Hace 40 años, en diciembre de 1986, el Indio Solari dijo en una entrevista para Cerdos y Peces: “Los psicópatas serán los hombres del siglo XXI”. Ese fue el título del reportaje de Enrique Symns, en el que el Indio desarrolló su idea: “De prosperar en el tiempo este orden sistémico en el que vivimos, la personalidad más apta para la supervivencia es el psicópata. Quizá los psicópatas son la desgraciada vanguardia de un nuevo sistema nervioso, aquel que va a poder soportar las rígidas tensiones del orden sistémico”. Y aclaró: “No veo a los psicópatas como casos extremos, es más, creo que muchos de ellos ocupan importantes jerarquías sociales: son políticos, militares, periodistas, actores, artistas, músicos de rock, ejecutivos de la televisión y ahí ves que aumenta el poder del psicópata según el lugar que ocupe en la jerarquía social”.

Psicópatas del siglo XXI


A la pregunta de Symns: “¿Hay que convertirse en un psicópata?”, el Indio respondió: “La vida personal de uno se dirige en varias líneas hacia el porvenir, nadie está vivo en una linealidad; comprendiendo esto es posible integrar las informaciones que vas recibiendo y que, al mismo tiempo, sabés que te estás moldeando. No me gustaría convertirme en un psicópata, yo preferiría que este sistema no prosperarse. Hay que ir leyendo entre líneas las informaciones que el orden nos propone y desconfiar”.

Psicópatas del siglo XXI
Foto: Diego Diaz

Por esta y otras respuestas no podría ser calificado de cínico, pero recuerdo que ante el título de esa nota pensé: “¡Qué terrible, qué pesimista!”. Y sin embargo, aquí estamos. Dominados por psicópatas. Aquí y en gran parte del planeta, psicópatas son quienes ocupan el poder, marcan la agenda, inician guerras, manipulan la información, intervienen la economía y destruyen el medio ambiente. Alguien preguntará: “¿Acaso no siempre ha sido así?”. Respuesta: No. No siempre. Nunca -en mi memoria de siete décadas- los psicópatas han controlado tanto nuestras vidas.