el año pasado habilitó un encuentro antivacunas en el Congreso de la Nación, y mientras hay un pedido de audiencia al ministro Mario Lugones por parte de ese mismo grupo: quieren que le dé cabida a su deseo de eliminar la obligatoriedad del Calendario Nacional. El negacionismo científico y el movimiento antivacunas avanzan, pero la ciencia también.
De cara a la Semana de la Vacunación en las Américas, que tendrá lugar entre el 25 de abril y el 2 de mayo, expertos y expertas del campo de la medicina celebran “el futuro de la prevención: más de 900 vacunas en investigación”. Muchas de las que están en proceso permitirán enfrentar enfermedades que hoy no cuentan con vías de prevención específicas.
“Existen en el mundo más de 900 vacunas en investigación, de las cuales cerca de la mitad son para enfermedades que hasta ahora no cuentan con herramientas para su prevención. Sólo por mencionar unos ejemplos destacados, están estudiándose vacunas para enfermedades como VIH, enfermedad de Lyme, tuberculosis y malaria, gonorrea, clamidia y el Streptococo A (faringitis), herpes, hepatitis C, Escherichia coli enterotoxigénica y norovirus (diarreas) y citomegalovirus (importante en el embarazo por malformaciones genéticas)”, enumeró la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe).
Cambio de paradigma
La entidad destaca un “cambio de paradigma en el desarrollo de vacunas: la transición desde tecnologías tradicionales -sobre todo a partir de virus atenuados o inactivados- hacia tecnologías innovadoras que permiten respuestas más rápidas, precisas y adaptables frente a enfermedades conocidas y emergentes”.
“Una vez diseñada una plataforma y aprobada para una vacuna, se acelera el desarrollo de nuevas vacunas y se reducen los costos de producir a escala. Un ejemplo son las vacunas basadas en ARN mensajero, una tecnología consolidada en los últimos años, que -además de abordar enfermedades infecciosas- pueden utilizarse para patologías complejas como el cáncer, abriendo una nueva era en la medicina preventiva y terapéutica”, explicó Rosana Felice, asesora médica de CAEMe.
Los avances también tienen que ver con la búsqueda de vacunas universales, diseñadas para “proteger contra múltiples variantes de un mismo virus, como la influenza, lo que podría reducir la necesidad de actualizaciones frecuentes”.
En tanto, los avances en nanotecnología “han revolucionado los sistemas de administración”, ya que las nanopartículas protegen el material genético y aseguran su llegada a las células adecuadas, aumentando la eficacia y reduciendo efectos adversos.
“Estamos ante un enorme potencial transformador de las tecnologías de vacunas de próxima generación, muchas de las cuales están cada vez más cerca de finalizar las etapas de investigación y ser una respuesta a desafíos grandes de salud pública”, remarcó Felice.
La aplicación, otro desafío
El desarrollo y adquisición de vacunas conforman una política sanitaria incompleta si no se garantiza su llegada a la población objetivo. Por eso, especialistas apuntan sobre poner el foto en la experiencia de aplicación.
“La innovación también alcanza las formas de aplicación. Actualmente, se investigan vacunas intranasales y orales, capaces de generar una barrera a nivel de las mucosas para evitar que ingresen patógenos al organismo, lo que podría mejorar la protección contra enfermedades respiratorias”, planteó el comunicado de la Cámara.
La inteligencia artificial aporta en este sentido desde la identificación más rápida de antígenos hasta un mejor diseño de moléculas y la predicción más específica de la respuesta inmune.
“Este conjunto de avances configura un futuro en el que contaremos con más y mejores vacunas. El desafío sigue siendo que entre los distintos actores involucrados contribuyamos para que cada vacuna llegue a quien la necesita, concientizando a la comunidad sobre el valor de vacunarse y disponiendo que haya vacunas en todos los rincones del país”, planteó Felice, en un contexto donde la falta de distribución a tiempo y la insuficiencia de campañas públicas con mensaje claro son señalados por referentes de medicina y epidemiología como señales de alarma, en medio de una caída de coberturas que ya se tradujo en el recrudecimiento de enfermedades que estaban controladas.